Categoría: Clásicos

Ya sabes, libros que conoce (o debería conocer) todo el mundo

  • Mujercitas – Louisa May Alcott

    Mujercitas – Louisa May Alcott

    La edición de Mujercitas que he leído incluye también Esa Mujercitas, algo que no esperaba y que descubrí a mitad de lectura, cuando pensé: “esto es más largo de lo que recordaba”. Aun así, esta reseña se centra únicamente en Mujercitas, la primera parte, porque es ahí donde está el corazón de la historia.

    Siempre me he sentido profundamente identificada con Jo. Es patosa, torpe, poco refinada, más libre y bastante indiferente a lo que piensen los demás. Tiene algo varonil, algo desordenado, algo que no encaja… y precisamente por eso la admiro tanto. Jo tiene más valor del que yo misma creo tener, y quizá por eso sigue siendo mi mujercita, ahora y siempre.

    Las que más me sacan de quicio son Amy y Meg, casi a partes iguales. Son presumidas, quieren ser siempre las mejores, y a veces resultan prepotentes. Ese tipo de personalidad me chirría, aunque en esta relectura he podido reconciliarme un poco con ellas: al final, todo lo que hacen también lo hacen por la familia. No se priorizan por encima de los demás, aunque sigan sin ser personajes con los que conecte del todo. Marmee, en cambio, me resulta casi demasiado perfecta; más guía moral que persona real.

    En cuanto a los temas, esta no es una historia de amor romántico. El amor que importa aquí es otro: el amor familiar, el cuidado mutuo, la amistad y la comunidad. Sabemos que Amy pinta, que Beth toca el piano, que Jo escribe, pero Meg todavía queda más difusa, y eso también dice mucho del papel que se espera de ella. Al final, el tema que más me ha tocado es la familia, porque absolutamente todo gira en torno a ella.

    Hay una escena que sigue clavándoseme en el pecho incluso en la relectura: la casi muerte de Amy, justo después de que queme el cuaderno de Jo. El enfado, la culpa y el miedo se mezclan de una forma devastadora. Me habría resultado insoportable que a Amy le pasara algo en ese momento, sobre todo por lo que habría supuesto para Jo.

    Mujercitas es dulce y triste a partes iguales. Tiene tensión, tiene felicidad, tiene drama cotidiano. Es, en cierto modo, una comedia dramática. Y lo más curioso es que, pese a su contexto, es una novela muy adelantada a su época. En un mundo donde las mujeres no podían elegir, donde el camino estaba marcado, esta historia habla de vocación, de deseo y de identidad.

    Por eso creo que Mujercitas sigue siendo relevante hoy. Es el retrato del poder de una mujer… incluso cuando no tenía poder alguno.


    👉 Si tuvieras que elegir una sola hermana, ¿a cuál defenderías a capa y espada? ⚔️📚

  • Orgullo y Prejuicio

    Orgullo y Prejuicio

    — Jane Austen

    💌 Una recomendación que se volvió hogar

    Este libro me lo recomendó una de mis profesoras de inglés preferidas del instituto. Una de esas personas que dejan huella. En esa época leía muchísimo: entre operaciones, momentos duros, y muchas horas sola, los libros eran refugio.

    Me lo compré en español, pero perdí la copia. Lloré como si hubiera perdido algo más que papel. Y entonces, esa misma profesora me regaló su copia original, en inglés, del año 1996. No sé cuántas veces lo he releído desde entonces, en distintos idiomas, pero cada vez que lo hago, solo pienso: qué historia tan bonita y tan real.


    🧠 Una historia sencilla, pero profunda

    A diferencia de otros libros que me marcaron como Alicia o Percy Jackson, aquí no hay criaturas fantásticas ni realidades alteradas. Hay amor. Pero no de ese que arde en dos páginas. Es lento. Dulce. Real. Parece imposible al principio, pero acaba llegando de forma natural, sin forzar. Y eso me encantó. Porque yo también soñaba con un amor así.


    👒 Querer ser Elizabeth

    Siempre pensé que me veía reflejada en Elizabeth Bennet. Con los años, me di cuenta de que en realidad quería ser como ella.

    La hija perfecta, la hermana perfecta, naturalmente dulce y reservada, con amor por los libros y los paseos. Pero yo era justo lo contrario: torpe, en el centro de atención por lo que no tocaba, nada delicada… aunque sí compartíamos el amor por los libros.

    La admiraba con todo mi corazón. Y sí, soñaba con tener una historia de amor como la suya.

    En esa época, también estaba empezando a descubrir mi sexualidad. Poco después entendí que era pansexual: me enamoro de almas, no de géneros. Por eso tantos crushes ficticios. Por eso tantas relecturas buscando matices que antes no había visto. Porque cada vez que leo este libro, descubro algo nuevo de él… y de mí.


    😤 No, no me enamoré de Mr. Darcy

    A diferencia de muchas lectoras, Mr. Darcy me cayó fatal. La primera vez que lo leí, tiré el libro al suelo de la frustración. No entendía qué veía Elizabeth en él. No creía que lo mereciera. Pero con las relecturas empecé a entenderlo, poco a poco, igual que ella.

    Lydia, una de las hermanas de Elizabeth, me sigue dando bastante asco. Pero bueno, en todas las historias grandes hay personajes que necesitas detestar. El que me sorprendió fue el padre de Elizabeth. Me encanta. Me recuerda muchísimo al mío.


    🖋️ Austen: directa, pero con rodeos

    Jane Austen escribe sin adornos innecesarios, pero con muchos rodeos. A veces no entiendes del todo lo que ha pasado hasta que ya ha pasado. Y creo que ahí está su magia.

    Sus libros son sorprendentemente actuales: los temas, los dilemas, las emociones. Da igual en qué época leas sus palabras: siguen resonando. Y eso también está guay.


    ❤️ Un libro que me salvó en más de un sentido

    Este libro no está aquí solo por su historia. Está aquí porque fue un refugio durante una época de bullying. Porque esa copia que atesoro me la dio una persona que creyó en mí cuando yo no podía. Porque mi corazón, que no es de piedra, siempre tendrá un rincón para los romances lentos, sinceros y valientes.

    Y porque Jane Austen me parece una mujer poderosa. Con influencia. Con algo que decir, incluso hoy.


    🏁 Y como dijo él…

    Me has hechizado en cuerpo y alma, te amo. – Mr. Darcy