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  • Una Corte de Llamas Plateadas – Sarah J. Maas

    Una Corte de Llamas Plateadas – Sarah J. Maas

    No esperaba que este fuera el libro que más iba a disfrutar de toda la saga, y mucho menos con la relación que tenía con Nesta antes de empezarlo. La odiaba. Pero no un odio superficial o pasajero, sino uno bastante arraigado: por no hacer nada cuando Feyre lo hacía todo, por quedarse al margen, por su actitud fría y, muchas veces, cruel. Me parecía orgullosa, egoísta, incluso vacía. Y, sin embargo, este libro hace algo que no es nada fácil: te obliga a mirarla por dentro.

    No hay un momento concreto en el que cambie tu percepción de ella. No es una escena puntual que lo transforma todo, sino algo mucho más lento, más incómodo, más real. Poco a poco el libro te va dejando entrar en su mente, en su forma de pensar, en esa espiral constante de autodesprecio en la que vive. Y cuando empiezas a entender por qué se odia tanto, por qué siente que no merece ni el perdón ni el amor de nadie… ya no puedes verla igual. Ahí deja de ser simplemente “la hermana insoportable” para convertirse en alguien profundamente humano, aunque ella misma crea haber perdido toda su humanidad.

    Su evolución no es bonita ni limpia. No es ese típico arco de redención que se resuelve con un par de decisiones y ya está. Aquí hay dolor, hay recaídas, hay resistencia, hay momentos en los que incluso como lector te incomodas. Pero precisamente por eso funciona. Porque no intenta blanquearla. Porque no la convierte en alguien perfecta de la noche a la mañana. Todo lo que consigue se siente ganado, y muy ganado.

    Aun así, hay cosas que personalmente no puedo perdonarle del todo. Su actitud por puro orgullo, el daño que causó por esa especie de vendetta contra su padre… y cómo, intentando hacer justicia a su manera, terminó haciendo sufrir al resto de su familia. Pero incluso eso encaja cuando entiendes desde dónde viene. Y ese es, probablemente, uno de los mayores aciertos del libro: que no te pide que la excuses, pero sí que la comprendas. Y cuando comprendes a alguien así, ya no puedes odiarlo de la misma forma.

    Lo que más me ha impactado es lo bien que está construida su mente. En todo momento puedes ver cómo desea salir de ese lugar, cómo quiere mostrar lo que siente, cómo quiere conectar… pero no puede. No por miedo, sino porque no se cree merecedora de ello. Y eso es algo que, al menos en mi caso, ha sido imposible no reconocer. Me he visto reflejada en una versión pasada de mí misma, en esa lucha interna constante, en esa sensación de no ser suficiente. Quizá por eso el final no se siente solo como un cierre para ella, sino también como una especie de calma personal, como si algo dentro de ti también se recolocara.

    Cassian, por su parte, no cambia mi percepción de él, pero sí se vuelve aún más importante. No es su salvador, ni lo intenta. Es su ancla, su faro. Está ahí para sostener, para guiar, pero sin quitarle el peso de lo que tiene que hacer. Y eso hace que su relación vaya mucho más allá del romance. No se trata de que uno salve al otro, sino de acompañarse mientras cada uno lucha sus propias batallas. Es una relación que se construye desde el respeto y desde la paciencia, y eso se nota en cada interacción.

    Hay escenas que se me han quedado grabadas de una forma muy intensa, pero si tuviera que quedarme con una sería ese momento en el que parece que Cassian está dispuesto a sacrificarse por ella. Tuve que parar. Literalmente. Necesité unos minutos antes de seguir leyendo porque sentí que algo dentro de mí se rompía. No es solo por lo que ocurre, sino por todo el significado que arrastra detrás. También destacaría todo lo relacionado con la casa, ese momento en el que la enfrenta a sí misma, y los entrenamientos con las valquirias, que aportan una sensación de reconstrucción y fuerza que me ha encantado.

    Creo que parte de lo que hace que este libro me haya gustado tanto es el cambio de foco. Sí, hay política, hay trama, hay mundo… pero no es lo central. No estás leyendo para entender estrategias o conflictos externos, sino para ver si Nesta es capaz de sobrevivir a sí misma. Y eso hace que todo sea mucho más cercano, más intenso. Incluso las escenas más íntimas se sienten, en general, más naturales, más conectadas con lo que están viviendo los personajes, no como algo metido porque toca.

    Si tuviera que señalar algo que echo de menos, sería a Feyre. No porque el libro la necesite para funcionar, sino porque me habría gustado saber más de ella, especialmente en todo lo relacionado con su embarazo, que queda bastante en segundo plano por la distancia entre las hermanas.

    Y si alguien me preguntara si recomendaría este libro a alguien que odia a Nesta, probablemente no le diría ni siquiera que es su libro. Porque puede condicionar mucho la lectura, y sería una pena. Este libro no va solo de ella, va de lo que pasa cuando te enfrentas a tus propios demonios y decides, por primera vez, dejar de huir.

    Al terminarlo no sentí la típica resaca emocional que suelo tener con este tipo de historias. Sentí paz. Y eso es algo bastante raro, pero también muy valioso. Así que solo puedo darle las gracias a Sarah J. Maas por escribir una historia tan incómoda, tan humana y, al mismo tiempo, tan necesaria.

    Puntuación: 9,5/10


    ¿Crees que entender a Nesta es suficiente para perdonarla… o hay cosas que simplemente no deberían olvidarse?


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  • Una Corte de Alas y Ruina – Sarh J. Maas

    Una Corte de Alas y Ruina – Sarh J. Maas

    Acabé Una corte de niebla y furia con una sensación muy clara: necesitaba saber qué pasaba después. Así que el siguiente paso lógico era empezar Una corte de alas y ruina, el tercer libro de la saga A Court of Thorns and Roses. Pero curiosamente, con este no tuve la misma urgencia que con el anterior.

    Tal vez porque sabía que entraba en una parte más grande de la historia, más política y más compleja. O quizá simplemente porque la vida se metió por medio. Sea como sea, la primera mitad del libro se me hizo muy, muy larga. De hecho, tardé casi un año en avanzar por esa primera parte.

    No porque el libro fuera malo, ni mucho menos, sino porque el ritmo es bastante más lento al principio. Se construyen alianzas, se desarrollan estrategias, se preparan conflictos… y todo eso requiere tiempo. Hay muchas piezas moviéndose a la vez, muchos personajes con sus propios intereses y muchas tensiones acumulándose poco a poco.

    Pero entonces llegó la segunda mitad del libro.

    Y fue como si alguien hubiera empujado la historia por un precipicio.

    De repente todo empezó a encajar, a acelerarse y a estallar al mismo tiempo. Las tramas que llevaban tanto tiempo construyéndose empezaron a converger, las decisiones comenzaron a tener consecuencias reales y la tensión narrativa subió muchísimo.

    Pasé de avanzar lentamente durante meses… a devorar la segunda mitad en apenas tres días.

    Literalmente fue una caída libre de lectura. De esas en las que dices “solo un capítulo más” y cuando levantas la vista te das cuenta de que han pasado horas. Me recordó mucho a la sensación que tuve leyendo Fourth Wing, cuando la historia te atrapa de tal forma que parar se vuelve casi imposible.

    Otra cosa que me gustó mucho de este libro es que amplía aún más el mundo de Prythian. Vemos más cortes, más tensiones políticas y más personajes que aportan matices a la historia. Además, el conflicto escala a un nivel mucho mayor que en los libros anteriores, lo que hace que todo se sienta más épico y más peligroso.

    También hay momentos muy emotivos entre personajes que ya conocemos bien. Después de pasar dos libros con ellos, ver cómo afrontan una situación de guerra y de decisiones difíciles añade una capa emocional bastante potente a la historia.

    Si tuviera que resumir mi experiencia con Una corte de alas y ruina, diría que es un libro de dos ritmos completamente distintos: una primera mitad lenta, casi estratégica, y una segunda mitad absolutamente frenética.

    Y cuando llega esa segunda parte… prepárate, porque la historia no pisa el freno.


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    Ahora tengo curiosidad: ¿a alguien más le pasó que la primera mitad de ACOWAR se le hizo eterna… pero la segunda fue imposible de soltar? 📚🔥

  • Una Corte de Niebla y Furia – Sarah J. Maas

    Una Corte de Niebla y Furia – Sarah J. Maas

    Cuando terminé Una corte de espinas y rosas, me quedé con una resaca emocional bastante seria. De esas que te dejan pensando en el libro incluso cuando ya lo has cerrado. Así que hice lo que hacemos muchas lectoras cuando pasa eso: comprar el siguiente inmediatamente. El problema es que en ese momento yo estaba de vacaciones en el País Vasco… así que básicamente pasé de pasear tranquila a esperar con ansiedad a poder empezar Una corte de niebla y furia, el segundo libro de la saga A Court of Thorns and Roses.

    Y tengo que decir que empezar este libro fue una experiencia muy distinta a la del primero.

    Si ACOTAR tiene un aire de cuento oscuro, casi como una reinterpretación de un cuento de hadas con tintes más sombríos, Una corte de niebla y furia cambia completamente el tono. Aquí la historia se vuelve mucho más emocional, más compleja y también más madura. Ya no estamos solo descubriendo un mundo fantástico: estamos viendo las consecuencias de todo lo que ocurrió antes.

    Una de las cosas que más me gustó es cómo se trata el estado emocional de Feyre. Después de todo lo vivido, el libro no pretende que simplemente “siga adelante” como si nada. Al contrario: vemos cómo lidia con el trauma, con las expectativas, con la sensación de no encajar en la vida que se supone que debería tener. Ese proceso de reconstrucción personal me pareció uno de los aspectos más interesantes de la historia.

    Además, este libro expande muchísimo el mundo. Conocemos nuevas cortes, nuevas dinámicas de poder y personajes que aportan una energía completamente diferente a la historia. El grupo que aparece en este libro aporta algo que el primero tenía menos: una sensación de familia. Y eso hace que muchas escenas tengan un peso emocional muy especial.

    Y luego está Rhysand. Sin entrar en spoilers, diré que este libro cambia bastante la percepción que puedes tener de él si vienes del primero. Es uno de esos personajes que gana profundidad poco a poco, y descubrir sus motivaciones, su forma de ver el mundo y su relación con los demás es parte de lo que hace que el libro sea tan adictivo.

    También me gustó mucho cómo mezcla romance, tensión política, desarrollo del mundo y crecimiento personal de los personajes. No es solo una historia romántica ni solo una historia de fantasía: funciona porque ambas cosas se entrelazan constantemente. Hay momentos muy intensos emocionalmente, otros llenos de tensión, y también escenas más ligeras que hacen que los personajes se sientan cercanos.

    En general, tengo la sensación de que este es el libro donde la saga realmente despega. Si el primero abre la puerta al mundo, este segundo es donde empezamos a comprenderlo de verdad y donde los personajes comienzan a evolucionar de una forma mucho más profunda.

    Ahora entiendo perfectamente por qué tanta gente considera Una corte de niebla y furia uno de los mejores libros de la saga.


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    Y ahora me da curiosidad saber algo:

    ¿Hubo algún momento concreto de este libro en el que pensaste “vale, ahora sí, esta saga me tiene completamente atrapada”? 📚✨

  • La Trenza – Laetitia Colombani

    La Trenza – Laetitia Colombani

    Tres historias, una promesa… y una ejecución que no termina de trenzarse

    La trenza – Laetitia Colombani

    Tres historias que prometían romperme… y no lo consiguieron

    La trenza entrelaza la vida de tres mujeres en tres lugares del mundo:

    • Smita, en la India, perteneciente a la casta de los intocables, que limpia excrementos y sueña con que su hija pueda ir a la escuela.
    • Giulia, en Sicilia, que trabaja en el taller familiar donde reutilizan cabello natural para hacer pelucas.
    • Sarah, una abogada de éxito en Canadá que ve cómo su vida perfecta se tambalea cuando le diagnostican cáncer.

    La idea es poderosa. Mucho. Tres continentes. Tres luchas. Tres formas de resistencia femenina. Sobre el papel, es el tipo de novela que debería desgarrarte.

    Y, sin embargo…

    La intención social y feminista es clara. Se nota que la autora quiere denunciar la injusticia del sistema de castas, la precariedad laboral, la presión del éxito profesional, el machismo estructural. Todo eso está ahí. Bien señalado. Bien colocado.

    Pero demasiado bien colocado.

    Desde muy pronto podía anticipar qué iba a ocurrir en cada trama. Smita intentará romper el destino impuesto a su hija. Sarah ocultará su enfermedad para no perder poder en el bufete. Giulia tendrá que enfrentarse a la ruina familiar y encontrar una solución inesperada. Y, efectivamente, todo sucede según esa lógica narrativa casi matemática.

    No hay verdadera sorpresa. No hay grieta.

    Los personajes me resultaron poco profundos, casi encasillados. Smita es el símbolo de la opresión. Sarah es la mujer ejecutiva que sacrifica su humanidad por el éxito. Giulia es la heredera sensible que descubre su fuerza interior. Funcionan como arquetipos. Representan ideas. Pero no terminé de sentir que fueran personas.

    Y eso, en una novela que depende tanto de la emoción, pesa.

    Los conflictos están tratados con simplificación. La dureza existe —sobre todo en la historia de Smita—, pero muchas veces la resolución se siente limpia, ordenada, casi pulida. Como si la vida real hubiera pasado por filtro. Me faltó suciedad emocional. Ambigüedad. Contradicción.

    En varios momentos sentí que estaba leyendo titulares emocionales, no vidas reales. Que me dolían más las ideas que las propias protagonistas.

    La narrativa es muy funcional. Directa. Clara. Capítulos cortos que alternan puntos de vista con agilidad. El ritmo es rápido y eso hace que se lea casi sin darte cuenta. Es accesible. Fluida. Correcta.

    Pero también segura. Sin riesgo.

    No es un mal libro. Es un libro cómodo. Y quizá yo necesitaba algo que incomodara más.

    Entiendo por qué ha tenido tanto éxito. Es perfecto para alguien que quiera iniciarse en la ficción social: es fácil de seguir, transmite mensajes claros y tiene una estructura bien pensada. El paralelismo final entre las tres historias está construido con intención y cierra el círculo de forma coherente.

    Pero a mí no me ha marcado. No he conectado con ninguna de las tres mujeres. No me he quedado pensando en ellas días después. No me ha dejado eco.

    Prometía desgarrarme… y apenas me despeinó.

    Y lo digo casi con pena, porque la premisa era preciosa. Pero esta vez, la trenza no terminó de sostener el peso de sus propias ideas.


    ¿Soy la única a la que esta novela no le ha dejado huella… o también os pasó que todo era correcto, pero nada inolvidable?

  • Black Bird Academy #1: Muerte a la Oscuridad – Stella Tack

    Black Bird Academy #1: Muerte a la Oscuridad – Stella Tack

    Una lectura que no te deja descansar

    (reseña con resaca emocional)

    Hay libros que lees en ratos libres.
    Y luego está Blackbird Academy, que no se lee: se sobrevive.
    Esta novela ha sido para mí una maratón emocional de más de 580 páginas, sin pausas, sin zonas seguras y con un final que debería venir acompañado de terapia gratuita.

    Si estás buscando una lectura cómoda, este no es tu libro. Si buscas algo que te remueva por dentro, te incomode y te deje pensando durante días… sigue leyendo.
    #BlackbirdAcademy #ReseñaLiteraria


    Uno de los mayores aciertos de la historia es Leaf, su protagonista. Desde el primer momento me conquistó precisamente porque no es perfecta. No es la típica heroína brillante que lo hace todo bien. Vive en un mundo moderno, reconocible, con problemas reales, y viene arrastrando una ruptura emocional muy dura.

    Leaf funciona en “modo supervivencia”: trabaja sin parar porque sabe que, si se detiene, se rompe.
    Y ahí me vi reflejada. Mucho.

    No avanza porque sea fuerte, sino porque no se permite caer. Esa imperfección la hace profundamente humana y muy fácil de sentir cercana.
    #ProtagonistaFemenina #PersonajesImperfectos


    La relación entre Leaf y MJ, su hermanastro, es uno de los pilares emocionales del inicio del libro. No comparten sangre, pero sí algo mucho más importante: cuidado, protección y presencia constante cuando todo se desmorona.

    MJ está ahí sin hacer ruido. Protege sin invadir. Sostiene sin exigir.
    Y esa dinámica me resultó entrañable y muy real, porque demuestra que la familia no siempre es biológica, sino quien se queda cuando estás rota.

    En parte me parece de lo más entrañable, MJ me recuerda, en cierto modo, a mi propio hermano (hola, Joel).

    Por eso mismo, uno de mis mayores interrogantes tras cerrar el libro es qué va a pasar con él.
    #RelacionesFamiliares #VínculosEmocionales


    Algo que define Blackbird Academy es que no existe un solo momento de descanso. Ni en el bar de Manhattan, ni en la discoteca, ni durante la cacería, ni dentro de la propia academia.

    Leaf nunca está a salvo.
    Y como lectora, yo tampoco.

    Leer este libro ha sido agotador en el mejor y peor sentido posible. No porque esté mal escrito —todo lo contrario—, sino porque no te da tregua. Cuando terminas, te das cuenta de que llevas 580 páginas corriendo emocionalmente… y aun así quieres seguir.
    #LecturasIntensas #TerrorEmocional


    El demonio

    Uno de los momentos que más me descolocó fue cuando se plantea que Leaf no puede salir de la academia con vida y que su muerte será encubierta. Su familia creerá que ha muerto o desaparecido… y ella apenas reacciona.

    Tengo que ser honesta: como lectora, este punto me sacó un poco de la historia. Yo estaría destrozada pensando en mi familia. Leaf no.
    Pero esa frialdad no se siente vacía, sino inquietante. Quizá no es falta de emoción, sino desconexión, otro mecanismo de supervivencia más.

    Y esa incomodidad se queda contigo.
    #DarkAcademy #LecturasQueRemueven


    La academia está muy bien construida como dark academy: opresiva, jerárquica, cargada de silencios incómodos y normas no escritas. Muchos de los exorcistas que la habitan me resultaron prepotentes, crueles y profundamente deshumanizados.

    Entiendo el miedo y el asco hacia los demonios.
    Lo que no trago es el desprecio absoluto.

    Por suerte, hay tres personajes que intentan comprender a Leaf. No salvan el ambiente general, pero sí aportan un contraste necesario.
    #DarkAcademyVibes #PersonajesGrises


    Personajes secundarios que te hacen cambiar de opinión

    Hay varios secundarios que me dejaron huella:

    • Risha, el espíritu de Falco, es puro misterio. Me dejó con muchas incógnitas y la sensación constante de que sabe más de lo que dice.
    • Zero me intrigó desde el primer momento. Hay algo en él que no encaja, y eso lo vuelve magnético.
    • Crain fue una sorpresa total. Al principio no me caía bien, en gran parte porque Falco no confiaba en él y yo estaba completamente de su lado. Pero a mitad del libro mi percepción cambió por completo. Hay algo detrás de sus suspensos constantes, y se nota.

    Además, hay frases y escenas muy perturbadoras que te sacan de la comodidad. Este libro no tiene filtro.
    #EvoluciónDePersonajes #LecturasOscuras


    El demonio que no debería cambiar…

    Uno de los aspectos más fascinantes de la novela es Lore, el demonio que habita dentro de Leaf. No es una humanización típica. Es un cambio inquietante, una evolución que no debería ocurrir… pero ocurre.

    El momento en que dice “mi Leaf” es especialmente perturbador. No queda claro si es romanticismo, posesión o algo completamente distinto. Los demonios marcan a sus presas, sí, pero aquí hay matices: vínculo, ambigüedad, confusión.

    Y no tener respuestas claras es precisamente lo que más inquieta.
    #Lore #RelacionesPeligrosas


    Este libro es duro.
    Las escenas de lucha son gore explícito y hay temas muy sensibles como autolesiones y suicidio. La editorial incluye etiquetas de advertencia (spicy bajo, miedo medio), y me parece importante hacerles caso.

    No es una lectura ligera ni apta para todo el mundo, y está bien decirlo claro.
    #TriggerWarning #Gore


    Si buscas un dark romance tradicional, este primer libro no lo es.
    Aquí hay terror emocional con una tensión romántica que se cuece lentamente. Y cuando finalmente ocurre la unión entre Falco y Leaf —esa escena previa al final que cualquiera que lo haya leído reconocerá— llega en el momento exacto.

    Después de más de 500 páginas, no se siente forzado. Se siente necesario. Y está muy bien escrito.
    #SlowBurn #RomanceOscuro


    Un final cruel y una resaca emocional real

    El final debería ser ilegal.

    Un cliffhanger brutal, de esos que te hacen odiar y amar a la autora al mismo tiempo. Cerré el libro con el corazón acelerado, la cabeza llena de preguntas y una necesidad urgente de seguir leyendo.

    He terminado con resaca emocional.
    No he descansado leyendo este libro. Sé que voy a estar soñando con esta historia durante días. Y necesito saber qué va a pasar con Leaf, Lore, Falco… y sobre todo con MJ.
    #Cliffhanger #ResacaEmocional


    Conclusión

    Blackbird Academy es una experiencia intensa, agotadora y emocionalmente devastadora. Una dark academy muy bien construida, con terror emocional, violencia explícita y un romance contenido que golpea justo donde debe.

    No es para todo el mundo.
    Pero si te gustan las historias que te remueven, te incomodan y no te dejan indiferente, esta lectura te va a destrozar… y te va a encantar.

    Yo ya he caído.
    Y necesito seguir leyendo.


    Y ahora dime:
    ¿tú también terminaste Blackbird Academy con resaca emocional, el corazón acelerado y la necesidad urgente de respuestas… o fui la única que salió de esta historia completamente rota?

  • Los Juegos del Hambre – Suzanne Collins

    Los Juegos del Hambre – Suzanne Collins

    Releer Los juegos del hambre siendo adulta ha sido una experiencia muy distinta a la primera vez. No porque el libro haya cambiado, sino porque yo sí lo he hecho. Cuando lo leí por primera vez era bastante joven y entendía muy poco de política; ahora sigo sin entenderla del todo, pero lo suficiente como para que el Capitolio me dé mucho más miedo del que me daba entonces.

    En esta relectura, el Capitolio ya no es simplemente “el villano”. Es el sistema. Un sistema que lo controla absolutamente todo, donde no hay margen de error y donde cada regla puede cambiar en cualquier momento. Esa sensación de control total, de perfección fría, es lo que más me escandaliza. No tanto la violencia explícita, sino la certeza de que todo está calculado, medido y pensado para que nadie pueda escapar.

    Hay aspectos de la estructura de los distritos que siguen sin terminar de encajarme. Nunca he entendido del todo por qué existe la figura de un alcalde o por qué hay clases sociales dentro de distritos que, en teoría, son de los más pobres, como el Distrito 12. Es una jerarquía que me resulta confusa y que he asumido que quizá nunca comprenderé del todo. Aun así, esa incoherencia no debilita la historia. Al contrario: refuerza la idea de que el sistema no necesita ser lógico para ser opresivo.

    Desde el principio, la historia es bastante directa. La siega es previsible: siempre tuve claro que iba a salir el nombre de Prim. Y también que no sería ella quien fuera a los Juegos, porque narrativamente no tendría sentido. Katniss tenía que ser la voluntaria. En ese aspecto, el libro, como novela juvenil, es muy straightforward. Sabes lo que va a pasar. Pero eso no le resta impacto emocional. Lo esperas… y aun así duele.

    El viaje al Capitolio deja muy claro qué distritos están alineados con el poder y cuáles no. Aunque cada uno tenga una función concreta, las diferencias sociales son evidentes. Y eso vuelve a plantear una pregunta incómoda: ¿por qué fomentar desigualdad incluso dentro de los propios distritos? La respuesta parece clara: dividir siempre es una forma eficaz de control.

    Toda la fase de preparación, estilización y entrevistas me parece especialmente interesante. Entiendo perfectamente por qué “tunean” a los tributos, sobre todo a los que vienen de distritos más pobres. Necesitan hacerlos atractivos para el público, conseguir sponsors, vender una historia. Y, sinceramente, no me parece una idea descabellada. Vivimos rodeados de espectáculos donde nadie sale a cámara tal y como es. Maquillaje, peluquería, narrativa prefabricada. Pensar que en los realities actuales la gente “sale como viene de casa” es una fantasía. En ese sentido, Los juegos del hambre no exagera tanto como creemos.

    Los personajes secundarios han cambiado mucho para mí con esta relectura. Hay algunos que ahora me generan mucho más rechazo que antes, sin matices. Otros, en cambio, ganan muchísimo. Cinna, Caesar y, sorprendentemente, Effie. De adolescente la odiaba con todo mi ser; ahora la veo como alguien profundamente humana, atrapada en su papel, cumpliendo lo que se espera de ella dentro de la clase alta del Capitolio. Leer la saga completa y tener perspectiva lo cambia todo.

    El ritmo del libro sigue pareciéndome muy sólido. Es juvenil, sí, pero no es lento ni evita los momentos importantes. No se salta lo duro ni lo edulcora en exceso. Está bien medido. Un detalle que había olvidado —culpa directa de las películas— es que a Peeta le falta una pierna. En el libro es relevante, pesa, importa. En el cine prácticamente desaparece, y eso suaviza una historia que, en el texto, resulta mucho más cruda.

    El inicio de los Juegos sigue pareciéndome una de las escenas más brutales del libro, incluso más que muchas muertes posteriores. Es un auténtico baño de sangre: todos contra todos, el caos absoluto alrededor de la Cornucopia. Ahí podrían haber salido las cosas muchísimo peor. Podría haber muerto mucha más gente. Yo tengo claro que no habría tenido la valentía de lanzarme a por la mochila; me habría adentrado en el bosque… y probablemente habría muerto sin nada. Esa escena resume perfectamente la crueldad del sistema: el Capitolio no necesita matar directamente, solo crear las condiciones para que casi cualquier decisión sea mortal.

    La violencia que más me impacta no es la de los tributos. A ellos los ves venir. Sabes que quieren sobrevivir, sabes que están en tu contra. Lo verdaderamente aterrador es el Capitolio: invisible, imprevisible, manejado por mentes que no puedes anticipar. Esa crueldad política me resulta mucho más mortífera que cualquier arma en la arena.

    La alianza con Rue sigue siendo devastadora. Rue es Prim. Para Katniss y para el lector. Su muerte la destroza, y a mí también me destrozó. La primera vez que leí esa escena tuve que dejar el libro durante dos semanas. No porque yo estuviera en un punto especialmente vulnerable, sino porque el libro estaba tan bien enfocado que necesitaba ese duelo. Me había llegado de lleno. Y eso dice mucho de la obra.

    La regla de los dos vencedores me enfadó profundamente. Es evidente que es una mentira, una farsa creada por el Capitolio para exprimir al máximo la narrativa de los dos enamorados. Como lectora lo ves venir. Aun así, entiendes perfectamente por qué Katniss y Peeta se aferran a esa idea: la necesitan para sobrevivir. No es ingenuidad, es desesperación.

    La farsa romántica existe desde el principio, al menos para Katniss. Pero funciona porque, sin querer nombrarlo, sin permitírselo, ella se va enamorando de Peeta poco a poco. Y eso la hace creíble. Muchas de sus decisiones no nacen del sentimiento, sino de la estrategia, de la voz de Haymitch en su cabeza recordándole qué debe mostrar y qué no. Katniss no quiere parecer vulnerable. No quiere que el Capitolio vea sus grietas. Por eso se construye dura, incluso cuando ya no lo es.

    Y entonces llegan los mutos. Los monstruos que persiguen a Cato en el clímax final. Pensar que no son simples bestias, sino los cuerpos de los tributos muertos transformados, es uno de los golpes más crueles del libro. Porque eso significa que Katniss tiene que enfrentarse, simbólicamente, a quienes ya han muerto. Y entre ellos, Rue. Eso implica verla morir dos veces. Matarla dos veces. Primero en la arena, luego convertida en arma del sistema que la asesinó. Me parece una de las crueldades más perversas del Capitolio, porque no se conforma con quitar vidas: también profana el duelo. No permite que la muerte sea un final. El horror tiene que continuar.

    El final fue lo único que no pude prever en mi primera lectura. No sabía que había una continuación. Pensé que iban a morir los dos. Pensé que ahí se acababa todo. Y con ellos, yo también. Literalmente. El gesto de las bayas me aterrorizó. Después, con la saga completa leída, me alegro de que sobrevivan… aunque también me duele todo lo que tienen que arrastrar después. Incluso cuando alcanzan su final feliz, llegan rotos.

    Releer Los juegos del hambre no ha sido volver a una historia conocida, sino entenderla de otra manera. El horror ya no está solo en la arena, sino en el sistema que la hace posible. Y Katniss sigue siendo lo que siempre fue: no una heroína perfecta, sino una antihéroe rota que sobrevive como puede. Por eso sigue funcionando. Por eso sigue doliendo.


    ¿Hubo alguna escena que te obligara a cerrar el libro y respirar, como si el duelo también fuera tuyo?

  • Mujercitas – Louisa May Alcott

    Mujercitas – Louisa May Alcott

    La edición de Mujercitas que he leído incluye también Esa Mujercitas, algo que no esperaba y que descubrí a mitad de lectura, cuando pensé: “esto es más largo de lo que recordaba”. Aun así, esta reseña se centra únicamente en Mujercitas, la primera parte, porque es ahí donde está el corazón de la historia.

    Siempre me he sentido profundamente identificada con Jo. Es patosa, torpe, poco refinada, más libre y bastante indiferente a lo que piensen los demás. Tiene algo varonil, algo desordenado, algo que no encaja… y precisamente por eso la admiro tanto. Jo tiene más valor del que yo misma creo tener, y quizá por eso sigue siendo mi mujercita, ahora y siempre.

    Las que más me sacan de quicio son Amy y Meg, casi a partes iguales. Son presumidas, quieren ser siempre las mejores, y a veces resultan prepotentes. Ese tipo de personalidad me chirría, aunque en esta relectura he podido reconciliarme un poco con ellas: al final, todo lo que hacen también lo hacen por la familia. No se priorizan por encima de los demás, aunque sigan sin ser personajes con los que conecte del todo. Marmee, en cambio, me resulta casi demasiado perfecta; más guía moral que persona real.

    En cuanto a los temas, esta no es una historia de amor romántico. El amor que importa aquí es otro: el amor familiar, el cuidado mutuo, la amistad y la comunidad. Sabemos que Amy pinta, que Beth toca el piano, que Jo escribe, pero Meg todavía queda más difusa, y eso también dice mucho del papel que se espera de ella. Al final, el tema que más me ha tocado es la familia, porque absolutamente todo gira en torno a ella.

    Hay una escena que sigue clavándoseme en el pecho incluso en la relectura: la casi muerte de Amy, justo después de que queme el cuaderno de Jo. El enfado, la culpa y el miedo se mezclan de una forma devastadora. Me habría resultado insoportable que a Amy le pasara algo en ese momento, sobre todo por lo que habría supuesto para Jo.

    Mujercitas es dulce y triste a partes iguales. Tiene tensión, tiene felicidad, tiene drama cotidiano. Es, en cierto modo, una comedia dramática. Y lo más curioso es que, pese a su contexto, es una novela muy adelantada a su época. En un mundo donde las mujeres no podían elegir, donde el camino estaba marcado, esta historia habla de vocación, de deseo y de identidad.

    Por eso creo que Mujercitas sigue siendo relevante hoy. Es el retrato del poder de una mujer… incluso cuando no tenía poder alguno.


    👉 Si tuvieras que elegir una sola hermana, ¿a cuál defenderías a capa y espada? ⚔️📚

  • Fearless – Lauren Roberts

    Fearless – Lauren Roberts


    Para escribir esta reseña (y las que vengan por delante) he cambiado un poco mi forma habitual de hacerlo. En lugar de dejarlo todo para el final y arriesgarme a olvidar la mayoría de pensamientos, he ido parando a lo largo de la novela para anotarlos. Así, la reseña es más extensa, entra en mucho más detalle y, sobre todo, suena más auténtica. Suena más a mí.


    Fearless ha sido mi primera lectura de este 2026. Le tenía muchísimas ganas y la espera ha sido larga, así que llegar a sus páginas tenía algo de reencuentro… aunque no ha sido del todo limpio. Ha pasado tanto tiempo desde Reckless que he tenido que releer parte del final para recuperar el hilo, y aun así empecé la novela con cierta sensación de desorientación.

    Ahora, os tengo que dar un aviso: Hay mucho, mucho SPOILER y no todo es tan positivo como podríais esperar.


    fearless de lauren roberts

    Al principio, hay decisiones que no terminan de convencerme. Entiendo la intención de suavizar a Kitt, de evitar que se perciba como un rey completamente fuera de control, pero la forma en la que se hace me resulta forzada. Desde mi punto de vista, no es creíble que perdone tan rápido la muerte de su padre, la persona que más admiraba, escudándose en que “es bueno” y debe hacer lo correcto. Dentro de mí sigue viva la esperanza de un plot twist en el que todo sea una mentira y, en realidad, Kitt se haya vuelto oscuro. Eso, sinceramente, lo compraría mucho más.

    Tampoco me termina de encajar el supuesto amor de Kai por Pae. Me resulta obsesivo, excesivamente carnal, más cercano a la lujuria que a algo romántico. Kai es presentado como un hombre rudo, una máquina de matar, y sin embargo actúa de maneras que siento muy fuera de personaje. No sé si más adelante se justificará o evolucionará, pero por ahora me deja fría.

    Llegamos ya a la primera prueba y aquí vuelve a surgir otra duda: el tiempo. Se me hace difícil creer que pueda cumplir con el timing de esta prueba teniendo en cuenta lo que le costó la anterior, especialmente la de las brasas. Es como si, de repente, el tiempo dejara de tener el peso que tenía antes, y eso me rompe un poco la suspensión de la incredulidad.

    Tras la segunda prueba, la historia empieza a ponerse interesante… pero también extraña. Sabemos que han intentado matar a Paedyn y que, casualmente, solo mueren los tres más “culpables”. Hasta aquí, bien. El problema llega cuando se deja entrever que Torri, el capitán, lo vio y escuchó todo. Y aun así… ¿sale impune? ¿No hay juicio, ni consecuencias, ni conversación con Kitt o con nadie? Me dejó completamente descolocada. Es uno de esos momentos en los que solo puedo pensar: ¿en serio nadie va a hablar de esto?.

    Entramos de lleno en la tercera prueba y, desde el instante en que Kitt aparece en la habitación de Kai para hablarle de ella, estoy convencidísima de que el contrincante va a ser Kai. Lo sabía. Lo sentía. Hasta que dejo de saberlo porque, de repente… boom, plot twist: no es Kai, es Mak. Convenientemente, Mak.

    Mi primera reacción fue preguntarme qué demonios hacía alguien tan poderoso viviendo en los barrios bajos. La duda dura poco cuando se revela que el antiguo rey daba caza a los vulgares, así que esconderse tenía todo el sentido del mundo. Esa parte, al menos, me encajó bastante.

    Luego está lo de la noche de bodas. Y aquí tengo sentimientos encontrados. Si no fuera porque detesto profundamente la relación entre Kai y Paedyn en esta entrega, probablemente me habría parecido una de las decisiones más sensatas dentro de todo el caos: compartir, aunque sea una noche, un amor verdadero con la persona a la que amas. Pero como ese “amor” se me ha atragantado durante todo el libro, el gesto me parece estúpido, impulsivo y muy reckless (nunca mejor dicho).

    Los capítulos con los recuerdos de Edric me han parecido necesarios y, de hecho, muy efectivos. Cada uno me ponía un poco más la piel de gallina, especialmente al ir intuyendo que la antigua reina le había sido infiel al rey. Lo que no esperaba —y sí, aquí me explotó la cabeza— es la revelación de que Calum es el verdadero padre de Paedyn.

    Y tachán. Kitt es, oficialmente, mi villano favorito. Esto es exactamente lo que llevaba esperando durante todo el libro. GRACIAS, en mayúsculas y sin ironía.

    De repente, todo encaja. Esa bondad forzada, ese comportamiento que no terminaba de cuadrar… no era un fallo de personaje: era una farsa. Y, sinceramente, así sí. Kitt como villano tiene sentido, peso y coherencia. Kitt fingiendo ser bueno no.

    Me encanta darme cuenta de que no estaba loca por no comprar su actitud desde el principio. No era yo: era el texto preparándome el golpe. Y cuando llega, funciona.

    Lo que sí me sorprende es que Kitt supiera todo lo relacionado con la plaga, pero no que Paedyn sea, en realidad, su media hermana. Ese detalle me descoloca más por lo que implica a nivel político y emocional que por la revelación en sí. Me deja con la sensación de que sabía muchísimo… pero no todo. Y eso abre una puerta interesante.

    En este punto, Fearless por fin se siente como el libro que necesitaba ser.

    Al terminar el libro —especialmente en las últimas setenta páginas— muchas piezas empiezan a encajar. De pronto, lo de Torri cobra sentido. Que el capitán no fuera juzgado deja de parecer un error cuando entiendes que Kitt, en su máxima locura, seguía siendo una mente brillante. Brillantemente malvada y caótica, sí, pero brillante al fin y al cabo.

    Aun así, me apena su final. Durante un momento llegué a pensar que compartiría destino con la madre de Kai. Y hablando de ella… sabemos que estaba en su lecho de muerte, pero ¿muere realmente? El epílogo se sitúa cinco años después de la muerte de Kitt, pero sobre ella no se dice nada. Se sobreentiende que ya no está, pero queda en ese limbo incómodo donde nadie lo confirma.

    El plot twist de la doble plaga y el intento de “contagiar” a Izram con las rosas me pareció astuto, brillante y, sinceramente, demoledor. De esos giros que funcionan y te obligan a recalcularlo todo. Muy bien jugado.

    Ahora bien, hay decisiones que me siguen chirriando. ¿Cómo va a aceptar el reino que su reina, la Salvadora de Plata, se case con los dos herederos al trono? ¿De verdad eso va a pasar sin más, sin oposición ni consecuencias? Me cuesta muchísimo creerlo.

    Que no se me malinterprete: el final me gusta. No le deseaba ese desenlace a Kitt, pero lo entiendo. Lo que me falta es entramado. Todo sucede muy deprisa. Tengo la sensación de que, con cien páginas más, esta historia habría respirado mucho mejor. Tal y como está, resulta precipitada.

    El cierre de Paedyn y Kai, con su hija Kit, me parece bonito. No tengo problema con el destino que se les da, sino con las formas. Hay algo raro en cómo se llega hasta ahí.

    Y ahora sí: el mayor plot hole de toda la historia. Blair. Se dice explícitamente que está muerta. Textualmente. ¿Y ahora resulta que está viva? Si es una encubierta, que lo expliquen. Pero no puede reaparecer como si nada. No lo compro.

    Y lo del fuego… no, no fue una vela. No me lo creo. Todo parecía intencionado, como si alguien quisiera que Paedyn matara a Blair para demostrar algo. ¿Y no hay investigación? ¿Ni una sola pregunta? ¿Y luego aparece viva? No. Ahí la historia pierde toda mi confianza.

    Mi valoración final es clara: es una saga que prometía muchísimo en Powerless, que me mantuvo enganchada en la segunda (Reckless)novela, pero que en esta tercera entrega pincha un poco. Entre el cambio repentino de Kai, varios plot holes importantes y decisiones apresuradas, Fearless se convierte en la novela más floja que he leído de Lauren Roberts.

    Aun así, como historia global, me ha gustado mucho. Y pese a todo, siempre ocupará un lugar privilegiado en mi corazón.


    ¿Tú también crees que Fearless necesitaba cien páginas más… o soy yo siendo demasiado exigente?

  • Reckless – Lauren Roberts

    Reckless – Lauren Roberts

    Reckless llegó a mis manos en un contexto muy concreto y muy personal. Venía de leer Powerless a una velocidad casi absurda, usándolo como mecanismo de supervivencia durante la operación de cáncer de mi madre. Quizá por eso mi obsesión con la saga fue tan intensa al principio… y quizá por eso también se fue apagando poco a poco. No quise esperar a la traducción y lo leí en inglés sin ningún problema, pero ahí sentí que algo cambiaba.

    reckless de lauren roberts
    reckless de lauren roberts

    Aun así, Reckless me gustó. Y bastante. Sobre todo porque no se parece en nada a la primera entrega. Powerless me había dejado una sensación constante de estar leyendo una copia algo descafeinada de Los juegos del hambre. En cambio, Reckless es otra cosa: aquí Pae ya no es una participante, es una fugitiva. El tono cambia, el ritmo también, y la historia se siente más propia.

    Uno de los mayores aciertos del libro es ver cómo Kai empieza a caer, poco a poco, a los pies de Pae. Esa tensión, esa atracción inevitable, ese desgaste emocional… funciona. Mucho. Pero también fue lo que más frustración me generó durante la lectura.

    Porque aunque entiendo que Kai tiene una misión, y que esa misión implica obedecer al rey, no me encaja que rompa de golpe las reglas que ha seguido toda su vida —reglas en las que cree de verdad, con cabeza y corazón— por una vulgar a la que acaba de conocer. ¿De verdad deja de ser quien es por su salvadora de plata? ¿Alguien sin alma, sin corazón, vencido tan fácilmente? Entiendo que Pae le intrigue porque no puede descifrarla ni tomar su poder, eso tiene sentido. Pero plantearse dejarla libre solo por debilidad emocional… ahí me chirría.

    Kitt, en cambio, me dio pena durante todo el libro. Yo estaba esperando —casi deseando— el resurgir de un villano aún peor que su padre. Ese giro oscuro, ese “ya está, se rompió”. No sé si llegará en Fearless, pero aquí me quedé con esa espinita clavada.

    Siento que Reckless avanza sobre todo la relación entre Pae y Kai, no tanto la trama general. Al final, el conflicto sigue siendo el mismo desde el principio: Kai tiene que llevar a Pae ante el rey para su ejecución. Todo lo demás gira alrededor de eso, sin grandes desviaciones.

    Aun así, el libro me dejó con muchas ganas de continuar la historia. El problema fue que, cuando lo terminé, Fearless no existía ni siquiera en inglés. Tocó esperar… y centrarme en otras lecturas para no morderme las uñas.


    ¿Te convenció la evolución de Kai o también sentiste que traicionaba demasiado rápido todo aquello en lo que creía?

  • Powerless – Lauren Roberts

    Powerless – Lauren Roberts

    Powerless es uno de esos libros que te venden como romantasy explosivo… y cumple a medias.

    La premisa engancha mucho: un mundo donde tener poderes lo es todo y la protagonista, Paedyn, no tiene ninguno. O eso parece. El arranque es potente, la ambientación funciona y el conflicto social está bien planteado: privilegio, miedo y supervivencia. Hasta aquí, bien.

    El problema llega cuando la historia empieza a apoyarse demasiado en fórmulas conocidas. El romance es intenso, sí, pero también muy predecible. El interés amoroso cumple el checklist completo del romantasy actual: misterioso, poderoso, moralmente gris y con miradas que lo dicen todo. Funciona… pero no sorprende.

    Paedyn como protagonista es interesante, aunque a ratos cae en contradicciones típicas del género: fuerte e ingeniosa cuando conviene, ingenua cuando la trama lo necesita. No es mala protagonista, pero tampoco rompe moldes.

    Lo que más destaca es el ritmo. Se lee rápido, engancha y tiene capítulos pensados para “uno más y paro” (mentira, no paras). Eso sí, el worldbuilding se queda un poco corto y algunas reglas del sistema de poderes no están tan claras como deberían.

    Este libro, además, llegó a mis manos en un momento muy concreto de mi vida. Lo empecé la noche antes de que operaran a mi madre de cáncer y lo terminé el mismo día de la operación, pocas horas después de que nos dijeran que había salido de quirófano, aunque todavía no podíamos verla. Powerless me acompañó en la espera, en los nervios y en ese limbo emocional tan extraño. Por eso lo atesoro con un cariño especial.

    Creo que ese contexto lo cambia todo. No es solo lo que el libro es, sino cuándo fue. Fue refugio, distracción y ancla. Y es, en gran parte, lo que hizo que siguiera leyendo la saga. Aunque sea consciente de sus carencias, es una historia que a mí me gusta mucho, porque está ligada a un momento en el que necesitaba agarrarme a algo.


    Al final, los libros no siempre se quedan con nosotros por ser perfectos, sino por estar ahí cuando más los necesitamos. Powerless no será impecable, pero fue compañía, refugio y pausa en un momento muy difícil. Y por eso, para mí, siempre tendrá un lugar especial en la estantería.

    Y ahora te pregunto:
    ¿Hay algún libro que no sea perfecto, pero que atesores por el momento en el que llegó a tu vida?