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  • Alas de Sangre – Rebecca Yarros

    Alas de Sangre – Rebecca Yarros

    🐉 Un inicio lento… para un vuelo que no te suelta

    Si algo tengo claro después de cerrar Alas de Sangre, es que este libro te atrapa cuando menos te lo esperas. Literalmente: la primera mitad me duró seis meses… y la segunda me la devoré en tres días. El inicio es lento, sí, pero también comprensible: el mundo de Yarros es tan rico, tan complejo y tan distinto a lo nuestro, que al principio cuesta encontrar el ritmo. Pero una vez lo haces, prepárate: te lleva volando de capítulo en capítulo.

    Y vaya viaje. He pasado por enfado, frustración, calor, carcajadas y un par de lagrimones de esos que te obligan a cerrar el libro y respirar.

    Además, me ha tocado algo muy personal:

    • Me llamo Montserrat → existe una tierra llamada Montserrat.
    • Mi nombre como autora (desde mucho antes de leer este libro) es Montse de Nyra → y resulta que Nyra también está en el libro.
    • Estoy operada de las rodillas porque se me salían las rótulas, igual que Violet.

    Vamos, que en ciertos momentos sentí que el libro me guiñaba el ojo.

    Cuando un personaje cambia tanto entre el principio y el final suele oler a “me han acelerado el desarrollo”. Pero aquí no. La evolución de Violet es natural, creíble y totalmente coherente con lo que vive. Tiene que adaptarse para sobrevivir, y el libro te lo hace sentir. No hay ni una nota fuera de lugar.

    Voy a necesitar que alguien me explique cuándo y por qué se enamora exactamente Xaden, porque él lo tiene clarísimo desde el día uno. Yo ahí tomando notas como si hubiera examen.

    La tensión entre ellos es maravillosa. Es ese tipo de tensión que te hace querer gritarles: “¡hablad, por favor!”
    Y el drama… cero quejas. Están en lados opuestos; si no hubiera drama, sería raro.

    En cuanto a los personajes más secundarios… Aquí podría escribir una trilogía.

    • Rhiannon: desde que aparece en el parapeto viví con miedo a que muriera de forma traumática. Me alegra que no… aunque ahora arrastro ansiedad anticipatoria para el segundo libro.
    • Dain: predecible, rígido, insufrible… un gilipollas. No hay mejor palabra. De hecho, un doble gilipollas por si quedaba duda.
    • Jack Barlowe: lo que sentía por él era asco y desprecio en cantidades industriales. Violet lo gestionó con una calma que yo no tendría; yo hubiera muerto en el primer encontronazo.
    • Mira y Lilith: next, por favor. Las odio a ambas por igual. Me da igual que la relación de Violet con Mira sea «buena», no la trago.
    • Liam: aquí sí que me rompí. Tuve que soltar el libro y llorar. Su muerte, tan agónica y cruel, me dejó destrozada. La sentí como una pérdida personal.

    Desde que terminé el libro tengo en bucle la escena del parapeto, la muerte de jack, la caída de Liam, el descubrimiento de Brennan… mi cerebro decidió que no había botón de pausa.

    Siempre he sido de la opinión de que si un libro de fantasía trae mapa, promete.
    Y este mundo no solo promete: cumple. Rico, complejo, con capas y secretos. No me extraña que el inicio sea lento; casi lo agradezco viendo lo bien construido que está todo.

    Si algo tengo clarísimo después de leer Alas de Sangre, es que los dragones NO son mascotas, NO son monturas, y desde luego NO son animales “mono” para hacerles caricias…
    Son entidades con contrato fijo de “o me respetas o te achicharro viva”. Y eso, sinceramente, me encanta.

    Lo que más me ha flipado es que Yarros no los trata solo como criaturas mágicas: son personajes. Con carácter, con normas, con opiniones, con sentido del humor (negro, normalmente), con política interna y con cero ganas de soportar humanos inútiles.

    • Tairn: puro caos en forma de dragón viejo, quemado de la vida y con un sarcasmo digno de un abuelo que ya ha visto demasiadas tonterías. Icono.
    • Andarna: mi niña, mi protegida, mi favorita. Si algo le pasa me convierto en Xaden pero mal.
    • En general, todos los dragones:
      ✦ listos,
      ✦ peligrosos,
      ✦ orgullosos,
      ✦ y con una vibra de “no estoy aquí para tus dramas humanos”.

    Además, me encanta que no puedas mentirles y que tengan esa especie de pacto sagrado donde respetarles es cuestión de supervivencia. Nada de “adoro a mi dragoncito” rollo How to Train Your Dragon. Aquí es más: “Me he ganado que no me mate hoy, qué ilusión.”

    El vínculo entre Violet y los dragones está escrito de una forma que te hace creer que realmente existe ese lazo antiguo, poderoso, casi biológico.
    Y eso es lo que diferencia este libro de otros con dragones: que aquí tienen peso real, reglas reales, consecuencias reales.

    El worldbuilding alrededor de ellos está tan bien pensado que no se sienten como “decorado épico”, sino como una parte esencial del conflicto, la política y el destino del continente. Son pieza clave, no adorno.

    Además, su manera de comunicarse, su papel en las batallas y la forma en que influyen directamente en la vida (y muerte) de los personajes hace que toda la historia suba de nivel.

    Una de las cosas que más me ha sorprendido —para bien— es lo bien medido que está el spice.
    Porque sí, me encanta el salseo, me encanta la tensión, me encanta cuando los personajes se miran como si el mundo fuera a arder…
    Peeero también soy de las que piensa que si un libro de fantasía desaprovecha toda su magia y construcción del mundo para convertirse en un «vamos a encerrarnos en un armario cada tres capítulos», pierde muchísimo. (Hola, ACOTAR, te miro con cariño pero te miro).

    En Alas de Sangre no pasa eso.

    El spice aparece cuando tiene que aparecer, no antes ni después.
    Está integrado en la historia, no la tapa, no la secuestra, no la sustituye.
    Y cuando finalmente llega… es intenso, es emocional, es coherente con la relación y con la evolución de los personajes. No es humo, no es relleno, y desde luego no es fanservice barato.

    Además, teniendo en cuenta:

    • el mundo brutal en el que viven,
    • la presión constante,
    • la posibilidad real de morir cada día,
    • la guerra latente,
    • y el hecho de que Violet empieza en una posición física muy vulnerable…

    …es normal que el spice esté racionado. No porque falte química —que la hay, y mucha—, sino porque sería absurdo que estuvieran “dándolo todo” cada dos capítulos cuando literalmente pueden morir en la escalera del desayuno.

    Y aun así, cuando toca: uuf.
    El libro sube la temperatura sin necesidad de ser explícito cada cinco páginas.

    En cuanto al romance, es lo que hace que el libro entre de lleno en el terreno del romantasy. No invade la trama, pero tampoco se queda corto. Es ese tipo de romance que se cocina a fuego lento, que va avanzando con cada choque, cada conversación, cada mirada tensa, cada momento de “si digo una palabra más, la cago”.

    No eclipsa la historia ni el worldbuilding, sino que lo acompaña, lo humaniza y lo eleva.
    Y sobre todo: no se siente precipitado. Se siente inevitable.
    Es el tipo de relación que cuando ocurre dices: “claramente solo podía pasar así”.

    El equilibrio entre fantasía – drama – tensión – romance – spice está tan bien hecho que no hay un solo elemento comiéndose a los demás. Y para un género donde es facilísimo pasarse o quedarse corto, esto para mí es uno de los grandes aciertos del libro.


    📢 ¿Lo recomiendo? Sí, pero…

    Lo recomiendo muchísimo, pero con content warnings. No es un libro para todo el mundo, y es importante saberlo antes de entrar.

    Por mi parte, estoy deseando empezar el segundo.
    PERO antes me toca intercalar con otro de ACOTAR, que una también necesita sus pequeñas vacaciones emocionales.


    🖤 Cierre

    Cerrar esta reseña me resulta casi tan difícil como soltar las riendas de un dragón que aún ruge dentro de mí. Este libro deja un eco, una quemadura suave en el pecho, una pregunta que sigue viva incluso cuando cierro la última página. Alas de Sangre me removió, me descolocó, me hizo sentir… y todavía sigo volviendo mentalmente al parapeto, a Liam, a las sombras, a los secretos.

    Yo ya he contado lo que esta historia me encendió por dentro.
    Ahora te toca a ti.

    ¿Te atreves a cruzar el parapeto?

  • El príncipe de la niebla

    El príncipe de la niebla

    — Carlos Ruíz Zafón

    Hay libros que se cuelan en tu vida sin avisar. Que aparecen cuando no sabes qué hacer, cuando estás en pausa, esperando que algo te saque del letargo. La primera vez que leí El príncipe de la niebla fue un verano, en casa de mi mejor amigo. Él estaba entretenido jugando al ordenador. Yo, aburrida, rebuscando en su estantería. No tenía ningún plan de lectura, pero vi una portada que me llamó. El título me intrigó. Leí la contraportada. Y ya no hubo vuelta atrás.

    Me lo devoré en una tarde. No sabía lo que me esperaba. No esperaba que fuera de miedo. No esperaba que me helara la sangre.


    🕰 Una historia que se retuerce entre la niebla

    Leer este libro fue como meterse en un túnel sin luz, donde cada paso te lleva a un lugar distinto al que creías. Había momentos en los que sentí miedo de verdad. Del que se mete en la espalda y se te queda agarrado. Zafón tiene esa forma suya de narrar que parece suave, elegante… hasta que te das cuenta de que estás atrapada. Que ya no puedes salir.

    Me sorprendió la atmósfera oscura, el aire de tensión constante, el terror psicológico, el caos emocional. Me daba escalofríos. Literalmente. Intentaba adivinar lo que iba a pasar y mi cabeza simplemente… no podía. No había lógica. Era pura intuición fallida. Y eso lo hacía todavía más inquietante.

    Al mismo tiempo, había ternura. Nostalgia. Esa sensación melancólica que a veces sólo pueden darte los libros escritos con el corazón. Había personajes que me conmovieron, aunque, como siempre, eso es territorio spoiler. Si quieres entender a qué me refiero, vas a tener que leerlo.


    🪶 La primera niebla no se olvida

    Este fue mi primer Zafón. Y a partir de ahí, todo cambió. Me leí casi todos sus libros. Uno detrás de otro. Me dejé llevar por su voz, por sus misterios, por esa manera suya de mezclar lo imposible con lo cotidiano. Su muerte, años más tarde, fue una herida silenciosa. Algo dentro de mí se rompió y todavía no se ha recompuesto del todo.

    Si no has leído nunca a Carlos Ruiz Zafón, este es un buen lugar para empezar. Tiene la dosis justa de miedo, misterio, emoción y belleza narrativa. Y ese aire de cuento oscuro que te acompaña mucho después de cerrar el libro.


    ✍️ Cuando lo importante no es saber qué pasa… sino sentirlo

    Zafón no escribe para que adivines. Escribe para que sientas. Y en este libro, su forma de crear tensión es magistral. Nunca sabes hacia dónde va. No hay fórmulas ni pistas evidentes. Te agarra de la mano y te lleva por un camino donde cada curva es una sorpresa. Hay giros que no ves venir, y eso es una de las cosas que más disfruté.

    Escribe con elegancia, sin prisas, pero con intención. Cada palabra está colocada como si fuera parte de una sinfonía. Y aun así, es ágil. Fluye. Y te atrapa.


    «Los malos recuerdos te persiguen sin necesidad de llevarlos contigo.»

  • Powerless

    Powerless

    — Lauren Roberts

    Hay libros que no planeas leer, que simplemente te eligen. Estás en tu librería de siempre, con una idea difusa en la cabeza —fantasía, romance, poderes, algo que te saque de aquí— y entonces la ves. La portada. Algo te llama. Lo coges. Lo hojeas. Lees la dedicatoria de la autora. Y ya está. Sabes que ese libro es para ti. Así llegó Powerless a mis manos. Así de simple. Así de poderoso.

    Lo leí hace un par de años, poco después de salir de la tormenta emocional que fue ACOTAR. Buscaba algo que me removiera, pero sin saberlo. Y encontré esta historia. Una distopía con tintes de crítica social muy evidentes, que esconde bajo el disfraz de los poderes mágicos una verdad incómoda: quien no encaja, quien nace «sin», no merece lugar en el mundo. En el universo de Powerless, no tener poderes es una sentencia de muerte. Y tenerlos, te sitúa automáticamente en una escala de privilegio. Según lo que puedas hacer, según el poder que te haya tocado… así será tu lugar. Así se construye aquí la jerarquía. Y sinceramente, me pareció una metáfora brutal de la vida real.


    🧬 Imperfección, clase y poder

    Los personajes principales se mueven dentro de esa estructura. Él, con poder y estatus. Ella, sin nada más que su ingenio y sus secretos. Y aunque no me vi reflejada en ninguno de los dos —porque ni he sido nunca la élite, ni me han perseguido por lo que no tengo— sí conecté profundamente con sus imperfecciones. Y eso lo cambia todo. Porque son personajes rotos, llenos de contradicciones, que a veces toman decisiones absurdas o dolorosas. Y esa humanidad, esa vulnerabilidad… duele. Pero también reconforta.

    La relación entre ambos se cuece a fuego lento. Es un enemy to lovers en toda regla, con sus momentos de tensión, sus miradas llenas de rabia (y de algo más), y esa sensación constante de que en cualquier momento alguien va a salir herido. ¿Me parece creíble? No. Nunca me ha parecido creíble ese trope. Pero me atrapó igual. Porque aunque no me convence cómo dos personas que se odian tan intensamente pueden acabar enamoradas, sí me fascina cómo se desarrolla el proceso. Aquí no hay giros forzados. Hay heridas. Desconfianza. Deseo reprimido. Dolor. Y una tensión romántica tan intensa que casi se puede cortar con un cuchillo.


    💢 Leer con el corazón en un puño

    Leer Powerless fue una montaña rusa emocional. Sentí rabia. De la de verdad. De querer lanzar el libro contra la pared mientras le gritaba a los personajes por ser tan estúpidos, tan ciegos. Sentí ternura, de esa que te hace querer abrazar a alguien que no existe y prometerle que todo irá bien. Sentí impotencia ante la crueldad de un sistema que margina y aplasta. Y sentí mariposas. Muchas. De esas que se instalan en el pecho y se niegan a irse.

    El estilo narrativo de Lauren Roberts es otro de los grandes aciertos del libro. Escribe con agilidad, con fuerza, con emoción. No se recrea, no se pierde en florituras, pero tampoco es frío. Sabe perfectamente cuándo apretar y cuándo dejarte respirar. Y justo cuando crees que puedes relajarte, te lanza un golpe directo al corazón. Así construye la tensión. Así te destruye.

    Y lo mejor —o lo peor, según cómo se mire— es que lo hace sin piedad. Página a página, va rompiéndote un poco más. Hasta que ya no sabes si sigues leyendo por placer o por pura necesidad de entender cómo va a terminar todo esto.


    📚 ¿Deberías leerlo?

    Solo te haré tres preguntas:

    1. ¿Te gustan las historias tipo Los Juegos del Hambre?
    2. ¿Te pierde el romantasy y el enemy to lovers aunque no sea perfecto?
    3. ¿Estás preparada para que te destrocen emocionalmente sin contemplaciones?

    Si has respondido que sí, entonces Powerless también es para ti.


    🌊

    «Nunca había pensado cuál era mi color favorito. No parecía importante… hasta que te miré a los ojos y comprendí que quizás ahogarse era algo hermoso.»