Etiqueta: romantasy

  • Fearless – Lauren Roberts

    Fearless – Lauren Roberts


    Para escribir esta reseña (y las que vengan por delante) he cambiado un poco mi forma habitual de hacerlo. En lugar de dejarlo todo para el final y arriesgarme a olvidar la mayoría de pensamientos, he ido parando a lo largo de la novela para anotarlos. Así, la reseña es más extensa, entra en mucho más detalle y, sobre todo, suena más auténtica. Suena más a mí.


    Fearless ha sido mi primera lectura de este 2026. Le tenía muchísimas ganas y la espera ha sido larga, así que llegar a sus páginas tenía algo de reencuentro… aunque no ha sido del todo limpio. Ha pasado tanto tiempo desde Reckless que he tenido que releer parte del final para recuperar el hilo, y aun así empecé la novela con cierta sensación de desorientación.

    Ahora, os tengo que dar un aviso: Hay mucho, mucho SPOILER y no todo es tan positivo como podríais esperar.


    fearless de lauren roberts

    Al principio, hay decisiones que no terminan de convencerme. Entiendo la intención de suavizar a Kitt, de evitar que se perciba como un rey completamente fuera de control, pero la forma en la que se hace me resulta forzada. Desde mi punto de vista, no es creíble que perdone tan rápido la muerte de su padre, la persona que más admiraba, escudándose en que “es bueno” y debe hacer lo correcto. Dentro de mí sigue viva la esperanza de un plot twist en el que todo sea una mentira y, en realidad, Kitt se haya vuelto oscuro. Eso, sinceramente, lo compraría mucho más.

    Tampoco me termina de encajar el supuesto amor de Kai por Pae. Me resulta obsesivo, excesivamente carnal, más cercano a la lujuria que a algo romántico. Kai es presentado como un hombre rudo, una máquina de matar, y sin embargo actúa de maneras que siento muy fuera de personaje. No sé si más adelante se justificará o evolucionará, pero por ahora me deja fría.

    Llegamos ya a la primera prueba y aquí vuelve a surgir otra duda: el tiempo. Se me hace difícil creer que pueda cumplir con el timing de esta prueba teniendo en cuenta lo que le costó la anterior, especialmente la de las brasas. Es como si, de repente, el tiempo dejara de tener el peso que tenía antes, y eso me rompe un poco la suspensión de la incredulidad.

    Tras la segunda prueba, la historia empieza a ponerse interesante… pero también extraña. Sabemos que han intentado matar a Paedyn y que, casualmente, solo mueren los tres más “culpables”. Hasta aquí, bien. El problema llega cuando se deja entrever que Torri, el capitán, lo vio y escuchó todo. Y aun así… ¿sale impune? ¿No hay juicio, ni consecuencias, ni conversación con Kitt o con nadie? Me dejó completamente descolocada. Es uno de esos momentos en los que solo puedo pensar: ¿en serio nadie va a hablar de esto?.

    Entramos de lleno en la tercera prueba y, desde el instante en que Kitt aparece en la habitación de Kai para hablarle de ella, estoy convencidísima de que el contrincante va a ser Kai. Lo sabía. Lo sentía. Hasta que dejo de saberlo porque, de repente… boom, plot twist: no es Kai, es Mak. Convenientemente, Mak.

    Mi primera reacción fue preguntarme qué demonios hacía alguien tan poderoso viviendo en los barrios bajos. La duda dura poco cuando se revela que el antiguo rey daba caza a los vulgares, así que esconderse tenía todo el sentido del mundo. Esa parte, al menos, me encajó bastante.

    Luego está lo de la noche de bodas. Y aquí tengo sentimientos encontrados. Si no fuera porque detesto profundamente la relación entre Kai y Paedyn en esta entrega, probablemente me habría parecido una de las decisiones más sensatas dentro de todo el caos: compartir, aunque sea una noche, un amor verdadero con la persona a la que amas. Pero como ese “amor” se me ha atragantado durante todo el libro, el gesto me parece estúpido, impulsivo y muy reckless (nunca mejor dicho).

    Los capítulos con los recuerdos de Edric me han parecido necesarios y, de hecho, muy efectivos. Cada uno me ponía un poco más la piel de gallina, especialmente al ir intuyendo que la antigua reina le había sido infiel al rey. Lo que no esperaba —y sí, aquí me explotó la cabeza— es la revelación de que Calum es el verdadero padre de Paedyn.

    Y tachán. Kitt es, oficialmente, mi villano favorito. Esto es exactamente lo que llevaba esperando durante todo el libro. GRACIAS, en mayúsculas y sin ironía.

    De repente, todo encaja. Esa bondad forzada, ese comportamiento que no terminaba de cuadrar… no era un fallo de personaje: era una farsa. Y, sinceramente, así sí. Kitt como villano tiene sentido, peso y coherencia. Kitt fingiendo ser bueno no.

    Me encanta darme cuenta de que no estaba loca por no comprar su actitud desde el principio. No era yo: era el texto preparándome el golpe. Y cuando llega, funciona.

    Lo que sí me sorprende es que Kitt supiera todo lo relacionado con la plaga, pero no que Paedyn sea, en realidad, su media hermana. Ese detalle me descoloca más por lo que implica a nivel político y emocional que por la revelación en sí. Me deja con la sensación de que sabía muchísimo… pero no todo. Y eso abre una puerta interesante.

    En este punto, Fearless por fin se siente como el libro que necesitaba ser.

    Al terminar el libro —especialmente en las últimas setenta páginas— muchas piezas empiezan a encajar. De pronto, lo de Torri cobra sentido. Que el capitán no fuera juzgado deja de parecer un error cuando entiendes que Kitt, en su máxima locura, seguía siendo una mente brillante. Brillantemente malvada y caótica, sí, pero brillante al fin y al cabo.

    Aun así, me apena su final. Durante un momento llegué a pensar que compartiría destino con la madre de Kai. Y hablando de ella… sabemos que estaba en su lecho de muerte, pero ¿muere realmente? El epílogo se sitúa cinco años después de la muerte de Kitt, pero sobre ella no se dice nada. Se sobreentiende que ya no está, pero queda en ese limbo incómodo donde nadie lo confirma.

    El plot twist de la doble plaga y el intento de “contagiar” a Izram con las rosas me pareció astuto, brillante y, sinceramente, demoledor. De esos giros que funcionan y te obligan a recalcularlo todo. Muy bien jugado.

    Ahora bien, hay decisiones que me siguen chirriando. ¿Cómo va a aceptar el reino que su reina, la Salvadora de Plata, se case con los dos herederos al trono? ¿De verdad eso va a pasar sin más, sin oposición ni consecuencias? Me cuesta muchísimo creerlo.

    Que no se me malinterprete: el final me gusta. No le deseaba ese desenlace a Kitt, pero lo entiendo. Lo que me falta es entramado. Todo sucede muy deprisa. Tengo la sensación de que, con cien páginas más, esta historia habría respirado mucho mejor. Tal y como está, resulta precipitada.

    El cierre de Paedyn y Kai, con su hija Kit, me parece bonito. No tengo problema con el destino que se les da, sino con las formas. Hay algo raro en cómo se llega hasta ahí.

    Y ahora sí: el mayor plot hole de toda la historia. Blair. Se dice explícitamente que está muerta. Textualmente. ¿Y ahora resulta que está viva? Si es una encubierta, que lo expliquen. Pero no puede reaparecer como si nada. No lo compro.

    Y lo del fuego… no, no fue una vela. No me lo creo. Todo parecía intencionado, como si alguien quisiera que Paedyn matara a Blair para demostrar algo. ¿Y no hay investigación? ¿Ni una sola pregunta? ¿Y luego aparece viva? No. Ahí la historia pierde toda mi confianza.

    Mi valoración final es clara: es una saga que prometía muchísimo en Powerless, que me mantuvo enganchada en la segunda (Reckless)novela, pero que en esta tercera entrega pincha un poco. Entre el cambio repentino de Kai, varios plot holes importantes y decisiones apresuradas, Fearless se convierte en la novela más floja que he leído de Lauren Roberts.

    Aun así, como historia global, me ha gustado mucho. Y pese a todo, siempre ocupará un lugar privilegiado en mi corazón.


    ¿Tú también crees que Fearless necesitaba cien páginas más… o soy yo siendo demasiado exigente?

  • Reckless – Lauren Roberts

    Reckless – Lauren Roberts

    Reckless llegó a mis manos en un contexto muy concreto y muy personal. Venía de leer Powerless a una velocidad casi absurda, usándolo como mecanismo de supervivencia durante la operación de cáncer de mi madre. Quizá por eso mi obsesión con la saga fue tan intensa al principio… y quizá por eso también se fue apagando poco a poco. No quise esperar a la traducción y lo leí en inglés sin ningún problema, pero ahí sentí que algo cambiaba.

    reckless de lauren roberts
    reckless de lauren roberts

    Aun así, Reckless me gustó. Y bastante. Sobre todo porque no se parece en nada a la primera entrega. Powerless me había dejado una sensación constante de estar leyendo una copia algo descafeinada de Los juegos del hambre. En cambio, Reckless es otra cosa: aquí Pae ya no es una participante, es una fugitiva. El tono cambia, el ritmo también, y la historia se siente más propia.

    Uno de los mayores aciertos del libro es ver cómo Kai empieza a caer, poco a poco, a los pies de Pae. Esa tensión, esa atracción inevitable, ese desgaste emocional… funciona. Mucho. Pero también fue lo que más frustración me generó durante la lectura.

    Porque aunque entiendo que Kai tiene una misión, y que esa misión implica obedecer al rey, no me encaja que rompa de golpe las reglas que ha seguido toda su vida —reglas en las que cree de verdad, con cabeza y corazón— por una vulgar a la que acaba de conocer. ¿De verdad deja de ser quien es por su salvadora de plata? ¿Alguien sin alma, sin corazón, vencido tan fácilmente? Entiendo que Pae le intrigue porque no puede descifrarla ni tomar su poder, eso tiene sentido. Pero plantearse dejarla libre solo por debilidad emocional… ahí me chirría.

    Kitt, en cambio, me dio pena durante todo el libro. Yo estaba esperando —casi deseando— el resurgir de un villano aún peor que su padre. Ese giro oscuro, ese “ya está, se rompió”. No sé si llegará en Fearless, pero aquí me quedé con esa espinita clavada.

    Siento que Reckless avanza sobre todo la relación entre Pae y Kai, no tanto la trama general. Al final, el conflicto sigue siendo el mismo desde el principio: Kai tiene que llevar a Pae ante el rey para su ejecución. Todo lo demás gira alrededor de eso, sin grandes desviaciones.

    Aun así, el libro me dejó con muchas ganas de continuar la historia. El problema fue que, cuando lo terminé, Fearless no existía ni siquiera en inglés. Tocó esperar… y centrarme en otras lecturas para no morderme las uñas.


    ¿Te convenció la evolución de Kai o también sentiste que traicionaba demasiado rápido todo aquello en lo que creía?

  • Powerless – Lauren Roberts

    Powerless – Lauren Roberts

    Powerless es uno de esos libros que te venden como romantasy explosivo… y cumple a medias.

    La premisa engancha mucho: un mundo donde tener poderes lo es todo y la protagonista, Paedyn, no tiene ninguno. O eso parece. El arranque es potente, la ambientación funciona y el conflicto social está bien planteado: privilegio, miedo y supervivencia. Hasta aquí, bien.

    El problema llega cuando la historia empieza a apoyarse demasiado en fórmulas conocidas. El romance es intenso, sí, pero también muy predecible. El interés amoroso cumple el checklist completo del romantasy actual: misterioso, poderoso, moralmente gris y con miradas que lo dicen todo. Funciona… pero no sorprende.

    Paedyn como protagonista es interesante, aunque a ratos cae en contradicciones típicas del género: fuerte e ingeniosa cuando conviene, ingenua cuando la trama lo necesita. No es mala protagonista, pero tampoco rompe moldes.

    Lo que más destaca es el ritmo. Se lee rápido, engancha y tiene capítulos pensados para “uno más y paro” (mentira, no paras). Eso sí, el worldbuilding se queda un poco corto y algunas reglas del sistema de poderes no están tan claras como deberían.

    Este libro, además, llegó a mis manos en un momento muy concreto de mi vida. Lo empecé la noche antes de que operaran a mi madre de cáncer y lo terminé el mismo día de la operación, pocas horas después de que nos dijeran que había salido de quirófano, aunque todavía no podíamos verla. Powerless me acompañó en la espera, en los nervios y en ese limbo emocional tan extraño. Por eso lo atesoro con un cariño especial.

    Creo que ese contexto lo cambia todo. No es solo lo que el libro es, sino cuándo fue. Fue refugio, distracción y ancla. Y es, en gran parte, lo que hizo que siguiera leyendo la saga. Aunque sea consciente de sus carencias, es una historia que a mí me gusta mucho, porque está ligada a un momento en el que necesitaba agarrarme a algo.


    Al final, los libros no siempre se quedan con nosotros por ser perfectos, sino por estar ahí cuando más los necesitamos. Powerless no será impecable, pero fue compañía, refugio y pausa en un momento muy difícil. Y por eso, para mí, siempre tendrá un lugar especial en la estantería.

    Y ahora te pregunto:
    ¿Hay algún libro que no sea perfecto, pero que atesores por el momento en el que llegó a tu vida?

  • Una Corte de Hielo y Estrellas – Sarah J. Maas

    Una Corte de Hielo y Estrellas – Sarah J. Maas

    Aviso rápido y necesario: esta no va a ser una de las reseñas más positivas que voy a escribir. Y sí, hay spoilers.
    Pero quiero dejar algo claro desde el principio: mi crítica no va dirigida a la novela como tal, sino a la traducción y adaptación al castellano, que para mí empañan gravemente la experiencia.

    Dicho esto, vamos por partes.

    El tono general de Una corte de hielo y estrellas es, desde mi punto de vista, muy claro: calma. Es un libro de transición, de recogida, de respirar después del caos. Venimos de Una corte de alas y ruina, de guerra, pérdidas y tensión constante, y esta historia funciona como ese silencio incómodo pero necesario que queda después del incendio: cenizas, escombros y reconstrucción emocional. No pretende ser épica, ni intensa, ni avanzar la trama a grandes zancadas. Y eso, en esencia, me parece coherente con lo que quiere contar.

    Sabía perfectamente a lo que iba. Tenía claro que era una novela puente —esa famosa “3.5”— y no la cuarta parte real. No esperaba una gran trama ni conflictos enormes, sino precisamente ese espacio intermedio entre grandes eventos. En ese sentido, el libro cumple lo que promete.

    Lo que más he disfrutado ha sido, sin duda, salir por fin del punto de vista constante de Feyre. Leer desde Cassian y Morrigan aporta aire fresco y matices que hasta ahora solo intuíamos. Además, agradezco que Elain empiece a mostrar una evolución real; después de lo absolutamente plana y pasiva que resultaba en el tercer libro, aquí por fin deja de ser un peso muerto narrativo y empieza a insinuar algo más interesante.

    Sin embargo, no todo me ha funcionado igual de bien. La insistencia constante en la dinámica de “somos pareja, luego tenemos que tener sexo todo el tiempo” empieza a cansarme. No aporta profundidad nueva a la relación de Feyre y Rhysand, ni evolución emocional real; es repetitivo y, en este punto de la saga, innecesario.

    Tampoco me ha terminado de convencer el cambio tan radical en la relación entre Feyre y Nesta. Sabemos que Nesta siempre ha sido fría, dura y distante, pero aquí roza lo desagradable. Entiendo el argumento del estrés postraumático, pero aun así el retrato me resulta excesivo y poco equilibrado, especialmente en comparación con cómo se había construido su personaje anteriormente.

    Si tengo que destacar a alguien que brilla, curiosamente es Ressina, un personaje secundario que he terminado adorando sin esperarlo. A veces son estos pequeños detalles los que sostienen una historia cuando la trama principal es mínima.

    Comparar este libro con la trilogía principal me parece injusto y poco útil. No juegan en la misma liga ni buscan lo mismo. Allí todo era tensión, guerra y supervivencia; aquí tenemos silencio, reconstrucción y rutina. Como libro puente, no me parece mal planteado y creo que incluso es necesario para evitar un salto narrativo brusco tras una guerra tan grande.

    Ahora bien, mi sensación final al cerrar el libro fue bastante clara: “Uf, menos mal que ya se ha acabado y puedo leer otra cosa”. No porque la historia sea horrible, sino porque la experiencia de lectura se me ha hecho cuesta arriba.

    Si tuviera que recomendarlo, lo diría sin rodeos: NO recomiendo la versión española. Y aquí es donde empieza la verdadera crítica.

    Mi problema con este libro no es la historia. Es cómo está traducido y adaptado al castellano. Y cuanto más avanzaba en la lectura, más errores encontraba, hasta el punto de sacarme completamente de la experiencia.

    Para empezar, la traducción peca constantemente de literalidad. Hay frases que están claramente calcadas del inglés, estructuras que en castellano suenan forzadas, artificiales, poco naturales. No es un “estilo distinto”: es ese inglés disfrazado de español que hace que tengas que releer frases porque algo no encaja. En un libro que vive del tono íntimo y de la calma emocional, esto es especialmente grave.

    A esto se suman inconsistencias internas que no deberían pasar ningún control editorial. Términos que se usan de una forma en un capítulo y de otra en el siguiente, referencias que cambian sin motivo, pequeños detalles que rompen la coherencia del texto y te recuerdan constantemente que estás leyendo una traducción descuidada.

    Los diálogos merecen mención aparte. Hay momentos en los que la puntuación es errática: a veces aparecen guiones, otras veces desaparecen, y el resultado es confusión. Escenas que deberían fluir se vuelven torpes, con un ritmo raro, poco claro.

    Luego están los errores que ya no son de estilo, sino fallos objetivos. El más sangrante: el capítulo 22, que aparece atribuido a Cassian cuando es evidente que está narrado por Feyre. Y no es un detalle menor: es un capítulo de sexo. Cambiar el narrador en una escena tan íntima no solo es un error técnico, es una ruptura total de la voz narrativa.

    Otro ejemplo que me sacó completamente del libro es el uso de “luces hada” en lugar de “fae”. No es una simple elección de palabra: es una decisión que empobrece el worldbuilding y lo infantiliza, rompiendo la coherencia con el universo que la saga lleva construyendo libro tras libro.

    También he notado cómo, a través de la traducción, la personalidad de Rhysand se desdibuja. No porque el personaje haya cambiado en la historia, sino porque su voz en castellano no suena a él. El tono, las palabras escogidas y la forma de expresarse hacen que parezca más brusco, más plano, incluso más distante de lo que es en el original. Y en un personaje tan querido y tan bien definido, eso se nota muchísimo.

    En conjunto, la sensación es clara: no es un problema puntual, es una suma constante de decisiones mal tomadas, errores evitables y falta de cuidado. Y duele especialmente porque Una corte de hielo y estrellas es un libro de transición, de atmósferas, de pequeños gestos. Justo lo que una mala traducción arruina sin piedad.

    Por eso, si alguien me preguntara si lo recomiendo, mi respuesta sería clara: no recomiendo la versión española.

    No porque la historia no tenga sentido como libro puente, sino porque la experiencia de lectura queda gravemente dañada por una traducción que no está a la altura de la saga.


    ¿Has leído Una corte de hielo y estrellas? ¿Te pasó lo mismo con la traducción o tu experiencia fue distinta? Te leo 👀📚

    Ver reseña de: Una Corte de Rosas y Espinas

  • Alas de Sangre – Rebecca Yarros

    Alas de Sangre – Rebecca Yarros

    🐉 Un inicio lento… para un vuelo que no te suelta

    Si algo tengo claro después de cerrar Alas de Sangre, es que este libro te atrapa cuando menos te lo esperas. Literalmente: la primera mitad me duró seis meses… y la segunda me la devoré en tres días. El inicio es lento, sí, pero también comprensible: el mundo de Yarros es tan rico, tan complejo y tan distinto a lo nuestro, que al principio cuesta encontrar el ritmo. Pero una vez lo haces, prepárate: te lleva volando de capítulo en capítulo.

    Y vaya viaje. He pasado por enfado, frustración, calor, carcajadas y un par de lagrimones de esos que te obligan a cerrar el libro y respirar.

    Además, me ha tocado algo muy personal:

    • Me llamo Montserrat → existe una tierra llamada Montserrat.
    • Mi nombre como autora (desde mucho antes de leer este libro) es Montse de Nyra → y resulta que Nyra también está en el libro.
    • Estoy operada de las rodillas porque se me salían las rótulas, igual que Violet.

    Vamos, que en ciertos momentos sentí que el libro me guiñaba el ojo.

    Cuando un personaje cambia tanto entre el principio y el final suele oler a “me han acelerado el desarrollo”. Pero aquí no. La evolución de Violet es natural, creíble y totalmente coherente con lo que vive. Tiene que adaptarse para sobrevivir, y el libro te lo hace sentir. No hay ni una nota fuera de lugar.

    Voy a necesitar que alguien me explique cuándo y por qué se enamora exactamente Xaden, porque él lo tiene clarísimo desde el día uno. Yo ahí tomando notas como si hubiera examen.

    La tensión entre ellos es maravillosa. Es ese tipo de tensión que te hace querer gritarles: “¡hablad, por favor!”
    Y el drama… cero quejas. Están en lados opuestos; si no hubiera drama, sería raro.

    En cuanto a los personajes más secundarios… Aquí podría escribir una trilogía.

    • Rhiannon: desde que aparece en el parapeto viví con miedo a que muriera de forma traumática. Me alegra que no… aunque ahora arrastro ansiedad anticipatoria para el segundo libro.
    • Dain: predecible, rígido, insufrible… un gilipollas. No hay mejor palabra. De hecho, un doble gilipollas por si quedaba duda.
    • Jack Barlowe: lo que sentía por él era asco y desprecio en cantidades industriales. Violet lo gestionó con una calma que yo no tendría; yo hubiera muerto en el primer encontronazo.
    • Mira y Lilith: next, por favor. Las odio a ambas por igual. Me da igual que la relación de Violet con Mira sea «buena», no la trago.
    • Liam: aquí sí que me rompí. Tuve que soltar el libro y llorar. Su muerte, tan agónica y cruel, me dejó destrozada. La sentí como una pérdida personal.

    Desde que terminé el libro tengo en bucle la escena del parapeto, la muerte de jack, la caída de Liam, el descubrimiento de Brennan… mi cerebro decidió que no había botón de pausa.

    Siempre he sido de la opinión de que si un libro de fantasía trae mapa, promete.
    Y este mundo no solo promete: cumple. Rico, complejo, con capas y secretos. No me extraña que el inicio sea lento; casi lo agradezco viendo lo bien construido que está todo.

    Si algo tengo clarísimo después de leer Alas de Sangre, es que los dragones NO son mascotas, NO son monturas, y desde luego NO son animales “mono” para hacerles caricias…
    Son entidades con contrato fijo de “o me respetas o te achicharro viva”. Y eso, sinceramente, me encanta.

    Lo que más me ha flipado es que Yarros no los trata solo como criaturas mágicas: son personajes. Con carácter, con normas, con opiniones, con sentido del humor (negro, normalmente), con política interna y con cero ganas de soportar humanos inútiles.

    • Tairn: puro caos en forma de dragón viejo, quemado de la vida y con un sarcasmo digno de un abuelo que ya ha visto demasiadas tonterías. Icono.
    • Andarna: mi niña, mi protegida, mi favorita. Si algo le pasa me convierto en Xaden pero mal.
    • En general, todos los dragones:
      ✦ listos,
      ✦ peligrosos,
      ✦ orgullosos,
      ✦ y con una vibra de “no estoy aquí para tus dramas humanos”.

    Además, me encanta que no puedas mentirles y que tengan esa especie de pacto sagrado donde respetarles es cuestión de supervivencia. Nada de “adoro a mi dragoncito” rollo How to Train Your Dragon. Aquí es más: “Me he ganado que no me mate hoy, qué ilusión.”

    El vínculo entre Violet y los dragones está escrito de una forma que te hace creer que realmente existe ese lazo antiguo, poderoso, casi biológico.
    Y eso es lo que diferencia este libro de otros con dragones: que aquí tienen peso real, reglas reales, consecuencias reales.

    El worldbuilding alrededor de ellos está tan bien pensado que no se sienten como “decorado épico”, sino como una parte esencial del conflicto, la política y el destino del continente. Son pieza clave, no adorno.

    Además, su manera de comunicarse, su papel en las batallas y la forma en que influyen directamente en la vida (y muerte) de los personajes hace que toda la historia suba de nivel.

    Una de las cosas que más me ha sorprendido —para bien— es lo bien medido que está el spice.
    Porque sí, me encanta el salseo, me encanta la tensión, me encanta cuando los personajes se miran como si el mundo fuera a arder…
    Peeero también soy de las que piensa que si un libro de fantasía desaprovecha toda su magia y construcción del mundo para convertirse en un «vamos a encerrarnos en un armario cada tres capítulos», pierde muchísimo. (Hola, ACOTAR, te miro con cariño pero te miro).

    En Alas de Sangre no pasa eso.

    El spice aparece cuando tiene que aparecer, no antes ni después.
    Está integrado en la historia, no la tapa, no la secuestra, no la sustituye.
    Y cuando finalmente llega… es intenso, es emocional, es coherente con la relación y con la evolución de los personajes. No es humo, no es relleno, y desde luego no es fanservice barato.

    Además, teniendo en cuenta:

    • el mundo brutal en el que viven,
    • la presión constante,
    • la posibilidad real de morir cada día,
    • la guerra latente,
    • y el hecho de que Violet empieza en una posición física muy vulnerable…

    …es normal que el spice esté racionado. No porque falte química —que la hay, y mucha—, sino porque sería absurdo que estuvieran “dándolo todo” cada dos capítulos cuando literalmente pueden morir en la escalera del desayuno.

    Y aun así, cuando toca: uuf.
    El libro sube la temperatura sin necesidad de ser explícito cada cinco páginas.

    En cuanto al romance, es lo que hace que el libro entre de lleno en el terreno del romantasy. No invade la trama, pero tampoco se queda corto. Es ese tipo de romance que se cocina a fuego lento, que va avanzando con cada choque, cada conversación, cada mirada tensa, cada momento de “si digo una palabra más, la cago”.

    No eclipsa la historia ni el worldbuilding, sino que lo acompaña, lo humaniza y lo eleva.
    Y sobre todo: no se siente precipitado. Se siente inevitable.
    Es el tipo de relación que cuando ocurre dices: “claramente solo podía pasar así”.

    El equilibrio entre fantasía – drama – tensión – romance – spice está tan bien hecho que no hay un solo elemento comiéndose a los demás. Y para un género donde es facilísimo pasarse o quedarse corto, esto para mí es uno de los grandes aciertos del libro.


    📢 ¿Lo recomiendo? Sí, pero…

    Lo recomiendo muchísimo, pero con content warnings. No es un libro para todo el mundo, y es importante saberlo antes de entrar.

    Por mi parte, estoy deseando empezar el segundo.
    PERO antes me toca intercalar con otro de ACOTAR, que una también necesita sus pequeñas vacaciones emocionales.


    🖤 Cierre

    Cerrar esta reseña me resulta casi tan difícil como soltar las riendas de un dragón que aún ruge dentro de mí. Este libro deja un eco, una quemadura suave en el pecho, una pregunta que sigue viva incluso cuando cierro la última página. Alas de Sangre me removió, me descolocó, me hizo sentir… y todavía sigo volviendo mentalmente al parapeto, a Liam, a las sombras, a los secretos.

    Yo ya he contado lo que esta historia me encendió por dentro.
    Ahora te toca a ti.

    ¿Te atreves a cruzar el parapeto?

  • Powerless

    Powerless

    — Lauren Roberts

    Hay libros que no planeas leer, que simplemente te eligen. Estás en tu librería de siempre, con una idea difusa en la cabeza —fantasía, romance, poderes, algo que te saque de aquí— y entonces la ves. La portada. Algo te llama. Lo coges. Lo hojeas. Lees la dedicatoria de la autora. Y ya está. Sabes que ese libro es para ti. Así llegó Powerless a mis manos. Así de simple. Así de poderoso.

    Lo leí hace un par de años, poco después de salir de la tormenta emocional que fue ACOTAR. Buscaba algo que me removiera, pero sin saberlo. Y encontré esta historia. Una distopía con tintes de crítica social muy evidentes, que esconde bajo el disfraz de los poderes mágicos una verdad incómoda: quien no encaja, quien nace «sin», no merece lugar en el mundo. En el universo de Powerless, no tener poderes es una sentencia de muerte. Y tenerlos, te sitúa automáticamente en una escala de privilegio. Según lo que puedas hacer, según el poder que te haya tocado… así será tu lugar. Así se construye aquí la jerarquía. Y sinceramente, me pareció una metáfora brutal de la vida real.


    🧬 Imperfección, clase y poder

    Los personajes principales se mueven dentro de esa estructura. Él, con poder y estatus. Ella, sin nada más que su ingenio y sus secretos. Y aunque no me vi reflejada en ninguno de los dos —porque ni he sido nunca la élite, ni me han perseguido por lo que no tengo— sí conecté profundamente con sus imperfecciones. Y eso lo cambia todo. Porque son personajes rotos, llenos de contradicciones, que a veces toman decisiones absurdas o dolorosas. Y esa humanidad, esa vulnerabilidad… duele. Pero también reconforta.

    La relación entre ambos se cuece a fuego lento. Es un enemy to lovers en toda regla, con sus momentos de tensión, sus miradas llenas de rabia (y de algo más), y esa sensación constante de que en cualquier momento alguien va a salir herido. ¿Me parece creíble? No. Nunca me ha parecido creíble ese trope. Pero me atrapó igual. Porque aunque no me convence cómo dos personas que se odian tan intensamente pueden acabar enamoradas, sí me fascina cómo se desarrolla el proceso. Aquí no hay giros forzados. Hay heridas. Desconfianza. Deseo reprimido. Dolor. Y una tensión romántica tan intensa que casi se puede cortar con un cuchillo.


    💢 Leer con el corazón en un puño

    Leer Powerless fue una montaña rusa emocional. Sentí rabia. De la de verdad. De querer lanzar el libro contra la pared mientras le gritaba a los personajes por ser tan estúpidos, tan ciegos. Sentí ternura, de esa que te hace querer abrazar a alguien que no existe y prometerle que todo irá bien. Sentí impotencia ante la crueldad de un sistema que margina y aplasta. Y sentí mariposas. Muchas. De esas que se instalan en el pecho y se niegan a irse.

    El estilo narrativo de Lauren Roberts es otro de los grandes aciertos del libro. Escribe con agilidad, con fuerza, con emoción. No se recrea, no se pierde en florituras, pero tampoco es frío. Sabe perfectamente cuándo apretar y cuándo dejarte respirar. Y justo cuando crees que puedes relajarte, te lanza un golpe directo al corazón. Así construye la tensión. Así te destruye.

    Y lo mejor —o lo peor, según cómo se mire— es que lo hace sin piedad. Página a página, va rompiéndote un poco más. Hasta que ya no sabes si sigues leyendo por placer o por pura necesidad de entender cómo va a terminar todo esto.


    📚 ¿Deberías leerlo?

    Solo te haré tres preguntas:

    1. ¿Te gustan las historias tipo Los Juegos del Hambre?
    2. ¿Te pierde el romantasy y el enemy to lovers aunque no sea perfecto?
    3. ¿Estás preparada para que te destrocen emocionalmente sin contemplaciones?

    Si has respondido que sí, entonces Powerless también es para ti.


    🌊

    «Nunca había pensado cuál era mi color favorito. No parecía importante… hasta que te miré a los ojos y comprendí que quizás ahogarse era algo hermoso.»