— Rick Riordan
✨ Compañeros de vida (no solo libros)
Hay libros que no se leen, se atraviesan. Que no te cambian de golpe, pero se te quedan pegados al alma y aparecen cuando más los necesitas. Esta sección no va de grandes obras maestras, va de compañeros de vida. De esos que te salvan un verano, una tarde, una etapa.
Hoy empiezo con uno muy especial.
No recuerdo cuándo fue la primera vez que este libro cayó en mis manos. Ni cómo. Seguramente lo escogí por la portada, como tantos otros. Lo que sí sé es que lo leí —y releí— más de diez veces. Lo devoré por primera vez durante un verano, con once o doce años, esperando una operación de rodilla (ya van cuatro). Lo leí en una tarde. Y estuve dándole guerra a mis padres durante días hasta que me compraron los siguientes libros. De golpe, claro. No podía esperar.
🌀 Una voz que se parecía a la mía
Había algo en la forma de escribir de Rick Riordan —tan natural, tan caótica, tan viva— que resonaba con los diálogos que tenía en mi cabeza. En ese entonces, no entendía muy bien lo de que los semidioses eran disléxicos y con TDAH. No sabía ni qué significaba tener TDAH. Pero ahora, al mirar atrás, lo entiendo. Yo estaba atada a Percy porque yo era como él. Me veía reflejada.
No es de esos libros que dices: “me marcó de por vida” por una escena, o una frase. Fue todo: el estilo, el humor, la historia, la mitología griega —que se volvió mi obsesión—. Y sobre todo, fue el refugio. Cuando la realidad me decía que no podría ser una adolescente “normal”, yo me escapaba con Percy al Campamento Mestizo.
Yo quería ser como Annabeth. La lista, la valiente, la que tenía respuestas. Pero no podía evitar que mi parte “Percy” se escapara. Impulsiva. Despistada. Torpe. Con buen fondo. Percy se convirtió en un salvavidas emocional. Me daba permiso para ser yo. Si él podía hacerlo, yo también.
Desde la primera vez que hice el test oficial de Rick Riordan, hasta esta misma mañana que lo he repetido, siempre me ha salido el mismo resultado: hija de Poseidón. Y sí, lo siento como un lugar al que pertenezco.
⏳ Una saga que crece contigo
La saga de Percy Jackson y los dioses del Olimpo me ha acompañado toda la vida. La he leído en la infancia, la adolescencia, la adultez. Cada vez la veo con otros ojos, y cada vez me recuerda que está bien no encajar del todo. Que está bien ser diferente.
Hay muchas escenas que llevo grabadas a fuego. Pero esta sección es spoiler-free, así que si queréis saber a qué me refiero… ya sabéis qué tenéis que hacer 😉
🫶 Uncle Rick y su manera de contar
Sigo leyendo las aventuras de Percy. Sigo esperando que “Uncle Rick” dé noticias del próximo libro. Me parece un autor generoso, inclusivo, que escribe desde el respeto, el cariño, y la experiencia real. Al fin y al cabo, Percy nació inspirado en su hijo, que también es neurodivergente.
No sé si este fue mi primer contacto con personajes como yo. Porque cuando lo leí por primera vez, yo no sabía lo que era el TDAH. Solo eran palabras. Etiquetas. Nada más.
Si algún día pudiera conocer a Rick Riordan, probablemente me trabaría y no sabría ni qué decir. Pero le daría las gracias. Porque Percy fue mi mejor acompañante durante los años más difíciles de mi vida.
🎯 ¿Para quién es esta saga?
No sé si esta saga es para todo el mundo. No a todo el mundo le gusta la mitología, ni la fantasía, ni los personajes “raros”. Pero si estás dispuesto a dejar los prejuicios fuera, y te gusta la aventura, la magia, la acción… y un poco de dolor: te aseguro que Percy Jackson te espera con los brazos abiertos.
A mí me dejó con una necesidad: seguir luchando. Solo para ver cómo le iba a él.
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