Categoría: Autoras

Reseñas de libros escritos por mujeres. Desde la sensibilidad hasta la rabia, la fuerza de voz femenina merece su espacio.

  • La Trenza – Laetitia Colombani

    La Trenza – Laetitia Colombani

    Tres historias, una promesa… y una ejecución que no termina de trenzarse

    La trenza – Laetitia Colombani

    Tres historias que prometían romperme… y no lo consiguieron

    La trenza entrelaza la vida de tres mujeres en tres lugares del mundo:

    • Smita, en la India, perteneciente a la casta de los intocables, que limpia excrementos y sueña con que su hija pueda ir a la escuela.
    • Giulia, en Sicilia, que trabaja en el taller familiar donde reutilizan cabello natural para hacer pelucas.
    • Sarah, una abogada de éxito en Canadá que ve cómo su vida perfecta se tambalea cuando le diagnostican cáncer.

    La idea es poderosa. Mucho. Tres continentes. Tres luchas. Tres formas de resistencia femenina. Sobre el papel, es el tipo de novela que debería desgarrarte.

    Y, sin embargo…

    La intención social y feminista es clara. Se nota que la autora quiere denunciar la injusticia del sistema de castas, la precariedad laboral, la presión del éxito profesional, el machismo estructural. Todo eso está ahí. Bien señalado. Bien colocado.

    Pero demasiado bien colocado.

    Desde muy pronto podía anticipar qué iba a ocurrir en cada trama. Smita intentará romper el destino impuesto a su hija. Sarah ocultará su enfermedad para no perder poder en el bufete. Giulia tendrá que enfrentarse a la ruina familiar y encontrar una solución inesperada. Y, efectivamente, todo sucede según esa lógica narrativa casi matemática.

    No hay verdadera sorpresa. No hay grieta.

    Los personajes me resultaron poco profundos, casi encasillados. Smita es el símbolo de la opresión. Sarah es la mujer ejecutiva que sacrifica su humanidad por el éxito. Giulia es la heredera sensible que descubre su fuerza interior. Funcionan como arquetipos. Representan ideas. Pero no terminé de sentir que fueran personas.

    Y eso, en una novela que depende tanto de la emoción, pesa.

    Los conflictos están tratados con simplificación. La dureza existe —sobre todo en la historia de Smita—, pero muchas veces la resolución se siente limpia, ordenada, casi pulida. Como si la vida real hubiera pasado por filtro. Me faltó suciedad emocional. Ambigüedad. Contradicción.

    En varios momentos sentí que estaba leyendo titulares emocionales, no vidas reales. Que me dolían más las ideas que las propias protagonistas.

    La narrativa es muy funcional. Directa. Clara. Capítulos cortos que alternan puntos de vista con agilidad. El ritmo es rápido y eso hace que se lea casi sin darte cuenta. Es accesible. Fluida. Correcta.

    Pero también segura. Sin riesgo.

    No es un mal libro. Es un libro cómodo. Y quizá yo necesitaba algo que incomodara más.

    Entiendo por qué ha tenido tanto éxito. Es perfecto para alguien que quiera iniciarse en la ficción social: es fácil de seguir, transmite mensajes claros y tiene una estructura bien pensada. El paralelismo final entre las tres historias está construido con intención y cierra el círculo de forma coherente.

    Pero a mí no me ha marcado. No he conectado con ninguna de las tres mujeres. No me he quedado pensando en ellas días después. No me ha dejado eco.

    Prometía desgarrarme… y apenas me despeinó.

    Y lo digo casi con pena, porque la premisa era preciosa. Pero esta vez, la trenza no terminó de sostener el peso de sus propias ideas.


    ¿Soy la única a la que esta novela no le ha dejado huella… o también os pasó que todo era correcto, pero nada inolvidable?

  • Black Bird Academy #1: Muerte a la Oscuridad – Stella Tack

    Black Bird Academy #1: Muerte a la Oscuridad – Stella Tack

    Una lectura que no te deja descansar

    (reseña con resaca emocional)

    Hay libros que lees en ratos libres.
    Y luego está Blackbird Academy, que no se lee: se sobrevive.
    Esta novela ha sido para mí una maratón emocional de más de 580 páginas, sin pausas, sin zonas seguras y con un final que debería venir acompañado de terapia gratuita.

    Si estás buscando una lectura cómoda, este no es tu libro. Si buscas algo que te remueva por dentro, te incomode y te deje pensando durante días… sigue leyendo.
    #BlackbirdAcademy #ReseñaLiteraria


    Uno de los mayores aciertos de la historia es Leaf, su protagonista. Desde el primer momento me conquistó precisamente porque no es perfecta. No es la típica heroína brillante que lo hace todo bien. Vive en un mundo moderno, reconocible, con problemas reales, y viene arrastrando una ruptura emocional muy dura.

    Leaf funciona en “modo supervivencia”: trabaja sin parar porque sabe que, si se detiene, se rompe.
    Y ahí me vi reflejada. Mucho.

    No avanza porque sea fuerte, sino porque no se permite caer. Esa imperfección la hace profundamente humana y muy fácil de sentir cercana.
    #ProtagonistaFemenina #PersonajesImperfectos


    La relación entre Leaf y MJ, su hermanastro, es uno de los pilares emocionales del inicio del libro. No comparten sangre, pero sí algo mucho más importante: cuidado, protección y presencia constante cuando todo se desmorona.

    MJ está ahí sin hacer ruido. Protege sin invadir. Sostiene sin exigir.
    Y esa dinámica me resultó entrañable y muy real, porque demuestra que la familia no siempre es biológica, sino quien se queda cuando estás rota.

    En parte me parece de lo más entrañable, MJ me recuerda, en cierto modo, a mi propio hermano (hola, Joel).

    Por eso mismo, uno de mis mayores interrogantes tras cerrar el libro es qué va a pasar con él.
    #RelacionesFamiliares #VínculosEmocionales


    Algo que define Blackbird Academy es que no existe un solo momento de descanso. Ni en el bar de Manhattan, ni en la discoteca, ni durante la cacería, ni dentro de la propia academia.

    Leaf nunca está a salvo.
    Y como lectora, yo tampoco.

    Leer este libro ha sido agotador en el mejor y peor sentido posible. No porque esté mal escrito —todo lo contrario—, sino porque no te da tregua. Cuando terminas, te das cuenta de que llevas 580 páginas corriendo emocionalmente… y aun así quieres seguir.
    #LecturasIntensas #TerrorEmocional


    El demonio

    Uno de los momentos que más me descolocó fue cuando se plantea que Leaf no puede salir de la academia con vida y que su muerte será encubierta. Su familia creerá que ha muerto o desaparecido… y ella apenas reacciona.

    Tengo que ser honesta: como lectora, este punto me sacó un poco de la historia. Yo estaría destrozada pensando en mi familia. Leaf no.
    Pero esa frialdad no se siente vacía, sino inquietante. Quizá no es falta de emoción, sino desconexión, otro mecanismo de supervivencia más.

    Y esa incomodidad se queda contigo.
    #DarkAcademy #LecturasQueRemueven


    La academia está muy bien construida como dark academy: opresiva, jerárquica, cargada de silencios incómodos y normas no escritas. Muchos de los exorcistas que la habitan me resultaron prepotentes, crueles y profundamente deshumanizados.

    Entiendo el miedo y el asco hacia los demonios.
    Lo que no trago es el desprecio absoluto.

    Por suerte, hay tres personajes que intentan comprender a Leaf. No salvan el ambiente general, pero sí aportan un contraste necesario.
    #DarkAcademyVibes #PersonajesGrises


    Personajes secundarios que te hacen cambiar de opinión

    Hay varios secundarios que me dejaron huella:

    • Risha, el espíritu de Falco, es puro misterio. Me dejó con muchas incógnitas y la sensación constante de que sabe más de lo que dice.
    • Zero me intrigó desde el primer momento. Hay algo en él que no encaja, y eso lo vuelve magnético.
    • Crain fue una sorpresa total. Al principio no me caía bien, en gran parte porque Falco no confiaba en él y yo estaba completamente de su lado. Pero a mitad del libro mi percepción cambió por completo. Hay algo detrás de sus suspensos constantes, y se nota.

    Además, hay frases y escenas muy perturbadoras que te sacan de la comodidad. Este libro no tiene filtro.
    #EvoluciónDePersonajes #LecturasOscuras


    El demonio que no debería cambiar…

    Uno de los aspectos más fascinantes de la novela es Lore, el demonio que habita dentro de Leaf. No es una humanización típica. Es un cambio inquietante, una evolución que no debería ocurrir… pero ocurre.

    El momento en que dice “mi Leaf” es especialmente perturbador. No queda claro si es romanticismo, posesión o algo completamente distinto. Los demonios marcan a sus presas, sí, pero aquí hay matices: vínculo, ambigüedad, confusión.

    Y no tener respuestas claras es precisamente lo que más inquieta.
    #Lore #RelacionesPeligrosas


    Este libro es duro.
    Las escenas de lucha son gore explícito y hay temas muy sensibles como autolesiones y suicidio. La editorial incluye etiquetas de advertencia (spicy bajo, miedo medio), y me parece importante hacerles caso.

    No es una lectura ligera ni apta para todo el mundo, y está bien decirlo claro.
    #TriggerWarning #Gore


    Si buscas un dark romance tradicional, este primer libro no lo es.
    Aquí hay terror emocional con una tensión romántica que se cuece lentamente. Y cuando finalmente ocurre la unión entre Falco y Leaf —esa escena previa al final que cualquiera que lo haya leído reconocerá— llega en el momento exacto.

    Después de más de 500 páginas, no se siente forzado. Se siente necesario. Y está muy bien escrito.
    #SlowBurn #RomanceOscuro


    Un final cruel y una resaca emocional real

    El final debería ser ilegal.

    Un cliffhanger brutal, de esos que te hacen odiar y amar a la autora al mismo tiempo. Cerré el libro con el corazón acelerado, la cabeza llena de preguntas y una necesidad urgente de seguir leyendo.

    He terminado con resaca emocional.
    No he descansado leyendo este libro. Sé que voy a estar soñando con esta historia durante días. Y necesito saber qué va a pasar con Leaf, Lore, Falco… y sobre todo con MJ.
    #Cliffhanger #ResacaEmocional


    Conclusión

    Blackbird Academy es una experiencia intensa, agotadora y emocionalmente devastadora. Una dark academy muy bien construida, con terror emocional, violencia explícita y un romance contenido que golpea justo donde debe.

    No es para todo el mundo.
    Pero si te gustan las historias que te remueven, te incomodan y no te dejan indiferente, esta lectura te va a destrozar… y te va a encantar.

    Yo ya he caído.
    Y necesito seguir leyendo.


    Y ahora dime:
    ¿tú también terminaste Blackbird Academy con resaca emocional, el corazón acelerado y la necesidad urgente de respuestas… o fui la única que salió de esta historia completamente rota?

  • Los Juegos del Hambre – Suzanne Collins

    Los Juegos del Hambre – Suzanne Collins

    Releer Los juegos del hambre siendo adulta ha sido una experiencia muy distinta a la primera vez. No porque el libro haya cambiado, sino porque yo sí lo he hecho. Cuando lo leí por primera vez era bastante joven y entendía muy poco de política; ahora sigo sin entenderla del todo, pero lo suficiente como para que el Capitolio me dé mucho más miedo del que me daba entonces.

    En esta relectura, el Capitolio ya no es simplemente “el villano”. Es el sistema. Un sistema que lo controla absolutamente todo, donde no hay margen de error y donde cada regla puede cambiar en cualquier momento. Esa sensación de control total, de perfección fría, es lo que más me escandaliza. No tanto la violencia explícita, sino la certeza de que todo está calculado, medido y pensado para que nadie pueda escapar.

    Hay aspectos de la estructura de los distritos que siguen sin terminar de encajarme. Nunca he entendido del todo por qué existe la figura de un alcalde o por qué hay clases sociales dentro de distritos que, en teoría, son de los más pobres, como el Distrito 12. Es una jerarquía que me resulta confusa y que he asumido que quizá nunca comprenderé del todo. Aun así, esa incoherencia no debilita la historia. Al contrario: refuerza la idea de que el sistema no necesita ser lógico para ser opresivo.

    Desde el principio, la historia es bastante directa. La siega es previsible: siempre tuve claro que iba a salir el nombre de Prim. Y también que no sería ella quien fuera a los Juegos, porque narrativamente no tendría sentido. Katniss tenía que ser la voluntaria. En ese aspecto, el libro, como novela juvenil, es muy straightforward. Sabes lo que va a pasar. Pero eso no le resta impacto emocional. Lo esperas… y aun así duele.

    El viaje al Capitolio deja muy claro qué distritos están alineados con el poder y cuáles no. Aunque cada uno tenga una función concreta, las diferencias sociales son evidentes. Y eso vuelve a plantear una pregunta incómoda: ¿por qué fomentar desigualdad incluso dentro de los propios distritos? La respuesta parece clara: dividir siempre es una forma eficaz de control.

    Toda la fase de preparación, estilización y entrevistas me parece especialmente interesante. Entiendo perfectamente por qué “tunean” a los tributos, sobre todo a los que vienen de distritos más pobres. Necesitan hacerlos atractivos para el público, conseguir sponsors, vender una historia. Y, sinceramente, no me parece una idea descabellada. Vivimos rodeados de espectáculos donde nadie sale a cámara tal y como es. Maquillaje, peluquería, narrativa prefabricada. Pensar que en los realities actuales la gente “sale como viene de casa” es una fantasía. En ese sentido, Los juegos del hambre no exagera tanto como creemos.

    Los personajes secundarios han cambiado mucho para mí con esta relectura. Hay algunos que ahora me generan mucho más rechazo que antes, sin matices. Otros, en cambio, ganan muchísimo. Cinna, Caesar y, sorprendentemente, Effie. De adolescente la odiaba con todo mi ser; ahora la veo como alguien profundamente humana, atrapada en su papel, cumpliendo lo que se espera de ella dentro de la clase alta del Capitolio. Leer la saga completa y tener perspectiva lo cambia todo.

    El ritmo del libro sigue pareciéndome muy sólido. Es juvenil, sí, pero no es lento ni evita los momentos importantes. No se salta lo duro ni lo edulcora en exceso. Está bien medido. Un detalle que había olvidado —culpa directa de las películas— es que a Peeta le falta una pierna. En el libro es relevante, pesa, importa. En el cine prácticamente desaparece, y eso suaviza una historia que, en el texto, resulta mucho más cruda.

    El inicio de los Juegos sigue pareciéndome una de las escenas más brutales del libro, incluso más que muchas muertes posteriores. Es un auténtico baño de sangre: todos contra todos, el caos absoluto alrededor de la Cornucopia. Ahí podrían haber salido las cosas muchísimo peor. Podría haber muerto mucha más gente. Yo tengo claro que no habría tenido la valentía de lanzarme a por la mochila; me habría adentrado en el bosque… y probablemente habría muerto sin nada. Esa escena resume perfectamente la crueldad del sistema: el Capitolio no necesita matar directamente, solo crear las condiciones para que casi cualquier decisión sea mortal.

    La violencia que más me impacta no es la de los tributos. A ellos los ves venir. Sabes que quieren sobrevivir, sabes que están en tu contra. Lo verdaderamente aterrador es el Capitolio: invisible, imprevisible, manejado por mentes que no puedes anticipar. Esa crueldad política me resulta mucho más mortífera que cualquier arma en la arena.

    La alianza con Rue sigue siendo devastadora. Rue es Prim. Para Katniss y para el lector. Su muerte la destroza, y a mí también me destrozó. La primera vez que leí esa escena tuve que dejar el libro durante dos semanas. No porque yo estuviera en un punto especialmente vulnerable, sino porque el libro estaba tan bien enfocado que necesitaba ese duelo. Me había llegado de lleno. Y eso dice mucho de la obra.

    La regla de los dos vencedores me enfadó profundamente. Es evidente que es una mentira, una farsa creada por el Capitolio para exprimir al máximo la narrativa de los dos enamorados. Como lectora lo ves venir. Aun así, entiendes perfectamente por qué Katniss y Peeta se aferran a esa idea: la necesitan para sobrevivir. No es ingenuidad, es desesperación.

    La farsa romántica existe desde el principio, al menos para Katniss. Pero funciona porque, sin querer nombrarlo, sin permitírselo, ella se va enamorando de Peeta poco a poco. Y eso la hace creíble. Muchas de sus decisiones no nacen del sentimiento, sino de la estrategia, de la voz de Haymitch en su cabeza recordándole qué debe mostrar y qué no. Katniss no quiere parecer vulnerable. No quiere que el Capitolio vea sus grietas. Por eso se construye dura, incluso cuando ya no lo es.

    Y entonces llegan los mutos. Los monstruos que persiguen a Cato en el clímax final. Pensar que no son simples bestias, sino los cuerpos de los tributos muertos transformados, es uno de los golpes más crueles del libro. Porque eso significa que Katniss tiene que enfrentarse, simbólicamente, a quienes ya han muerto. Y entre ellos, Rue. Eso implica verla morir dos veces. Matarla dos veces. Primero en la arena, luego convertida en arma del sistema que la asesinó. Me parece una de las crueldades más perversas del Capitolio, porque no se conforma con quitar vidas: también profana el duelo. No permite que la muerte sea un final. El horror tiene que continuar.

    El final fue lo único que no pude prever en mi primera lectura. No sabía que había una continuación. Pensé que iban a morir los dos. Pensé que ahí se acababa todo. Y con ellos, yo también. Literalmente. El gesto de las bayas me aterrorizó. Después, con la saga completa leída, me alegro de que sobrevivan… aunque también me duele todo lo que tienen que arrastrar después. Incluso cuando alcanzan su final feliz, llegan rotos.

    Releer Los juegos del hambre no ha sido volver a una historia conocida, sino entenderla de otra manera. El horror ya no está solo en la arena, sino en el sistema que la hace posible. Y Katniss sigue siendo lo que siempre fue: no una heroína perfecta, sino una antihéroe rota que sobrevive como puede. Por eso sigue funcionando. Por eso sigue doliendo.


    ¿Hubo alguna escena que te obligara a cerrar el libro y respirar, como si el duelo también fuera tuyo?

  • Mujercitas – Louisa May Alcott

    Mujercitas – Louisa May Alcott

    La edición de Mujercitas que he leído incluye también Esa Mujercitas, algo que no esperaba y que descubrí a mitad de lectura, cuando pensé: “esto es más largo de lo que recordaba”. Aun así, esta reseña se centra únicamente en Mujercitas, la primera parte, porque es ahí donde está el corazón de la historia.

    Siempre me he sentido profundamente identificada con Jo. Es patosa, torpe, poco refinada, más libre y bastante indiferente a lo que piensen los demás. Tiene algo varonil, algo desordenado, algo que no encaja… y precisamente por eso la admiro tanto. Jo tiene más valor del que yo misma creo tener, y quizá por eso sigue siendo mi mujercita, ahora y siempre.

    Las que más me sacan de quicio son Amy y Meg, casi a partes iguales. Son presumidas, quieren ser siempre las mejores, y a veces resultan prepotentes. Ese tipo de personalidad me chirría, aunque en esta relectura he podido reconciliarme un poco con ellas: al final, todo lo que hacen también lo hacen por la familia. No se priorizan por encima de los demás, aunque sigan sin ser personajes con los que conecte del todo. Marmee, en cambio, me resulta casi demasiado perfecta; más guía moral que persona real.

    En cuanto a los temas, esta no es una historia de amor romántico. El amor que importa aquí es otro: el amor familiar, el cuidado mutuo, la amistad y la comunidad. Sabemos que Amy pinta, que Beth toca el piano, que Jo escribe, pero Meg todavía queda más difusa, y eso también dice mucho del papel que se espera de ella. Al final, el tema que más me ha tocado es la familia, porque absolutamente todo gira en torno a ella.

    Hay una escena que sigue clavándoseme en el pecho incluso en la relectura: la casi muerte de Amy, justo después de que queme el cuaderno de Jo. El enfado, la culpa y el miedo se mezclan de una forma devastadora. Me habría resultado insoportable que a Amy le pasara algo en ese momento, sobre todo por lo que habría supuesto para Jo.

    Mujercitas es dulce y triste a partes iguales. Tiene tensión, tiene felicidad, tiene drama cotidiano. Es, en cierto modo, una comedia dramática. Y lo más curioso es que, pese a su contexto, es una novela muy adelantada a su época. En un mundo donde las mujeres no podían elegir, donde el camino estaba marcado, esta historia habla de vocación, de deseo y de identidad.

    Por eso creo que Mujercitas sigue siendo relevante hoy. Es el retrato del poder de una mujer… incluso cuando no tenía poder alguno.


    👉 Si tuvieras que elegir una sola hermana, ¿a cuál defenderías a capa y espada? ⚔️📚

  • Fearless – Lauren Roberts

    Fearless – Lauren Roberts


    Para escribir esta reseña (y las que vengan por delante) he cambiado un poco mi forma habitual de hacerlo. En lugar de dejarlo todo para el final y arriesgarme a olvidar la mayoría de pensamientos, he ido parando a lo largo de la novela para anotarlos. Así, la reseña es más extensa, entra en mucho más detalle y, sobre todo, suena más auténtica. Suena más a mí.


    Fearless ha sido mi primera lectura de este 2026. Le tenía muchísimas ganas y la espera ha sido larga, así que llegar a sus páginas tenía algo de reencuentro… aunque no ha sido del todo limpio. Ha pasado tanto tiempo desde Reckless que he tenido que releer parte del final para recuperar el hilo, y aun así empecé la novela con cierta sensación de desorientación.

    Ahora, os tengo que dar un aviso: Hay mucho, mucho SPOILER y no todo es tan positivo como podríais esperar.


    fearless de lauren roberts

    Al principio, hay decisiones que no terminan de convencerme. Entiendo la intención de suavizar a Kitt, de evitar que se perciba como un rey completamente fuera de control, pero la forma en la que se hace me resulta forzada. Desde mi punto de vista, no es creíble que perdone tan rápido la muerte de su padre, la persona que más admiraba, escudándose en que “es bueno” y debe hacer lo correcto. Dentro de mí sigue viva la esperanza de un plot twist en el que todo sea una mentira y, en realidad, Kitt se haya vuelto oscuro. Eso, sinceramente, lo compraría mucho más.

    Tampoco me termina de encajar el supuesto amor de Kai por Pae. Me resulta obsesivo, excesivamente carnal, más cercano a la lujuria que a algo romántico. Kai es presentado como un hombre rudo, una máquina de matar, y sin embargo actúa de maneras que siento muy fuera de personaje. No sé si más adelante se justificará o evolucionará, pero por ahora me deja fría.

    Llegamos ya a la primera prueba y aquí vuelve a surgir otra duda: el tiempo. Se me hace difícil creer que pueda cumplir con el timing de esta prueba teniendo en cuenta lo que le costó la anterior, especialmente la de las brasas. Es como si, de repente, el tiempo dejara de tener el peso que tenía antes, y eso me rompe un poco la suspensión de la incredulidad.

    Tras la segunda prueba, la historia empieza a ponerse interesante… pero también extraña. Sabemos que han intentado matar a Paedyn y que, casualmente, solo mueren los tres más “culpables”. Hasta aquí, bien. El problema llega cuando se deja entrever que Torri, el capitán, lo vio y escuchó todo. Y aun así… ¿sale impune? ¿No hay juicio, ni consecuencias, ni conversación con Kitt o con nadie? Me dejó completamente descolocada. Es uno de esos momentos en los que solo puedo pensar: ¿en serio nadie va a hablar de esto?.

    Entramos de lleno en la tercera prueba y, desde el instante en que Kitt aparece en la habitación de Kai para hablarle de ella, estoy convencidísima de que el contrincante va a ser Kai. Lo sabía. Lo sentía. Hasta que dejo de saberlo porque, de repente… boom, plot twist: no es Kai, es Mak. Convenientemente, Mak.

    Mi primera reacción fue preguntarme qué demonios hacía alguien tan poderoso viviendo en los barrios bajos. La duda dura poco cuando se revela que el antiguo rey daba caza a los vulgares, así que esconderse tenía todo el sentido del mundo. Esa parte, al menos, me encajó bastante.

    Luego está lo de la noche de bodas. Y aquí tengo sentimientos encontrados. Si no fuera porque detesto profundamente la relación entre Kai y Paedyn en esta entrega, probablemente me habría parecido una de las decisiones más sensatas dentro de todo el caos: compartir, aunque sea una noche, un amor verdadero con la persona a la que amas. Pero como ese “amor” se me ha atragantado durante todo el libro, el gesto me parece estúpido, impulsivo y muy reckless (nunca mejor dicho).

    Los capítulos con los recuerdos de Edric me han parecido necesarios y, de hecho, muy efectivos. Cada uno me ponía un poco más la piel de gallina, especialmente al ir intuyendo que la antigua reina le había sido infiel al rey. Lo que no esperaba —y sí, aquí me explotó la cabeza— es la revelación de que Calum es el verdadero padre de Paedyn.

    Y tachán. Kitt es, oficialmente, mi villano favorito. Esto es exactamente lo que llevaba esperando durante todo el libro. GRACIAS, en mayúsculas y sin ironía.

    De repente, todo encaja. Esa bondad forzada, ese comportamiento que no terminaba de cuadrar… no era un fallo de personaje: era una farsa. Y, sinceramente, así sí. Kitt como villano tiene sentido, peso y coherencia. Kitt fingiendo ser bueno no.

    Me encanta darme cuenta de que no estaba loca por no comprar su actitud desde el principio. No era yo: era el texto preparándome el golpe. Y cuando llega, funciona.

    Lo que sí me sorprende es que Kitt supiera todo lo relacionado con la plaga, pero no que Paedyn sea, en realidad, su media hermana. Ese detalle me descoloca más por lo que implica a nivel político y emocional que por la revelación en sí. Me deja con la sensación de que sabía muchísimo… pero no todo. Y eso abre una puerta interesante.

    En este punto, Fearless por fin se siente como el libro que necesitaba ser.

    Al terminar el libro —especialmente en las últimas setenta páginas— muchas piezas empiezan a encajar. De pronto, lo de Torri cobra sentido. Que el capitán no fuera juzgado deja de parecer un error cuando entiendes que Kitt, en su máxima locura, seguía siendo una mente brillante. Brillantemente malvada y caótica, sí, pero brillante al fin y al cabo.

    Aun así, me apena su final. Durante un momento llegué a pensar que compartiría destino con la madre de Kai. Y hablando de ella… sabemos que estaba en su lecho de muerte, pero ¿muere realmente? El epílogo se sitúa cinco años después de la muerte de Kitt, pero sobre ella no se dice nada. Se sobreentiende que ya no está, pero queda en ese limbo incómodo donde nadie lo confirma.

    El plot twist de la doble plaga y el intento de “contagiar” a Izram con las rosas me pareció astuto, brillante y, sinceramente, demoledor. De esos giros que funcionan y te obligan a recalcularlo todo. Muy bien jugado.

    Ahora bien, hay decisiones que me siguen chirriando. ¿Cómo va a aceptar el reino que su reina, la Salvadora de Plata, se case con los dos herederos al trono? ¿De verdad eso va a pasar sin más, sin oposición ni consecuencias? Me cuesta muchísimo creerlo.

    Que no se me malinterprete: el final me gusta. No le deseaba ese desenlace a Kitt, pero lo entiendo. Lo que me falta es entramado. Todo sucede muy deprisa. Tengo la sensación de que, con cien páginas más, esta historia habría respirado mucho mejor. Tal y como está, resulta precipitada.

    El cierre de Paedyn y Kai, con su hija Kit, me parece bonito. No tengo problema con el destino que se les da, sino con las formas. Hay algo raro en cómo se llega hasta ahí.

    Y ahora sí: el mayor plot hole de toda la historia. Blair. Se dice explícitamente que está muerta. Textualmente. ¿Y ahora resulta que está viva? Si es una encubierta, que lo expliquen. Pero no puede reaparecer como si nada. No lo compro.

    Y lo del fuego… no, no fue una vela. No me lo creo. Todo parecía intencionado, como si alguien quisiera que Paedyn matara a Blair para demostrar algo. ¿Y no hay investigación? ¿Ni una sola pregunta? ¿Y luego aparece viva? No. Ahí la historia pierde toda mi confianza.

    Mi valoración final es clara: es una saga que prometía muchísimo en Powerless, que me mantuvo enganchada en la segunda (Reckless)novela, pero que en esta tercera entrega pincha un poco. Entre el cambio repentino de Kai, varios plot holes importantes y decisiones apresuradas, Fearless se convierte en la novela más floja que he leído de Lauren Roberts.

    Aun así, como historia global, me ha gustado mucho. Y pese a todo, siempre ocupará un lugar privilegiado en mi corazón.


    ¿Tú también crees que Fearless necesitaba cien páginas más… o soy yo siendo demasiado exigente?

  • Reckless – Lauren Roberts

    Reckless – Lauren Roberts

    Reckless llegó a mis manos en un contexto muy concreto y muy personal. Venía de leer Powerless a una velocidad casi absurda, usándolo como mecanismo de supervivencia durante la operación de cáncer de mi madre. Quizá por eso mi obsesión con la saga fue tan intensa al principio… y quizá por eso también se fue apagando poco a poco. No quise esperar a la traducción y lo leí en inglés sin ningún problema, pero ahí sentí que algo cambiaba.

    reckless de lauren roberts
    reckless de lauren roberts

    Aun así, Reckless me gustó. Y bastante. Sobre todo porque no se parece en nada a la primera entrega. Powerless me había dejado una sensación constante de estar leyendo una copia algo descafeinada de Los juegos del hambre. En cambio, Reckless es otra cosa: aquí Pae ya no es una participante, es una fugitiva. El tono cambia, el ritmo también, y la historia se siente más propia.

    Uno de los mayores aciertos del libro es ver cómo Kai empieza a caer, poco a poco, a los pies de Pae. Esa tensión, esa atracción inevitable, ese desgaste emocional… funciona. Mucho. Pero también fue lo que más frustración me generó durante la lectura.

    Porque aunque entiendo que Kai tiene una misión, y que esa misión implica obedecer al rey, no me encaja que rompa de golpe las reglas que ha seguido toda su vida —reglas en las que cree de verdad, con cabeza y corazón— por una vulgar a la que acaba de conocer. ¿De verdad deja de ser quien es por su salvadora de plata? ¿Alguien sin alma, sin corazón, vencido tan fácilmente? Entiendo que Pae le intrigue porque no puede descifrarla ni tomar su poder, eso tiene sentido. Pero plantearse dejarla libre solo por debilidad emocional… ahí me chirría.

    Kitt, en cambio, me dio pena durante todo el libro. Yo estaba esperando —casi deseando— el resurgir de un villano aún peor que su padre. Ese giro oscuro, ese “ya está, se rompió”. No sé si llegará en Fearless, pero aquí me quedé con esa espinita clavada.

    Siento que Reckless avanza sobre todo la relación entre Pae y Kai, no tanto la trama general. Al final, el conflicto sigue siendo el mismo desde el principio: Kai tiene que llevar a Pae ante el rey para su ejecución. Todo lo demás gira alrededor de eso, sin grandes desviaciones.

    Aun así, el libro me dejó con muchas ganas de continuar la historia. El problema fue que, cuando lo terminé, Fearless no existía ni siquiera en inglés. Tocó esperar… y centrarme en otras lecturas para no morderme las uñas.


    ¿Te convenció la evolución de Kai o también sentiste que traicionaba demasiado rápido todo aquello en lo que creía?

  • Powerless – Lauren Roberts

    Powerless – Lauren Roberts

    Powerless es uno de esos libros que te venden como romantasy explosivo… y cumple a medias.

    La premisa engancha mucho: un mundo donde tener poderes lo es todo y la protagonista, Paedyn, no tiene ninguno. O eso parece. El arranque es potente, la ambientación funciona y el conflicto social está bien planteado: privilegio, miedo y supervivencia. Hasta aquí, bien.

    El problema llega cuando la historia empieza a apoyarse demasiado en fórmulas conocidas. El romance es intenso, sí, pero también muy predecible. El interés amoroso cumple el checklist completo del romantasy actual: misterioso, poderoso, moralmente gris y con miradas que lo dicen todo. Funciona… pero no sorprende.

    Paedyn como protagonista es interesante, aunque a ratos cae en contradicciones típicas del género: fuerte e ingeniosa cuando conviene, ingenua cuando la trama lo necesita. No es mala protagonista, pero tampoco rompe moldes.

    Lo que más destaca es el ritmo. Se lee rápido, engancha y tiene capítulos pensados para “uno más y paro” (mentira, no paras). Eso sí, el worldbuilding se queda un poco corto y algunas reglas del sistema de poderes no están tan claras como deberían.

    Este libro, además, llegó a mis manos en un momento muy concreto de mi vida. Lo empecé la noche antes de que operaran a mi madre de cáncer y lo terminé el mismo día de la operación, pocas horas después de que nos dijeran que había salido de quirófano, aunque todavía no podíamos verla. Powerless me acompañó en la espera, en los nervios y en ese limbo emocional tan extraño. Por eso lo atesoro con un cariño especial.

    Creo que ese contexto lo cambia todo. No es solo lo que el libro es, sino cuándo fue. Fue refugio, distracción y ancla. Y es, en gran parte, lo que hizo que siguiera leyendo la saga. Aunque sea consciente de sus carencias, es una historia que a mí me gusta mucho, porque está ligada a un momento en el que necesitaba agarrarme a algo.


    Al final, los libros no siempre se quedan con nosotros por ser perfectos, sino por estar ahí cuando más los necesitamos. Powerless no será impecable, pero fue compañía, refugio y pausa en un momento muy difícil. Y por eso, para mí, siempre tendrá un lugar especial en la estantería.

    Y ahora te pregunto:
    ¿Hay algún libro que no sea perfecto, pero que atesores por el momento en el que llegó a tu vida?

  • Una Corte de Hielo y Estrellas – Sarah J. Maas

    Una Corte de Hielo y Estrellas – Sarah J. Maas

    Aviso rápido y necesario: esta no va a ser una de las reseñas más positivas que voy a escribir. Y sí, hay spoilers.
    Pero quiero dejar algo claro desde el principio: mi crítica no va dirigida a la novela como tal, sino a la traducción y adaptación al castellano, que para mí empañan gravemente la experiencia.

    Dicho esto, vamos por partes.

    El tono general de Una corte de hielo y estrellas es, desde mi punto de vista, muy claro: calma. Es un libro de transición, de recogida, de respirar después del caos. Venimos de Una corte de alas y ruina, de guerra, pérdidas y tensión constante, y esta historia funciona como ese silencio incómodo pero necesario que queda después del incendio: cenizas, escombros y reconstrucción emocional. No pretende ser épica, ni intensa, ni avanzar la trama a grandes zancadas. Y eso, en esencia, me parece coherente con lo que quiere contar.

    Sabía perfectamente a lo que iba. Tenía claro que era una novela puente —esa famosa “3.5”— y no la cuarta parte real. No esperaba una gran trama ni conflictos enormes, sino precisamente ese espacio intermedio entre grandes eventos. En ese sentido, el libro cumple lo que promete.

    Lo que más he disfrutado ha sido, sin duda, salir por fin del punto de vista constante de Feyre. Leer desde Cassian y Morrigan aporta aire fresco y matices que hasta ahora solo intuíamos. Además, agradezco que Elain empiece a mostrar una evolución real; después de lo absolutamente plana y pasiva que resultaba en el tercer libro, aquí por fin deja de ser un peso muerto narrativo y empieza a insinuar algo más interesante.

    Sin embargo, no todo me ha funcionado igual de bien. La insistencia constante en la dinámica de “somos pareja, luego tenemos que tener sexo todo el tiempo” empieza a cansarme. No aporta profundidad nueva a la relación de Feyre y Rhysand, ni evolución emocional real; es repetitivo y, en este punto de la saga, innecesario.

    Tampoco me ha terminado de convencer el cambio tan radical en la relación entre Feyre y Nesta. Sabemos que Nesta siempre ha sido fría, dura y distante, pero aquí roza lo desagradable. Entiendo el argumento del estrés postraumático, pero aun así el retrato me resulta excesivo y poco equilibrado, especialmente en comparación con cómo se había construido su personaje anteriormente.

    Si tengo que destacar a alguien que brilla, curiosamente es Ressina, un personaje secundario que he terminado adorando sin esperarlo. A veces son estos pequeños detalles los que sostienen una historia cuando la trama principal es mínima.

    Comparar este libro con la trilogía principal me parece injusto y poco útil. No juegan en la misma liga ni buscan lo mismo. Allí todo era tensión, guerra y supervivencia; aquí tenemos silencio, reconstrucción y rutina. Como libro puente, no me parece mal planteado y creo que incluso es necesario para evitar un salto narrativo brusco tras una guerra tan grande.

    Ahora bien, mi sensación final al cerrar el libro fue bastante clara: “Uf, menos mal que ya se ha acabado y puedo leer otra cosa”. No porque la historia sea horrible, sino porque la experiencia de lectura se me ha hecho cuesta arriba.

    Si tuviera que recomendarlo, lo diría sin rodeos: NO recomiendo la versión española. Y aquí es donde empieza la verdadera crítica.

    Mi problema con este libro no es la historia. Es cómo está traducido y adaptado al castellano. Y cuanto más avanzaba en la lectura, más errores encontraba, hasta el punto de sacarme completamente de la experiencia.

    Para empezar, la traducción peca constantemente de literalidad. Hay frases que están claramente calcadas del inglés, estructuras que en castellano suenan forzadas, artificiales, poco naturales. No es un “estilo distinto”: es ese inglés disfrazado de español que hace que tengas que releer frases porque algo no encaja. En un libro que vive del tono íntimo y de la calma emocional, esto es especialmente grave.

    A esto se suman inconsistencias internas que no deberían pasar ningún control editorial. Términos que se usan de una forma en un capítulo y de otra en el siguiente, referencias que cambian sin motivo, pequeños detalles que rompen la coherencia del texto y te recuerdan constantemente que estás leyendo una traducción descuidada.

    Los diálogos merecen mención aparte. Hay momentos en los que la puntuación es errática: a veces aparecen guiones, otras veces desaparecen, y el resultado es confusión. Escenas que deberían fluir se vuelven torpes, con un ritmo raro, poco claro.

    Luego están los errores que ya no son de estilo, sino fallos objetivos. El más sangrante: el capítulo 22, que aparece atribuido a Cassian cuando es evidente que está narrado por Feyre. Y no es un detalle menor: es un capítulo de sexo. Cambiar el narrador en una escena tan íntima no solo es un error técnico, es una ruptura total de la voz narrativa.

    Otro ejemplo que me sacó completamente del libro es el uso de “luces hada” en lugar de “fae”. No es una simple elección de palabra: es una decisión que empobrece el worldbuilding y lo infantiliza, rompiendo la coherencia con el universo que la saga lleva construyendo libro tras libro.

    También he notado cómo, a través de la traducción, la personalidad de Rhysand se desdibuja. No porque el personaje haya cambiado en la historia, sino porque su voz en castellano no suena a él. El tono, las palabras escogidas y la forma de expresarse hacen que parezca más brusco, más plano, incluso más distante de lo que es en el original. Y en un personaje tan querido y tan bien definido, eso se nota muchísimo.

    En conjunto, la sensación es clara: no es un problema puntual, es una suma constante de decisiones mal tomadas, errores evitables y falta de cuidado. Y duele especialmente porque Una corte de hielo y estrellas es un libro de transición, de atmósferas, de pequeños gestos. Justo lo que una mala traducción arruina sin piedad.

    Por eso, si alguien me preguntara si lo recomiendo, mi respuesta sería clara: no recomiendo la versión española.

    No porque la historia no tenga sentido como libro puente, sino porque la experiencia de lectura queda gravemente dañada por una traducción que no está a la altura de la saga.


    ¿Has leído Una corte de hielo y estrellas? ¿Te pasó lo mismo con la traducción o tu experiencia fue distinta? Te leo 👀📚

    Ver reseña de: Una Corte de Rosas y Espinas

  • Latidos Fuera de Ritmo

    Latidos Fuera de Ritmo

    Estreno el 3 de Diciembre disponible en Amazon.

    Un libro que nació del corazón… y de un temblor que no supe nombrar.

    Latidos Fuera de Ritmo sigue a Aurora, una estudiante de medicina que pisa por primera vez los pasillos del Hospital Universitario Asclepio con una mezcla de ilusión, miedo y ganas de demostrar que pertenece allí. Lo que no esperaba era que tanto las vidas que intentaría salvar como las personas que se cruzarían en su camino acabarían cambiando la suya.
    Una historia de amor, responsabilidad, errores, segundas oportunidades y ese tipo de pulsos que no se ven en un monitor, pero te revolucionan por dentro.
    Sin spoilers, lo prometo: solo te digo que aquí se enamoran los cuerpos, pero también las heridas.

    Por qué escribí este libro

    Hubo un momento de mi vida en el que todo dio un giro inesperado: a mi hermano le dieron un diagnóstico que yo no supe procesar. Era demasiado grande, demasiado rápido, demasiado todo. Y como siempre he hecho… me refugié en las palabras.

    Mientras intentaba entender lo que sentía, empecé a imaginar quirófanos, batas, conversaciones en pasillos silenciosos. Creé personajes que también estaban aprendiendo a sostener el mundo sin que se les cayera encima. La medicina se convirtió en un puente para hablar del miedo, del amor y de lo que nos rompe sin avisar.
    Y así nació este libro: como mi manera de ordenar el caos. Como una pequeña Anatomía de Grey en papel, pero con mi corazón metido entre líneas.

    Soy Montse de Nyra, escritora neurodivergente y enamorada de las historias que duelen un poco antes de sanar. “Latidos Fuera de Ritmo” es mi nueva publicación y, probablemente, la más personal que he escrito nunca.

    Mañana, 3 de diciembre, el corazón empieza a latir fuerte

    Si te gustan las historias con emociones a flor de piel, relaciones complicadas y hospitales que esconden más secretos que estanterías de medicación… este libro te está esperando.

    Gracias por estar aquí. De verdad.
    Y gracias por dejarme compartir contigo algo que nació de un susto, creció con miedo y terminó convirtiéndose en luz.

  • Alas de Sangre – Rebecca Yarros

    Alas de Sangre – Rebecca Yarros

    🐉 Un inicio lento… para un vuelo que no te suelta

    Si algo tengo claro después de cerrar Alas de Sangre, es que este libro te atrapa cuando menos te lo esperas. Literalmente: la primera mitad me duró seis meses… y la segunda me la devoré en tres días. El inicio es lento, sí, pero también comprensible: el mundo de Yarros es tan rico, tan complejo y tan distinto a lo nuestro, que al principio cuesta encontrar el ritmo. Pero una vez lo haces, prepárate: te lleva volando de capítulo en capítulo.

    Y vaya viaje. He pasado por enfado, frustración, calor, carcajadas y un par de lagrimones de esos que te obligan a cerrar el libro y respirar.

    Además, me ha tocado algo muy personal:

    • Me llamo Montserrat → existe una tierra llamada Montserrat.
    • Mi nombre como autora (desde mucho antes de leer este libro) es Montse de Nyra → y resulta que Nyra también está en el libro.
    • Estoy operada de las rodillas porque se me salían las rótulas, igual que Violet.

    Vamos, que en ciertos momentos sentí que el libro me guiñaba el ojo.

    Cuando un personaje cambia tanto entre el principio y el final suele oler a “me han acelerado el desarrollo”. Pero aquí no. La evolución de Violet es natural, creíble y totalmente coherente con lo que vive. Tiene que adaptarse para sobrevivir, y el libro te lo hace sentir. No hay ni una nota fuera de lugar.

    Voy a necesitar que alguien me explique cuándo y por qué se enamora exactamente Xaden, porque él lo tiene clarísimo desde el día uno. Yo ahí tomando notas como si hubiera examen.

    La tensión entre ellos es maravillosa. Es ese tipo de tensión que te hace querer gritarles: “¡hablad, por favor!”
    Y el drama… cero quejas. Están en lados opuestos; si no hubiera drama, sería raro.

    En cuanto a los personajes más secundarios… Aquí podría escribir una trilogía.

    • Rhiannon: desde que aparece en el parapeto viví con miedo a que muriera de forma traumática. Me alegra que no… aunque ahora arrastro ansiedad anticipatoria para el segundo libro.
    • Dain: predecible, rígido, insufrible… un gilipollas. No hay mejor palabra. De hecho, un doble gilipollas por si quedaba duda.
    • Jack Barlowe: lo que sentía por él era asco y desprecio en cantidades industriales. Violet lo gestionó con una calma que yo no tendría; yo hubiera muerto en el primer encontronazo.
    • Mira y Lilith: next, por favor. Las odio a ambas por igual. Me da igual que la relación de Violet con Mira sea «buena», no la trago.
    • Liam: aquí sí que me rompí. Tuve que soltar el libro y llorar. Su muerte, tan agónica y cruel, me dejó destrozada. La sentí como una pérdida personal.

    Desde que terminé el libro tengo en bucle la escena del parapeto, la muerte de jack, la caída de Liam, el descubrimiento de Brennan… mi cerebro decidió que no había botón de pausa.

    Siempre he sido de la opinión de que si un libro de fantasía trae mapa, promete.
    Y este mundo no solo promete: cumple. Rico, complejo, con capas y secretos. No me extraña que el inicio sea lento; casi lo agradezco viendo lo bien construido que está todo.

    Si algo tengo clarísimo después de leer Alas de Sangre, es que los dragones NO son mascotas, NO son monturas, y desde luego NO son animales “mono” para hacerles caricias…
    Son entidades con contrato fijo de “o me respetas o te achicharro viva”. Y eso, sinceramente, me encanta.

    Lo que más me ha flipado es que Yarros no los trata solo como criaturas mágicas: son personajes. Con carácter, con normas, con opiniones, con sentido del humor (negro, normalmente), con política interna y con cero ganas de soportar humanos inútiles.

    • Tairn: puro caos en forma de dragón viejo, quemado de la vida y con un sarcasmo digno de un abuelo que ya ha visto demasiadas tonterías. Icono.
    • Andarna: mi niña, mi protegida, mi favorita. Si algo le pasa me convierto en Xaden pero mal.
    • En general, todos los dragones:
      ✦ listos,
      ✦ peligrosos,
      ✦ orgullosos,
      ✦ y con una vibra de “no estoy aquí para tus dramas humanos”.

    Además, me encanta que no puedas mentirles y que tengan esa especie de pacto sagrado donde respetarles es cuestión de supervivencia. Nada de “adoro a mi dragoncito” rollo How to Train Your Dragon. Aquí es más: “Me he ganado que no me mate hoy, qué ilusión.”

    El vínculo entre Violet y los dragones está escrito de una forma que te hace creer que realmente existe ese lazo antiguo, poderoso, casi biológico.
    Y eso es lo que diferencia este libro de otros con dragones: que aquí tienen peso real, reglas reales, consecuencias reales.

    El worldbuilding alrededor de ellos está tan bien pensado que no se sienten como “decorado épico”, sino como una parte esencial del conflicto, la política y el destino del continente. Son pieza clave, no adorno.

    Además, su manera de comunicarse, su papel en las batallas y la forma en que influyen directamente en la vida (y muerte) de los personajes hace que toda la historia suba de nivel.

    Una de las cosas que más me ha sorprendido —para bien— es lo bien medido que está el spice.
    Porque sí, me encanta el salseo, me encanta la tensión, me encanta cuando los personajes se miran como si el mundo fuera a arder…
    Peeero también soy de las que piensa que si un libro de fantasía desaprovecha toda su magia y construcción del mundo para convertirse en un «vamos a encerrarnos en un armario cada tres capítulos», pierde muchísimo. (Hola, ACOTAR, te miro con cariño pero te miro).

    En Alas de Sangre no pasa eso.

    El spice aparece cuando tiene que aparecer, no antes ni después.
    Está integrado en la historia, no la tapa, no la secuestra, no la sustituye.
    Y cuando finalmente llega… es intenso, es emocional, es coherente con la relación y con la evolución de los personajes. No es humo, no es relleno, y desde luego no es fanservice barato.

    Además, teniendo en cuenta:

    • el mundo brutal en el que viven,
    • la presión constante,
    • la posibilidad real de morir cada día,
    • la guerra latente,
    • y el hecho de que Violet empieza en una posición física muy vulnerable…

    …es normal que el spice esté racionado. No porque falte química —que la hay, y mucha—, sino porque sería absurdo que estuvieran “dándolo todo” cada dos capítulos cuando literalmente pueden morir en la escalera del desayuno.

    Y aun así, cuando toca: uuf.
    El libro sube la temperatura sin necesidad de ser explícito cada cinco páginas.

    En cuanto al romance, es lo que hace que el libro entre de lleno en el terreno del romantasy. No invade la trama, pero tampoco se queda corto. Es ese tipo de romance que se cocina a fuego lento, que va avanzando con cada choque, cada conversación, cada mirada tensa, cada momento de “si digo una palabra más, la cago”.

    No eclipsa la historia ni el worldbuilding, sino que lo acompaña, lo humaniza y lo eleva.
    Y sobre todo: no se siente precipitado. Se siente inevitable.
    Es el tipo de relación que cuando ocurre dices: “claramente solo podía pasar así”.

    El equilibrio entre fantasía – drama – tensión – romance – spice está tan bien hecho que no hay un solo elemento comiéndose a los demás. Y para un género donde es facilísimo pasarse o quedarse corto, esto para mí es uno de los grandes aciertos del libro.


    📢 ¿Lo recomiendo? Sí, pero…

    Lo recomiendo muchísimo, pero con content warnings. No es un libro para todo el mundo, y es importante saberlo antes de entrar.

    Por mi parte, estoy deseando empezar el segundo.
    PERO antes me toca intercalar con otro de ACOTAR, que una también necesita sus pequeñas vacaciones emocionales.


    🖤 Cierre

    Cerrar esta reseña me resulta casi tan difícil como soltar las riendas de un dragón que aún ruge dentro de mí. Este libro deja un eco, una quemadura suave en el pecho, una pregunta que sigue viva incluso cuando cierro la última página. Alas de Sangre me removió, me descolocó, me hizo sentir… y todavía sigo volviendo mentalmente al parapeto, a Liam, a las sombras, a los secretos.

    Yo ya he contado lo que esta historia me encendió por dentro.
    Ahora te toca a ti.

    ¿Te atreves a cruzar el parapeto?