Categoría: Fantasía

Mundos mágicos con tintes sombríos, peligros emocionales y belleza retorcida. Aquí habitan monstruos, traumas y poder.

  • Una Corte de Llamas Plateadas – Sarah J. Maas

    Una Corte de Llamas Plateadas – Sarah J. Maas

    No esperaba que este fuera el libro que más iba a disfrutar de toda la saga, y mucho menos con la relación que tenía con Nesta antes de empezarlo. La odiaba. Pero no un odio superficial o pasajero, sino uno bastante arraigado: por no hacer nada cuando Feyre lo hacía todo, por quedarse al margen, por su actitud fría y, muchas veces, cruel. Me parecía orgullosa, egoísta, incluso vacía. Y, sin embargo, este libro hace algo que no es nada fácil: te obliga a mirarla por dentro.

    No hay un momento concreto en el que cambie tu percepción de ella. No es una escena puntual que lo transforma todo, sino algo mucho más lento, más incómodo, más real. Poco a poco el libro te va dejando entrar en su mente, en su forma de pensar, en esa espiral constante de autodesprecio en la que vive. Y cuando empiezas a entender por qué se odia tanto, por qué siente que no merece ni el perdón ni el amor de nadie… ya no puedes verla igual. Ahí deja de ser simplemente “la hermana insoportable” para convertirse en alguien profundamente humano, aunque ella misma crea haber perdido toda su humanidad.

    Su evolución no es bonita ni limpia. No es ese típico arco de redención que se resuelve con un par de decisiones y ya está. Aquí hay dolor, hay recaídas, hay resistencia, hay momentos en los que incluso como lector te incomodas. Pero precisamente por eso funciona. Porque no intenta blanquearla. Porque no la convierte en alguien perfecta de la noche a la mañana. Todo lo que consigue se siente ganado, y muy ganado.

    Aun así, hay cosas que personalmente no puedo perdonarle del todo. Su actitud por puro orgullo, el daño que causó por esa especie de vendetta contra su padre… y cómo, intentando hacer justicia a su manera, terminó haciendo sufrir al resto de su familia. Pero incluso eso encaja cuando entiendes desde dónde viene. Y ese es, probablemente, uno de los mayores aciertos del libro: que no te pide que la excuses, pero sí que la comprendas. Y cuando comprendes a alguien así, ya no puedes odiarlo de la misma forma.

    Lo que más me ha impactado es lo bien que está construida su mente. En todo momento puedes ver cómo desea salir de ese lugar, cómo quiere mostrar lo que siente, cómo quiere conectar… pero no puede. No por miedo, sino porque no se cree merecedora de ello. Y eso es algo que, al menos en mi caso, ha sido imposible no reconocer. Me he visto reflejada en una versión pasada de mí misma, en esa lucha interna constante, en esa sensación de no ser suficiente. Quizá por eso el final no se siente solo como un cierre para ella, sino también como una especie de calma personal, como si algo dentro de ti también se recolocara.

    Cassian, por su parte, no cambia mi percepción de él, pero sí se vuelve aún más importante. No es su salvador, ni lo intenta. Es su ancla, su faro. Está ahí para sostener, para guiar, pero sin quitarle el peso de lo que tiene que hacer. Y eso hace que su relación vaya mucho más allá del romance. No se trata de que uno salve al otro, sino de acompañarse mientras cada uno lucha sus propias batallas. Es una relación que se construye desde el respeto y desde la paciencia, y eso se nota en cada interacción.

    Hay escenas que se me han quedado grabadas de una forma muy intensa, pero si tuviera que quedarme con una sería ese momento en el que parece que Cassian está dispuesto a sacrificarse por ella. Tuve que parar. Literalmente. Necesité unos minutos antes de seguir leyendo porque sentí que algo dentro de mí se rompía. No es solo por lo que ocurre, sino por todo el significado que arrastra detrás. También destacaría todo lo relacionado con la casa, ese momento en el que la enfrenta a sí misma, y los entrenamientos con las valquirias, que aportan una sensación de reconstrucción y fuerza que me ha encantado.

    Creo que parte de lo que hace que este libro me haya gustado tanto es el cambio de foco. Sí, hay política, hay trama, hay mundo… pero no es lo central. No estás leyendo para entender estrategias o conflictos externos, sino para ver si Nesta es capaz de sobrevivir a sí misma. Y eso hace que todo sea mucho más cercano, más intenso. Incluso las escenas más íntimas se sienten, en general, más naturales, más conectadas con lo que están viviendo los personajes, no como algo metido porque toca.

    Si tuviera que señalar algo que echo de menos, sería a Feyre. No porque el libro la necesite para funcionar, sino porque me habría gustado saber más de ella, especialmente en todo lo relacionado con su embarazo, que queda bastante en segundo plano por la distancia entre las hermanas.

    Y si alguien me preguntara si recomendaría este libro a alguien que odia a Nesta, probablemente no le diría ni siquiera que es su libro. Porque puede condicionar mucho la lectura, y sería una pena. Este libro no va solo de ella, va de lo que pasa cuando te enfrentas a tus propios demonios y decides, por primera vez, dejar de huir.

    Al terminarlo no sentí la típica resaca emocional que suelo tener con este tipo de historias. Sentí paz. Y eso es algo bastante raro, pero también muy valioso. Así que solo puedo darle las gracias a Sarah J. Maas por escribir una historia tan incómoda, tan humana y, al mismo tiempo, tan necesaria.

    Puntuación: 9,5/10


    ¿Crees que entender a Nesta es suficiente para perdonarla… o hay cosas que simplemente no deberían olvidarse?


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  • Una Corte de Alas y Ruina – Sarh J. Maas

    Una Corte de Alas y Ruina – Sarh J. Maas

    Acabé Una corte de niebla y furia con una sensación muy clara: necesitaba saber qué pasaba después. Así que el siguiente paso lógico era empezar Una corte de alas y ruina, el tercer libro de la saga A Court of Thorns and Roses. Pero curiosamente, con este no tuve la misma urgencia que con el anterior.

    Tal vez porque sabía que entraba en una parte más grande de la historia, más política y más compleja. O quizá simplemente porque la vida se metió por medio. Sea como sea, la primera mitad del libro se me hizo muy, muy larga. De hecho, tardé casi un año en avanzar por esa primera parte.

    No porque el libro fuera malo, ni mucho menos, sino porque el ritmo es bastante más lento al principio. Se construyen alianzas, se desarrollan estrategias, se preparan conflictos… y todo eso requiere tiempo. Hay muchas piezas moviéndose a la vez, muchos personajes con sus propios intereses y muchas tensiones acumulándose poco a poco.

    Pero entonces llegó la segunda mitad del libro.

    Y fue como si alguien hubiera empujado la historia por un precipicio.

    De repente todo empezó a encajar, a acelerarse y a estallar al mismo tiempo. Las tramas que llevaban tanto tiempo construyéndose empezaron a converger, las decisiones comenzaron a tener consecuencias reales y la tensión narrativa subió muchísimo.

    Pasé de avanzar lentamente durante meses… a devorar la segunda mitad en apenas tres días.

    Literalmente fue una caída libre de lectura. De esas en las que dices “solo un capítulo más” y cuando levantas la vista te das cuenta de que han pasado horas. Me recordó mucho a la sensación que tuve leyendo Fourth Wing, cuando la historia te atrapa de tal forma que parar se vuelve casi imposible.

    Otra cosa que me gustó mucho de este libro es que amplía aún más el mundo de Prythian. Vemos más cortes, más tensiones políticas y más personajes que aportan matices a la historia. Además, el conflicto escala a un nivel mucho mayor que en los libros anteriores, lo que hace que todo se sienta más épico y más peligroso.

    También hay momentos muy emotivos entre personajes que ya conocemos bien. Después de pasar dos libros con ellos, ver cómo afrontan una situación de guerra y de decisiones difíciles añade una capa emocional bastante potente a la historia.

    Si tuviera que resumir mi experiencia con Una corte de alas y ruina, diría que es un libro de dos ritmos completamente distintos: una primera mitad lenta, casi estratégica, y una segunda mitad absolutamente frenética.

    Y cuando llega esa segunda parte… prepárate, porque la historia no pisa el freno.


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    Ahora tengo curiosidad: ¿a alguien más le pasó que la primera mitad de ACOWAR se le hizo eterna… pero la segunda fue imposible de soltar? 📚🔥

  • Una Corte de Niebla y Furia – Sarah J. Maas

    Una Corte de Niebla y Furia – Sarah J. Maas

    Cuando terminé Una corte de espinas y rosas, me quedé con una resaca emocional bastante seria. De esas que te dejan pensando en el libro incluso cuando ya lo has cerrado. Así que hice lo que hacemos muchas lectoras cuando pasa eso: comprar el siguiente inmediatamente. El problema es que en ese momento yo estaba de vacaciones en el País Vasco… así que básicamente pasé de pasear tranquila a esperar con ansiedad a poder empezar Una corte de niebla y furia, el segundo libro de la saga A Court of Thorns and Roses.

    Y tengo que decir que empezar este libro fue una experiencia muy distinta a la del primero.

    Si ACOTAR tiene un aire de cuento oscuro, casi como una reinterpretación de un cuento de hadas con tintes más sombríos, Una corte de niebla y furia cambia completamente el tono. Aquí la historia se vuelve mucho más emocional, más compleja y también más madura. Ya no estamos solo descubriendo un mundo fantástico: estamos viendo las consecuencias de todo lo que ocurrió antes.

    Una de las cosas que más me gustó es cómo se trata el estado emocional de Feyre. Después de todo lo vivido, el libro no pretende que simplemente “siga adelante” como si nada. Al contrario: vemos cómo lidia con el trauma, con las expectativas, con la sensación de no encajar en la vida que se supone que debería tener. Ese proceso de reconstrucción personal me pareció uno de los aspectos más interesantes de la historia.

    Además, este libro expande muchísimo el mundo. Conocemos nuevas cortes, nuevas dinámicas de poder y personajes que aportan una energía completamente diferente a la historia. El grupo que aparece en este libro aporta algo que el primero tenía menos: una sensación de familia. Y eso hace que muchas escenas tengan un peso emocional muy especial.

    Y luego está Rhysand. Sin entrar en spoilers, diré que este libro cambia bastante la percepción que puedes tener de él si vienes del primero. Es uno de esos personajes que gana profundidad poco a poco, y descubrir sus motivaciones, su forma de ver el mundo y su relación con los demás es parte de lo que hace que el libro sea tan adictivo.

    También me gustó mucho cómo mezcla romance, tensión política, desarrollo del mundo y crecimiento personal de los personajes. No es solo una historia romántica ni solo una historia de fantasía: funciona porque ambas cosas se entrelazan constantemente. Hay momentos muy intensos emocionalmente, otros llenos de tensión, y también escenas más ligeras que hacen que los personajes se sientan cercanos.

    En general, tengo la sensación de que este es el libro donde la saga realmente despega. Si el primero abre la puerta al mundo, este segundo es donde empezamos a comprenderlo de verdad y donde los personajes comienzan a evolucionar de una forma mucho más profunda.

    Ahora entiendo perfectamente por qué tanta gente considera Una corte de niebla y furia uno de los mejores libros de la saga.


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    Y ahora me da curiosidad saber algo:

    ¿Hubo algún momento concreto de este libro en el que pensaste “vale, ahora sí, esta saga me tiene completamente atrapada”? 📚✨

  • Fearless – Lauren Roberts

    Fearless – Lauren Roberts


    Para escribir esta reseña (y las que vengan por delante) he cambiado un poco mi forma habitual de hacerlo. En lugar de dejarlo todo para el final y arriesgarme a olvidar la mayoría de pensamientos, he ido parando a lo largo de la novela para anotarlos. Así, la reseña es más extensa, entra en mucho más detalle y, sobre todo, suena más auténtica. Suena más a mí.


    Fearless ha sido mi primera lectura de este 2026. Le tenía muchísimas ganas y la espera ha sido larga, así que llegar a sus páginas tenía algo de reencuentro… aunque no ha sido del todo limpio. Ha pasado tanto tiempo desde Reckless que he tenido que releer parte del final para recuperar el hilo, y aun así empecé la novela con cierta sensación de desorientación.

    Ahora, os tengo que dar un aviso: Hay mucho, mucho SPOILER y no todo es tan positivo como podríais esperar.


    fearless de lauren roberts

    Al principio, hay decisiones que no terminan de convencerme. Entiendo la intención de suavizar a Kitt, de evitar que se perciba como un rey completamente fuera de control, pero la forma en la que se hace me resulta forzada. Desde mi punto de vista, no es creíble que perdone tan rápido la muerte de su padre, la persona que más admiraba, escudándose en que “es bueno” y debe hacer lo correcto. Dentro de mí sigue viva la esperanza de un plot twist en el que todo sea una mentira y, en realidad, Kitt se haya vuelto oscuro. Eso, sinceramente, lo compraría mucho más.

    Tampoco me termina de encajar el supuesto amor de Kai por Pae. Me resulta obsesivo, excesivamente carnal, más cercano a la lujuria que a algo romántico. Kai es presentado como un hombre rudo, una máquina de matar, y sin embargo actúa de maneras que siento muy fuera de personaje. No sé si más adelante se justificará o evolucionará, pero por ahora me deja fría.

    Llegamos ya a la primera prueba y aquí vuelve a surgir otra duda: el tiempo. Se me hace difícil creer que pueda cumplir con el timing de esta prueba teniendo en cuenta lo que le costó la anterior, especialmente la de las brasas. Es como si, de repente, el tiempo dejara de tener el peso que tenía antes, y eso me rompe un poco la suspensión de la incredulidad.

    Tras la segunda prueba, la historia empieza a ponerse interesante… pero también extraña. Sabemos que han intentado matar a Paedyn y que, casualmente, solo mueren los tres más “culpables”. Hasta aquí, bien. El problema llega cuando se deja entrever que Torri, el capitán, lo vio y escuchó todo. Y aun así… ¿sale impune? ¿No hay juicio, ni consecuencias, ni conversación con Kitt o con nadie? Me dejó completamente descolocada. Es uno de esos momentos en los que solo puedo pensar: ¿en serio nadie va a hablar de esto?.

    Entramos de lleno en la tercera prueba y, desde el instante en que Kitt aparece en la habitación de Kai para hablarle de ella, estoy convencidísima de que el contrincante va a ser Kai. Lo sabía. Lo sentía. Hasta que dejo de saberlo porque, de repente… boom, plot twist: no es Kai, es Mak. Convenientemente, Mak.

    Mi primera reacción fue preguntarme qué demonios hacía alguien tan poderoso viviendo en los barrios bajos. La duda dura poco cuando se revela que el antiguo rey daba caza a los vulgares, así que esconderse tenía todo el sentido del mundo. Esa parte, al menos, me encajó bastante.

    Luego está lo de la noche de bodas. Y aquí tengo sentimientos encontrados. Si no fuera porque detesto profundamente la relación entre Kai y Paedyn en esta entrega, probablemente me habría parecido una de las decisiones más sensatas dentro de todo el caos: compartir, aunque sea una noche, un amor verdadero con la persona a la que amas. Pero como ese “amor” se me ha atragantado durante todo el libro, el gesto me parece estúpido, impulsivo y muy reckless (nunca mejor dicho).

    Los capítulos con los recuerdos de Edric me han parecido necesarios y, de hecho, muy efectivos. Cada uno me ponía un poco más la piel de gallina, especialmente al ir intuyendo que la antigua reina le había sido infiel al rey. Lo que no esperaba —y sí, aquí me explotó la cabeza— es la revelación de que Calum es el verdadero padre de Paedyn.

    Y tachán. Kitt es, oficialmente, mi villano favorito. Esto es exactamente lo que llevaba esperando durante todo el libro. GRACIAS, en mayúsculas y sin ironía.

    De repente, todo encaja. Esa bondad forzada, ese comportamiento que no terminaba de cuadrar… no era un fallo de personaje: era una farsa. Y, sinceramente, así sí. Kitt como villano tiene sentido, peso y coherencia. Kitt fingiendo ser bueno no.

    Me encanta darme cuenta de que no estaba loca por no comprar su actitud desde el principio. No era yo: era el texto preparándome el golpe. Y cuando llega, funciona.

    Lo que sí me sorprende es que Kitt supiera todo lo relacionado con la plaga, pero no que Paedyn sea, en realidad, su media hermana. Ese detalle me descoloca más por lo que implica a nivel político y emocional que por la revelación en sí. Me deja con la sensación de que sabía muchísimo… pero no todo. Y eso abre una puerta interesante.

    En este punto, Fearless por fin se siente como el libro que necesitaba ser.

    Al terminar el libro —especialmente en las últimas setenta páginas— muchas piezas empiezan a encajar. De pronto, lo de Torri cobra sentido. Que el capitán no fuera juzgado deja de parecer un error cuando entiendes que Kitt, en su máxima locura, seguía siendo una mente brillante. Brillantemente malvada y caótica, sí, pero brillante al fin y al cabo.

    Aun así, me apena su final. Durante un momento llegué a pensar que compartiría destino con la madre de Kai. Y hablando de ella… sabemos que estaba en su lecho de muerte, pero ¿muere realmente? El epílogo se sitúa cinco años después de la muerte de Kitt, pero sobre ella no se dice nada. Se sobreentiende que ya no está, pero queda en ese limbo incómodo donde nadie lo confirma.

    El plot twist de la doble plaga y el intento de “contagiar” a Izram con las rosas me pareció astuto, brillante y, sinceramente, demoledor. De esos giros que funcionan y te obligan a recalcularlo todo. Muy bien jugado.

    Ahora bien, hay decisiones que me siguen chirriando. ¿Cómo va a aceptar el reino que su reina, la Salvadora de Plata, se case con los dos herederos al trono? ¿De verdad eso va a pasar sin más, sin oposición ni consecuencias? Me cuesta muchísimo creerlo.

    Que no se me malinterprete: el final me gusta. No le deseaba ese desenlace a Kitt, pero lo entiendo. Lo que me falta es entramado. Todo sucede muy deprisa. Tengo la sensación de que, con cien páginas más, esta historia habría respirado mucho mejor. Tal y como está, resulta precipitada.

    El cierre de Paedyn y Kai, con su hija Kit, me parece bonito. No tengo problema con el destino que se les da, sino con las formas. Hay algo raro en cómo se llega hasta ahí.

    Y ahora sí: el mayor plot hole de toda la historia. Blair. Se dice explícitamente que está muerta. Textualmente. ¿Y ahora resulta que está viva? Si es una encubierta, que lo expliquen. Pero no puede reaparecer como si nada. No lo compro.

    Y lo del fuego… no, no fue una vela. No me lo creo. Todo parecía intencionado, como si alguien quisiera que Paedyn matara a Blair para demostrar algo. ¿Y no hay investigación? ¿Ni una sola pregunta? ¿Y luego aparece viva? No. Ahí la historia pierde toda mi confianza.

    Mi valoración final es clara: es una saga que prometía muchísimo en Powerless, que me mantuvo enganchada en la segunda (Reckless)novela, pero que en esta tercera entrega pincha un poco. Entre el cambio repentino de Kai, varios plot holes importantes y decisiones apresuradas, Fearless se convierte en la novela más floja que he leído de Lauren Roberts.

    Aun así, como historia global, me ha gustado mucho. Y pese a todo, siempre ocupará un lugar privilegiado en mi corazón.


    ¿Tú también crees que Fearless necesitaba cien páginas más… o soy yo siendo demasiado exigente?

  • Reckless – Lauren Roberts

    Reckless – Lauren Roberts

    Reckless llegó a mis manos en un contexto muy concreto y muy personal. Venía de leer Powerless a una velocidad casi absurda, usándolo como mecanismo de supervivencia durante la operación de cáncer de mi madre. Quizá por eso mi obsesión con la saga fue tan intensa al principio… y quizá por eso también se fue apagando poco a poco. No quise esperar a la traducción y lo leí en inglés sin ningún problema, pero ahí sentí que algo cambiaba.

    reckless de lauren roberts
    reckless de lauren roberts

    Aun así, Reckless me gustó. Y bastante. Sobre todo porque no se parece en nada a la primera entrega. Powerless me había dejado una sensación constante de estar leyendo una copia algo descafeinada de Los juegos del hambre. En cambio, Reckless es otra cosa: aquí Pae ya no es una participante, es una fugitiva. El tono cambia, el ritmo también, y la historia se siente más propia.

    Uno de los mayores aciertos del libro es ver cómo Kai empieza a caer, poco a poco, a los pies de Pae. Esa tensión, esa atracción inevitable, ese desgaste emocional… funciona. Mucho. Pero también fue lo que más frustración me generó durante la lectura.

    Porque aunque entiendo que Kai tiene una misión, y que esa misión implica obedecer al rey, no me encaja que rompa de golpe las reglas que ha seguido toda su vida —reglas en las que cree de verdad, con cabeza y corazón— por una vulgar a la que acaba de conocer. ¿De verdad deja de ser quien es por su salvadora de plata? ¿Alguien sin alma, sin corazón, vencido tan fácilmente? Entiendo que Pae le intrigue porque no puede descifrarla ni tomar su poder, eso tiene sentido. Pero plantearse dejarla libre solo por debilidad emocional… ahí me chirría.

    Kitt, en cambio, me dio pena durante todo el libro. Yo estaba esperando —casi deseando— el resurgir de un villano aún peor que su padre. Ese giro oscuro, ese “ya está, se rompió”. No sé si llegará en Fearless, pero aquí me quedé con esa espinita clavada.

    Siento que Reckless avanza sobre todo la relación entre Pae y Kai, no tanto la trama general. Al final, el conflicto sigue siendo el mismo desde el principio: Kai tiene que llevar a Pae ante el rey para su ejecución. Todo lo demás gira alrededor de eso, sin grandes desviaciones.

    Aun así, el libro me dejó con muchas ganas de continuar la historia. El problema fue que, cuando lo terminé, Fearless no existía ni siquiera en inglés. Tocó esperar… y centrarme en otras lecturas para no morderme las uñas.


    ¿Te convenció la evolución de Kai o también sentiste que traicionaba demasiado rápido todo aquello en lo que creía?

  • Powerless – Lauren Roberts

    Powerless – Lauren Roberts

    Powerless es uno de esos libros que te venden como romantasy explosivo… y cumple a medias.

    La premisa engancha mucho: un mundo donde tener poderes lo es todo y la protagonista, Paedyn, no tiene ninguno. O eso parece. El arranque es potente, la ambientación funciona y el conflicto social está bien planteado: privilegio, miedo y supervivencia. Hasta aquí, bien.

    El problema llega cuando la historia empieza a apoyarse demasiado en fórmulas conocidas. El romance es intenso, sí, pero también muy predecible. El interés amoroso cumple el checklist completo del romantasy actual: misterioso, poderoso, moralmente gris y con miradas que lo dicen todo. Funciona… pero no sorprende.

    Paedyn como protagonista es interesante, aunque a ratos cae en contradicciones típicas del género: fuerte e ingeniosa cuando conviene, ingenua cuando la trama lo necesita. No es mala protagonista, pero tampoco rompe moldes.

    Lo que más destaca es el ritmo. Se lee rápido, engancha y tiene capítulos pensados para “uno más y paro” (mentira, no paras). Eso sí, el worldbuilding se queda un poco corto y algunas reglas del sistema de poderes no están tan claras como deberían.

    Este libro, además, llegó a mis manos en un momento muy concreto de mi vida. Lo empecé la noche antes de que operaran a mi madre de cáncer y lo terminé el mismo día de la operación, pocas horas después de que nos dijeran que había salido de quirófano, aunque todavía no podíamos verla. Powerless me acompañó en la espera, en los nervios y en ese limbo emocional tan extraño. Por eso lo atesoro con un cariño especial.

    Creo que ese contexto lo cambia todo. No es solo lo que el libro es, sino cuándo fue. Fue refugio, distracción y ancla. Y es, en gran parte, lo que hizo que siguiera leyendo la saga. Aunque sea consciente de sus carencias, es una historia que a mí me gusta mucho, porque está ligada a un momento en el que necesitaba agarrarme a algo.


    Al final, los libros no siempre se quedan con nosotros por ser perfectos, sino por estar ahí cuando más los necesitamos. Powerless no será impecable, pero fue compañía, refugio y pausa en un momento muy difícil. Y por eso, para mí, siempre tendrá un lugar especial en la estantería.

    Y ahora te pregunto:
    ¿Hay algún libro que no sea perfecto, pero que atesores por el momento en el que llegó a tu vida?

  • Una Corte de Hielo y Estrellas – Sarah J. Maas

    Una Corte de Hielo y Estrellas – Sarah J. Maas

    Aviso rápido y necesario: esta no va a ser una de las reseñas más positivas que voy a escribir. Y sí, hay spoilers.
    Pero quiero dejar algo claro desde el principio: mi crítica no va dirigida a la novela como tal, sino a la traducción y adaptación al castellano, que para mí empañan gravemente la experiencia.

    Dicho esto, vamos por partes.

    El tono general de Una corte de hielo y estrellas es, desde mi punto de vista, muy claro: calma. Es un libro de transición, de recogida, de respirar después del caos. Venimos de Una corte de alas y ruina, de guerra, pérdidas y tensión constante, y esta historia funciona como ese silencio incómodo pero necesario que queda después del incendio: cenizas, escombros y reconstrucción emocional. No pretende ser épica, ni intensa, ni avanzar la trama a grandes zancadas. Y eso, en esencia, me parece coherente con lo que quiere contar.

    Sabía perfectamente a lo que iba. Tenía claro que era una novela puente —esa famosa “3.5”— y no la cuarta parte real. No esperaba una gran trama ni conflictos enormes, sino precisamente ese espacio intermedio entre grandes eventos. En ese sentido, el libro cumple lo que promete.

    Lo que más he disfrutado ha sido, sin duda, salir por fin del punto de vista constante de Feyre. Leer desde Cassian y Morrigan aporta aire fresco y matices que hasta ahora solo intuíamos. Además, agradezco que Elain empiece a mostrar una evolución real; después de lo absolutamente plana y pasiva que resultaba en el tercer libro, aquí por fin deja de ser un peso muerto narrativo y empieza a insinuar algo más interesante.

    Sin embargo, no todo me ha funcionado igual de bien. La insistencia constante en la dinámica de “somos pareja, luego tenemos que tener sexo todo el tiempo” empieza a cansarme. No aporta profundidad nueva a la relación de Feyre y Rhysand, ni evolución emocional real; es repetitivo y, en este punto de la saga, innecesario.

    Tampoco me ha terminado de convencer el cambio tan radical en la relación entre Feyre y Nesta. Sabemos que Nesta siempre ha sido fría, dura y distante, pero aquí roza lo desagradable. Entiendo el argumento del estrés postraumático, pero aun así el retrato me resulta excesivo y poco equilibrado, especialmente en comparación con cómo se había construido su personaje anteriormente.

    Si tengo que destacar a alguien que brilla, curiosamente es Ressina, un personaje secundario que he terminado adorando sin esperarlo. A veces son estos pequeños detalles los que sostienen una historia cuando la trama principal es mínima.

    Comparar este libro con la trilogía principal me parece injusto y poco útil. No juegan en la misma liga ni buscan lo mismo. Allí todo era tensión, guerra y supervivencia; aquí tenemos silencio, reconstrucción y rutina. Como libro puente, no me parece mal planteado y creo que incluso es necesario para evitar un salto narrativo brusco tras una guerra tan grande.

    Ahora bien, mi sensación final al cerrar el libro fue bastante clara: “Uf, menos mal que ya se ha acabado y puedo leer otra cosa”. No porque la historia sea horrible, sino porque la experiencia de lectura se me ha hecho cuesta arriba.

    Si tuviera que recomendarlo, lo diría sin rodeos: NO recomiendo la versión española. Y aquí es donde empieza la verdadera crítica.

    Mi problema con este libro no es la historia. Es cómo está traducido y adaptado al castellano. Y cuanto más avanzaba en la lectura, más errores encontraba, hasta el punto de sacarme completamente de la experiencia.

    Para empezar, la traducción peca constantemente de literalidad. Hay frases que están claramente calcadas del inglés, estructuras que en castellano suenan forzadas, artificiales, poco naturales. No es un “estilo distinto”: es ese inglés disfrazado de español que hace que tengas que releer frases porque algo no encaja. En un libro que vive del tono íntimo y de la calma emocional, esto es especialmente grave.

    A esto se suman inconsistencias internas que no deberían pasar ningún control editorial. Términos que se usan de una forma en un capítulo y de otra en el siguiente, referencias que cambian sin motivo, pequeños detalles que rompen la coherencia del texto y te recuerdan constantemente que estás leyendo una traducción descuidada.

    Los diálogos merecen mención aparte. Hay momentos en los que la puntuación es errática: a veces aparecen guiones, otras veces desaparecen, y el resultado es confusión. Escenas que deberían fluir se vuelven torpes, con un ritmo raro, poco claro.

    Luego están los errores que ya no son de estilo, sino fallos objetivos. El más sangrante: el capítulo 22, que aparece atribuido a Cassian cuando es evidente que está narrado por Feyre. Y no es un detalle menor: es un capítulo de sexo. Cambiar el narrador en una escena tan íntima no solo es un error técnico, es una ruptura total de la voz narrativa.

    Otro ejemplo que me sacó completamente del libro es el uso de “luces hada” en lugar de “fae”. No es una simple elección de palabra: es una decisión que empobrece el worldbuilding y lo infantiliza, rompiendo la coherencia con el universo que la saga lleva construyendo libro tras libro.

    También he notado cómo, a través de la traducción, la personalidad de Rhysand se desdibuja. No porque el personaje haya cambiado en la historia, sino porque su voz en castellano no suena a él. El tono, las palabras escogidas y la forma de expresarse hacen que parezca más brusco, más plano, incluso más distante de lo que es en el original. Y en un personaje tan querido y tan bien definido, eso se nota muchísimo.

    En conjunto, la sensación es clara: no es un problema puntual, es una suma constante de decisiones mal tomadas, errores evitables y falta de cuidado. Y duele especialmente porque Una corte de hielo y estrellas es un libro de transición, de atmósferas, de pequeños gestos. Justo lo que una mala traducción arruina sin piedad.

    Por eso, si alguien me preguntara si lo recomiendo, mi respuesta sería clara: no recomiendo la versión española.

    No porque la historia no tenga sentido como libro puente, sino porque la experiencia de lectura queda gravemente dañada por una traducción que no está a la altura de la saga.


    ¿Has leído Una corte de hielo y estrellas? ¿Te pasó lo mismo con la traducción o tu experiencia fue distinta? Te leo 👀📚

    Ver reseña de: Una Corte de Rosas y Espinas

  • Alas de Sangre – Rebecca Yarros

    Alas de Sangre – Rebecca Yarros

    🐉 Un inicio lento… para un vuelo que no te suelta

    Si algo tengo claro después de cerrar Alas de Sangre, es que este libro te atrapa cuando menos te lo esperas. Literalmente: la primera mitad me duró seis meses… y la segunda me la devoré en tres días. El inicio es lento, sí, pero también comprensible: el mundo de Yarros es tan rico, tan complejo y tan distinto a lo nuestro, que al principio cuesta encontrar el ritmo. Pero una vez lo haces, prepárate: te lleva volando de capítulo en capítulo.

    Y vaya viaje. He pasado por enfado, frustración, calor, carcajadas y un par de lagrimones de esos que te obligan a cerrar el libro y respirar.

    Además, me ha tocado algo muy personal:

    • Me llamo Montserrat → existe una tierra llamada Montserrat.
    • Mi nombre como autora (desde mucho antes de leer este libro) es Montse de Nyra → y resulta que Nyra también está en el libro.
    • Estoy operada de las rodillas porque se me salían las rótulas, igual que Violet.

    Vamos, que en ciertos momentos sentí que el libro me guiñaba el ojo.

    Cuando un personaje cambia tanto entre el principio y el final suele oler a “me han acelerado el desarrollo”. Pero aquí no. La evolución de Violet es natural, creíble y totalmente coherente con lo que vive. Tiene que adaptarse para sobrevivir, y el libro te lo hace sentir. No hay ni una nota fuera de lugar.

    Voy a necesitar que alguien me explique cuándo y por qué se enamora exactamente Xaden, porque él lo tiene clarísimo desde el día uno. Yo ahí tomando notas como si hubiera examen.

    La tensión entre ellos es maravillosa. Es ese tipo de tensión que te hace querer gritarles: “¡hablad, por favor!”
    Y el drama… cero quejas. Están en lados opuestos; si no hubiera drama, sería raro.

    En cuanto a los personajes más secundarios… Aquí podría escribir una trilogía.

    • Rhiannon: desde que aparece en el parapeto viví con miedo a que muriera de forma traumática. Me alegra que no… aunque ahora arrastro ansiedad anticipatoria para el segundo libro.
    • Dain: predecible, rígido, insufrible… un gilipollas. No hay mejor palabra. De hecho, un doble gilipollas por si quedaba duda.
    • Jack Barlowe: lo que sentía por él era asco y desprecio en cantidades industriales. Violet lo gestionó con una calma que yo no tendría; yo hubiera muerto en el primer encontronazo.
    • Mira y Lilith: next, por favor. Las odio a ambas por igual. Me da igual que la relación de Violet con Mira sea «buena», no la trago.
    • Liam: aquí sí que me rompí. Tuve que soltar el libro y llorar. Su muerte, tan agónica y cruel, me dejó destrozada. La sentí como una pérdida personal.

    Desde que terminé el libro tengo en bucle la escena del parapeto, la muerte de jack, la caída de Liam, el descubrimiento de Brennan… mi cerebro decidió que no había botón de pausa.

    Siempre he sido de la opinión de que si un libro de fantasía trae mapa, promete.
    Y este mundo no solo promete: cumple. Rico, complejo, con capas y secretos. No me extraña que el inicio sea lento; casi lo agradezco viendo lo bien construido que está todo.

    Si algo tengo clarísimo después de leer Alas de Sangre, es que los dragones NO son mascotas, NO son monturas, y desde luego NO son animales “mono” para hacerles caricias…
    Son entidades con contrato fijo de “o me respetas o te achicharro viva”. Y eso, sinceramente, me encanta.

    Lo que más me ha flipado es que Yarros no los trata solo como criaturas mágicas: son personajes. Con carácter, con normas, con opiniones, con sentido del humor (negro, normalmente), con política interna y con cero ganas de soportar humanos inútiles.

    • Tairn: puro caos en forma de dragón viejo, quemado de la vida y con un sarcasmo digno de un abuelo que ya ha visto demasiadas tonterías. Icono.
    • Andarna: mi niña, mi protegida, mi favorita. Si algo le pasa me convierto en Xaden pero mal.
    • En general, todos los dragones:
      ✦ listos,
      ✦ peligrosos,
      ✦ orgullosos,
      ✦ y con una vibra de “no estoy aquí para tus dramas humanos”.

    Además, me encanta que no puedas mentirles y que tengan esa especie de pacto sagrado donde respetarles es cuestión de supervivencia. Nada de “adoro a mi dragoncito” rollo How to Train Your Dragon. Aquí es más: “Me he ganado que no me mate hoy, qué ilusión.”

    El vínculo entre Violet y los dragones está escrito de una forma que te hace creer que realmente existe ese lazo antiguo, poderoso, casi biológico.
    Y eso es lo que diferencia este libro de otros con dragones: que aquí tienen peso real, reglas reales, consecuencias reales.

    El worldbuilding alrededor de ellos está tan bien pensado que no se sienten como “decorado épico”, sino como una parte esencial del conflicto, la política y el destino del continente. Son pieza clave, no adorno.

    Además, su manera de comunicarse, su papel en las batallas y la forma en que influyen directamente en la vida (y muerte) de los personajes hace que toda la historia suba de nivel.

    Una de las cosas que más me ha sorprendido —para bien— es lo bien medido que está el spice.
    Porque sí, me encanta el salseo, me encanta la tensión, me encanta cuando los personajes se miran como si el mundo fuera a arder…
    Peeero también soy de las que piensa que si un libro de fantasía desaprovecha toda su magia y construcción del mundo para convertirse en un «vamos a encerrarnos en un armario cada tres capítulos», pierde muchísimo. (Hola, ACOTAR, te miro con cariño pero te miro).

    En Alas de Sangre no pasa eso.

    El spice aparece cuando tiene que aparecer, no antes ni después.
    Está integrado en la historia, no la tapa, no la secuestra, no la sustituye.
    Y cuando finalmente llega… es intenso, es emocional, es coherente con la relación y con la evolución de los personajes. No es humo, no es relleno, y desde luego no es fanservice barato.

    Además, teniendo en cuenta:

    • el mundo brutal en el que viven,
    • la presión constante,
    • la posibilidad real de morir cada día,
    • la guerra latente,
    • y el hecho de que Violet empieza en una posición física muy vulnerable…

    …es normal que el spice esté racionado. No porque falte química —que la hay, y mucha—, sino porque sería absurdo que estuvieran “dándolo todo” cada dos capítulos cuando literalmente pueden morir en la escalera del desayuno.

    Y aun así, cuando toca: uuf.
    El libro sube la temperatura sin necesidad de ser explícito cada cinco páginas.

    En cuanto al romance, es lo que hace que el libro entre de lleno en el terreno del romantasy. No invade la trama, pero tampoco se queda corto. Es ese tipo de romance que se cocina a fuego lento, que va avanzando con cada choque, cada conversación, cada mirada tensa, cada momento de “si digo una palabra más, la cago”.

    No eclipsa la historia ni el worldbuilding, sino que lo acompaña, lo humaniza y lo eleva.
    Y sobre todo: no se siente precipitado. Se siente inevitable.
    Es el tipo de relación que cuando ocurre dices: “claramente solo podía pasar así”.

    El equilibrio entre fantasía – drama – tensión – romance – spice está tan bien hecho que no hay un solo elemento comiéndose a los demás. Y para un género donde es facilísimo pasarse o quedarse corto, esto para mí es uno de los grandes aciertos del libro.


    📢 ¿Lo recomiendo? Sí, pero…

    Lo recomiendo muchísimo, pero con content warnings. No es un libro para todo el mundo, y es importante saberlo antes de entrar.

    Por mi parte, estoy deseando empezar el segundo.
    PERO antes me toca intercalar con otro de ACOTAR, que una también necesita sus pequeñas vacaciones emocionales.


    🖤 Cierre

    Cerrar esta reseña me resulta casi tan difícil como soltar las riendas de un dragón que aún ruge dentro de mí. Este libro deja un eco, una quemadura suave en el pecho, una pregunta que sigue viva incluso cuando cierro la última página. Alas de Sangre me removió, me descolocó, me hizo sentir… y todavía sigo volviendo mentalmente al parapeto, a Liam, a las sombras, a los secretos.

    Yo ya he contado lo que esta historia me encendió por dentro.
    Ahora te toca a ti.

    ¿Te atreves a cruzar el parapeto?

  • Reseña: Humo y Espejos de Neil Gaiman (Parte 2)

    Reseña: Humo y Espejos de Neil Gaiman (Parte 2)

    Después de la primera parte de mi reseña de Humo y Espejos de Neil Gaiman, continúo con la segunda mitad del libro. Si algo caracteriza a este autor es su capacidad para incomodar, sorprender y atrapar con giros inesperados. Estos relatos van desde lo poético hasta lo grotesco, y aunque no todos me han gustado de la misma manera, lo cierto es que ninguno me ha dejado indiferente.

    Si todavía no lo has hecho, lee la primera parte haciendo clic en este enlace.


    Aquí volvemos a encontrarnos con Talbot, el mismo protagonista del relato anterior. En este punto ya sabemos que no es un licántropo clásico, sino un cambiaformas que decide cuándo transformarse. Y para rematar, descubrimos que es inmortal.

    Un personaje invencible, poderoso, pero que a mí me transmite más tristeza que admiración: una vida eterna que parece condenada al aburrimiento y a la soledad.

    Me quedo con ganas de que Gaiman nos contara más sobre él: ¿nació así?, ¿se convirtió en algún punto? ¿Qué precio paga por esa inmortalidad?

    Este relato me pareció un ejemplo claro de justicia poética.

    Desde el principio sospechaba cuál iba a ser el destino del protagonista, tan egoísta y obsesionado con conseguir más y más. Cuando surge la idea de que matar “puede hacerse gratis”, ya estaba cantado que él mismo sería la primera víctima.

    Un cuento macabro que demuestra que la codicia siempre pasa factura.

    O, como la conocía yo: Una vida decorada con Moorcock temprano.

    Aquí prefiero no entrar en detalle. Contiene escenas muy explícitas con menores que me parecieron de pésimo gusto. Intenté leerlo, pero tuve que abandonarlo antes de llegar a la mitad.

    Solo diré que no pienso incluir una opinión extensa porque creo que este relato ni siquiera debería haber sido publicado.

    Un poema breve, extraño y a la vez cautivador.

    Me sorprendió la combinación de lo moderno (ordenadores, tecnología) con algo tan antiguo y simbólico como las palomas. Esa mezcla rara es, precisamente, lo que le da encanto.

    Me dejó con la sensación de estar leyendo algo fuera del tiempo.

    Este texto, aunque corto, me fascinó. Oscuro, ominoso y lleno de potencial.

    La idea de alguien que se encarga de “barrer” los sueños me parece tan sugerente que podría dar para una novela entera.

    Me encantaría ver este concepto desarrollado en mayor profundidad, quizá incluso en un universo propio.

    Crudo, explícito y muy incómodo de leer, pero también brillante.

    Es una representación dura de las enfermedades venéreas, que empieza como una historia y termina siendo otra completamente distinta.

    Este es otro gran ejemplo de un buen plot twist. Neil Gaiman te atrapa en una historia, para luego resultar ser otra completamente distinta, y ahí está su magia.

    El giro final es impactante, y aunque no disfruto de los detalles gráficos, me gustó cómo trata el tema del tabú, la pérdida de identidad y la posibilidad de una humanidad controlada por bacterias.

    Una obra maestra, aunque difícil de digerir.

    Un poema romántico y melancólico, de esos que se leen en un suspiro pero dejan huella.

    Habla del amor imposible de un vampiro y de la tristeza de lo que no pudo ser.

    Me supo a poco, pero precisamente ahí reside su belleza.

    Un relato corto, pero complejo en lo que transmite.

    La historia personal del protagonista ya es desagradable (infidelidad, rechazo a su mujer tras un aborto), y a eso se suma el elemento fantástico: ratones que parecen ser personas, devorados por un misterioso gato gris.

    La metáfora me resultó inquietante y me dejó con más preguntas que respuestas.

    ¿Quién era el gato?

    Breve e intenso.

    Es un recordatorio brutal de lo impredecible del mar: por mucho que te creas el mejor marinero, basta un instante para perderlo todo.

    Directo y sin adornos. El mar es indomable, como la vida misma.

    Este relato se me hizo cuesta arriba.

    Está narrado desde la perspectiva de una niña, lo cual le da un aire inocente y confuso a la vez. Tiene referencias interesantes (como el “Daisy, Daisy” de otra historia de la colección), pero en general me faltó chispa.

    La aparición de la mujer desnuda me hizo pensar en una bruja, pero el conjunto me pareció demasiado disperso.

    Un relato tétrico que me puso los pelos de punta.

    El beso a lo que parece un cadáver es de esas imágenes que se te quedan grabadas. Incómodo, repulsivo, pero eficaz: consigue que lo recuerdes.

    Aquí tengo sentimientos encontrados.

    La idea de poder robar pensamientos ajenos me parece absolutamente brillante, a pesar de ser a través del sexo.

    Sin embargo, el medio por el que ocurre y lo explícito de algunas escenas me resultaron demasiado desagradables.

    Como ya había comentado en otros posts, soy muy visual e imaginativa a consecuencia de mi autismo, y esas imágenes se me han quedado grabadas, a fuego, en lo más profundo de mi memoria.

    Aun así, reconozco que es un relato poderoso y bien construido.

    ⚠️TRIGGER: SEX ⚠️

    ¿Quién no se limpia la viscosidad del semen de su abdomen antes de vestirse? Asqueroso. Simplemente repugnante.

    Otra historia apocalíptica, y ya van unas cuantas en este libro.

    Es macabra y claramente influenciada por Sweeney Todd. El concepto de utilizar bebés como alimento es tan salvaje que me cuesta procesarlo, pero como relato funciona: te atrapa, te incomoda y te hace pensar.

    Lo que no entendí del todo es por qué los bebés han desaparecido. Es decir… ¿no se pueden «crear» más? ¿Aunque se tarde 9 meses?

    Aquí Gaiman juega con el recurso de historias dentro de historias. A nivel creativo no me pareció de sus obras más brillantes: sujeto A mata a sujeto B, y sujeto C tiene que averiguar quién es el sujeto A, y porqué y cómo mató a sujeto B.

    Aún así, tiene su encanto como relato detectivesco.

    Lo que sí me gustó fue cómo plantea la jerarquía celestial y la posibilidad de que esta historia sea el germen de la caída de Lucifer, ya que, como siempre se ha dicho, Lucifer no fue siempre un demonio, si no que fue un ángel caído del cielo.

    Una reinterpretación oscura de Blancanieves. No sé si la protagonista es un vampiro o algo distinto, pero me fascinó la manera en que transforma un cuento clásico en algo retorcido y perturbador. Me dejó con la sensación de estar leyendo una pesadilla disfrazada de cuento de hadas.

    Sin embargo, hay una imagen que me va a perseguir y atormentar para siempre: la marca de los colmillos en el miembro viril de su padre. Ew.


    Conclusión

    La segunda parte de Humo y Espejos confirma lo que ya intuía con la primera: Neil Gaiman es un maestro en llevar al lector a terrenos incómodos, turbios y, a veces, brillantes. Algunos relatos me resultaron fascinantes, otros repulsivos, y alguno preferí ni terminarlo. Pero todos me provocaron algo, y eso ya es mucho decir.


    💭 ¿Has leído este libro? ¿Cuál de estos relatos te impactó más, para bien o para mal? Te leo en comentarios.

    Puedes leer otras reseñas haciendo clic en este enlace.


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  • Humo y Espejos – Neil Gaiman [Parte 1]

    Humo y Espejos – Neil Gaiman [Parte 1]

    Introducción

    Humo y espejos es una colección de relatos y poemas de Neil Gaiman que reúne lo extraño, lo inquietante y lo mágico en dosis cortas pero intensas. Yo conocía al autor sobre todo por Coraline y Sandman, así que me sorprendió descubrir que en sus inicios escribió también erótica, algo que marca su forma de abordar ciertos temas.

    Ya desde la introducción me atrapó con un detalle muy propio de Gaiman: una historia escondida dentro del prólogo. Y como son tantos relatos, he dividido esta reseña en dos partes, para no dejarme nada en el tintero.

    Valoración general (hasta aquí)

    La sensación al leer estos relatos es una mezcla de turbiedad, ironía y ternura oscura. Algunos me han dejado pensando durante horas, otros me han revuelto y alguno incluso me ha dado mal rollo (¡gracias, Jack-in-the-box!). Lo bonito de Gaiman es que nunca sabes si vas a terminar con una sonrisa torcida, un vacío en el estómago o la necesidad de volver atrás para releer.

    La idea de encontrar una historia escondida dentro de la introducción ya me había fascinado, y “El regalo de boda” fue una forma inquietante de empezar. Me recordó inevitablemente a El retrato de Dorian Gray, pero con un giro más retorcido y personal. Aquí la historia no es un lujo, sino una especie de maldición disfrazada de obsequio.

    Me dio pena la mujer, porque al final la “verdadera ella” se queda sin marido, atrapada en una narración que la persigue hasta en sueños. Es como si el regalo fuera, en realidad, su condena, y su identidad quedara reducida a una historia horrenda.

    Me gusta cómo Gaiman juega con la metáfora del matrimonio, de lo que se entrega y se recibe, pero la lleva a un terreno turbio, casi grotesco. Terminé el relato con la sensación de que no hay regalos inocentes: todos cargan con un precio.

    Este relato me resultó muy original en su planteamiento: personajes del pasado y del presente que conviven sin que haya un choque cultural demasiado fuerte. Me sorprendió cómo Gaiman consigue que eso fluya con naturalidad, aunque en mi cabeza fuese difícil de concebir.

    El final me dejó un poco desconcertada. Entendí la referencia al genio de la lámpara y por qué no se lo lleva, para evitar reclamos posteriores, pero lo del cordel me resultó enigmático. Es uno de esos finales que obligan a releer, a buscar conexiones ocultas.

    Aun con mi confusión, disfruté mucho el viaje. Gaiman juega con lo mítico y lo moderno, y aunque no lo entendí todo, la historia me pareció fascinante en su rareza.

    Aquí lo que sentí fue impacto y pena. El gato es una figura cargada de simbolismo, y sin embargo lo que me dejó fue un vacío, muchas preguntas sin respuesta. Y creo que ahí está parte de su fuerza: no todo está dicho, no todo se resuelve.

    Me quedé con la sensación de que la historia se escapa entre los dedos, como si estuviera hecha a propósito para incomodar. ¿Qué le pasó al gato? ¿Qué simboliza realmente? Supongo que eso es lo que Gaiman quería provocar: que el lector no se conforme, que se quede dándole vueltas.

    No es un relato cómodo, pero sí memorable.

    Este relato me golpeó fuerte. Las descripciones son tan vívidas que parecía tener las escenas delante de mí. Para alguien con autismo, que tiende a visualizar con claridad lo que lee, fue casi como proyectar una película en mi mente. Cada detalle del troll, del puente, de la atmósfera, cobraba forma tangible.

    Al inicio pensé que sería un cuento clásico de monstruos y héroes, pero acabó siendo mucho más oscuro y triste. El giro final, con el intercambio de cuerpos, me dejó helada. Fue inesperado, cruel, una injusticia que me revolvió por dentro.

    Lo más interesante es cómo Gaiman logra que la tragedia se disfrace de fábula. Cuando crees que estás en terreno conocido, de repente te quita el suelo bajo los pies. Es uno de esos relatos que se quedan contigo tiempo después de leerlos.

    Confieso que nunca me han gustado los juguetes tipo “Jack-in-the-box”. Nunca sabes cuándo va a saltar, y esa tensión siempre me ha dado mal rollo. Así que este relato fue casi una confirmación de mis temores: inquietante, desagradable, perturbador.

    El propio Jack, escondido en la caja, parece más un verdugo que un juguete. Su manera de traumatizar con historias, de sembrar miedo, lo convierte en algo mucho más siniestro que un simple objeto infantil.

    No pude evitar leerlo con incomodidad, y quizá ahí radica su efectividad. Un relato corto pero que remueve lo suficiente para no olvidarlo.

    Este relato me pareció una pequeña obra maestra. Desde el inicio intuía que Dundas iba a morir, pero eso no hizo que doliera menos cuando llegó. El vacío existencial que me dejó fue tremendo.

    Por otro lado, la sátira sobre Hollywood y su forma de destrozar historias me pareció brillante. El autor es contratado porque una obra suya gusta, y terminan pidiéndole tantos cambios que lo que queda ya no se parece en nada al original. Esa obsesión absurda por las iteraciones, por los cambios sin fin, me enfermó y me divirtió a partes iguales.

    El final, con todas las teorías sobre “los otros dos”, me fascinó. Esa mezcla de misterio, ironía y vacío existencial convierte al relato en uno de los más redondos de la colección.

    Aquí me sorprendió cómo Gaiman consigue que lo que parece un sueño acabe revelándose como algo real. Al principio pensé que era un relato sin sentido, incluso caótico, pero pronto me di cuenta de que estaba atrapada en una especie de trampa narrativa.

    El gran giro fue comprender que nos estaba haciendo empatizar con la verdadera asesina. Eso me dejó impactada, porque cambió por completo mi percepción del relato. Lo que parecía una historia sin rumbo acabó siendo un ejercicio de manipulación literaria brillante.

    Aunque confuso por momentos, lo considero uno de los relatos más efectivos en cuanto a impacto emocional y sorpresa.

    Este es un relato que me dejó confundida. Todo parecía ir en una dirección hasta que la abuela no volvió y los dos protagonistas fueron a por la regaliz. Me obligó a detenerme, a pensar en qué estaba leyendo realmente.

    Con el tiempo, empecé a interpretarlo como una alegoría de la muerte: cómo alguien puede desaparecer de un momento a otro, y cómo los vivos se ven obligados a seguir adelante con sus vidas, aunque duela.

    Más tarde descubrí que existen versiones diferentes de esta historia, lo cual explica parte de mi confusión. Aun así, la sigo viendo como una pieza delicada y triste sobre la pérdida.

    Este relato me pareció uno de los más innovadores del conjunto. Su estructura, que recuerda a un documento legal o un expediente médico, lo convierte en una lectura distinta, casi clínica, pero con un trasfondo aterrador.

    La idea de hacer de la cura del cáncer algo siniestro me fascinó. Es como si nos recordara que nada es gratis, que todo tiene un coste. Además, la reflexión sobre sexo, género e identidad personal me pareció muy actual, casi profética.

    Me quedé con la sensación de que, bajo la apariencia de sátira, había una advertencia muy seria: la de cómo todo cambia, incluso las enfermedades.

    Este relato me generó un rechazo visceral. La crueldad que muestra, especialmente hacia las mujeres, me produjo repugnancia. Mientras lo leía, sentía cada vez más asco hacia los hombres del relato, y solo pensaba en lo mucho que agradezco tener a mi marido como excepción.

    Sé que está bien construido y que tiene un propósito, pero no es un relato que quiera volver a leer ni comentar demasiado. Para mí fue demasiado duro.

    Un respiro con un tono mucho más irónico. Aquí Gaiman juega a parodiar a Lovecraft y lo hace con cariño, mezclando terror y sátira de una forma deliciosa. El joven turista americano que acaba en un pueblo inglés con sabor lovecraftiano es el perfecto protagonista para una historia de humor oscuro.

    Lo más divertido es cómo los pueblerinos critican a Lovecraft, como si hablaran de un vecino pesado, mientras los mitos de Cthulhu acechan de fondo. Yo no he leído demasiado de Lovecraft, pero entendí lo suficiente como para disfrutarlo mucho.

    Me quedé con ganas de leer La sombra sobre Innsmouth y luego volver a este relato. Creo que es un guiño precioso para los fans del género, pero funciona incluso si no conoces todos los referentes.

    Un poema breve, pero certero. Me sorprendió lo bien que capta la sensación de adicción, en este caso a un videojuego. Pero lo que transmite va mucho más allá: podría aplicarse a cualquier dependencia.

    La manera en que describe esa obsesión, ese no poder soltarlo aunque sepas que te consume, me pareció dolorosamente real. Breve, directo, y con la precisión de alguien que ha mirado de cerca cómo funcionan las adicciones.


    Top 3 (Parte I)

    1. Estanque de peces de colores – por su mezcla de sátira y vacío existencial.
    2. El troll bajo el puente – por lo vívido y cruel de su giro final.
    3. Cambios – por su innovación y reflexión actualísima.

    Esta primera mitad de Humo y espejos me ha dejado con sensaciones de todo tipo: inquietud, incomodidad, tristeza y fascinación. Gaiman juega con nosotros a través de historias turbias, poéticas y a menudo crueles, pero siempre logra que termines con algo en qué pensar.

    En la Parte II hablaré de los relatos restantes, donde hay todavía más rarezas, homenajes y oscuridad. Estoy segura de que la segunda mitad no se quedará atrás.


    👉 ¿Has leído Humo y espejos? Cuéntame en comentarios qué relato fue tu favorito.