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  • El Nombre del Viento

    El Nombre del Viento

    — Patrick Rothfuss

    🌬️ Un libro que marcó mi vida

    El nombre del viento llegó a mis manos gracias a la recomendación de un conocido con el que, a día de hoy, ya no tengo contacto. Pero le estaré eternamente agradecida porque, sin saberlo, esa recomendación cambiaría mi vida: gracias a esta lectura conocí a mi marido. Es increíble cómo un libro puede convertirse en un punto de inflexión personal.

    🎻 Kvothe: el personaje que me habría gustado conocer

    Kvothe es uno de esos personajes que me habría encantado conocer en la vida real. No puedo explicar exactamente qué es lo que me transmite, solo sé que me gustaría estar por y para él. Su historia es trágica y está llena de momentos que te roban el aliento. Miles de escenas hicieron que aguantara la respiración y que se me erizara la piel. Esa intensidad es lo que, para mí, convierte a El nombre del viento en una historia tan poderosa.

    📜 Un mundo vibrante y lleno de personajes memorables

    Si hay algo que Patrick Rothfuss sabe hacer como nadie es construir mundos. El nombre del viento no es solo la historia de Kvothe: es un universo entero que cobra vida en cada página. Desde los rincones de la Universidad, con sus torres, bibliotecas infinitas y maestros tan enigmáticos como severos, hasta los caminos peligrosos que Kvothe debe recorrer, cada lugar está descrito con tal detalle que casi puedes sentir el aire, los sonidos y los olores.

    Pero este mundo no sería lo mismo sin la riqueza de sus personajes. Cada uno está tan bien definido que resulta imposible olvidarlos. Bast, el fiel amigo y aprendiz de Kvothe en la taberna, es uno de esos personajes que aportan calidez y misterio a partes iguales. Su lealtad, su chispa y esa sensación de que sabe más de lo que aparenta lo convierten en imprescindible.

    Auri, la pequeña y frágil habitante de los subterráneos de la Universidad, es otra joya del libro. Su manera de ver el mundo, tan pura y mágica, me llegó al corazón. Es uno de esos personajes que parecen hechos de luz y silencio, y cada momento con ella es un regalo.

    Denna, con su aura enigmática y su relación tan compleja con Kvothe, despierta sentimientos encontrados que enriquecen aún más la trama. Sim y Wil, los inseparables amigos de Kvothe en la Universidad, aportan momentos de camaradería y ternura que equilibran la dureza de la historia. Y por supuesto, los Chandrian, esas figuras casi míticas que lo cambian todo con su mera existencia, son el motor de buena parte del misterio.

    Todo esto crea una sensación de estar habitando un mundo vivo, que sigue girando incluso cuando cierras el libro. Un mundo que cuesta dejar atrás.

    ✨ El final y la espera interminable

    El final me dejó con más preguntas que respuestas, así que no dudé en comprar su segunda entrega, El temor de un hombre sabio, en cuanto salió. Y aquí estoy, quince años después, esperando la tercera entrega con la misma ilusión que el primer día. Porque cuando un libro te toca tan profundamente, la espera, por larga que sea, se siente como parte de la experiencia.

    “Las palabras son, en mi no tan humilde opinión, nuestra inagotable fuente de magia.”

  • El príncipe de la niebla

    El príncipe de la niebla

    — Carlos Ruíz Zafón

    Hay libros que se cuelan en tu vida sin avisar. Que aparecen cuando no sabes qué hacer, cuando estás en pausa, esperando que algo te saque del letargo. La primera vez que leí El príncipe de la niebla fue un verano, en casa de mi mejor amigo. Él estaba entretenido jugando al ordenador. Yo, aburrida, rebuscando en su estantería. No tenía ningún plan de lectura, pero vi una portada que me llamó. El título me intrigó. Leí la contraportada. Y ya no hubo vuelta atrás.

    Me lo devoré en una tarde. No sabía lo que me esperaba. No esperaba que fuera de miedo. No esperaba que me helara la sangre.


    🕰 Una historia que se retuerce entre la niebla

    Leer este libro fue como meterse en un túnel sin luz, donde cada paso te lleva a un lugar distinto al que creías. Había momentos en los que sentí miedo de verdad. Del que se mete en la espalda y se te queda agarrado. Zafón tiene esa forma suya de narrar que parece suave, elegante… hasta que te das cuenta de que estás atrapada. Que ya no puedes salir.

    Me sorprendió la atmósfera oscura, el aire de tensión constante, el terror psicológico, el caos emocional. Me daba escalofríos. Literalmente. Intentaba adivinar lo que iba a pasar y mi cabeza simplemente… no podía. No había lógica. Era pura intuición fallida. Y eso lo hacía todavía más inquietante.

    Al mismo tiempo, había ternura. Nostalgia. Esa sensación melancólica que a veces sólo pueden darte los libros escritos con el corazón. Había personajes que me conmovieron, aunque, como siempre, eso es territorio spoiler. Si quieres entender a qué me refiero, vas a tener que leerlo.


    🪶 La primera niebla no se olvida

    Este fue mi primer Zafón. Y a partir de ahí, todo cambió. Me leí casi todos sus libros. Uno detrás de otro. Me dejé llevar por su voz, por sus misterios, por esa manera suya de mezclar lo imposible con lo cotidiano. Su muerte, años más tarde, fue una herida silenciosa. Algo dentro de mí se rompió y todavía no se ha recompuesto del todo.

    Si no has leído nunca a Carlos Ruiz Zafón, este es un buen lugar para empezar. Tiene la dosis justa de miedo, misterio, emoción y belleza narrativa. Y ese aire de cuento oscuro que te acompaña mucho después de cerrar el libro.


    ✍️ Cuando lo importante no es saber qué pasa… sino sentirlo

    Zafón no escribe para que adivines. Escribe para que sientas. Y en este libro, su forma de crear tensión es magistral. Nunca sabes hacia dónde va. No hay fórmulas ni pistas evidentes. Te agarra de la mano y te lleva por un camino donde cada curva es una sorpresa. Hay giros que no ves venir, y eso es una de las cosas que más disfruté.

    Escribe con elegancia, sin prisas, pero con intención. Cada palabra está colocada como si fuera parte de una sinfonía. Y aun así, es ágil. Fluye. Y te atrapa.


    «Los malos recuerdos te persiguen sin necesidad de llevarlos contigo.»

  • Powerless

    Powerless

    — Lauren Roberts

    Hay libros que no planeas leer, que simplemente te eligen. Estás en tu librería de siempre, con una idea difusa en la cabeza —fantasía, romance, poderes, algo que te saque de aquí— y entonces la ves. La portada. Algo te llama. Lo coges. Lo hojeas. Lees la dedicatoria de la autora. Y ya está. Sabes que ese libro es para ti. Así llegó Powerless a mis manos. Así de simple. Así de poderoso.

    Lo leí hace un par de años, poco después de salir de la tormenta emocional que fue ACOTAR. Buscaba algo que me removiera, pero sin saberlo. Y encontré esta historia. Una distopía con tintes de crítica social muy evidentes, que esconde bajo el disfraz de los poderes mágicos una verdad incómoda: quien no encaja, quien nace «sin», no merece lugar en el mundo. En el universo de Powerless, no tener poderes es una sentencia de muerte. Y tenerlos, te sitúa automáticamente en una escala de privilegio. Según lo que puedas hacer, según el poder que te haya tocado… así será tu lugar. Así se construye aquí la jerarquía. Y sinceramente, me pareció una metáfora brutal de la vida real.


    🧬 Imperfección, clase y poder

    Los personajes principales se mueven dentro de esa estructura. Él, con poder y estatus. Ella, sin nada más que su ingenio y sus secretos. Y aunque no me vi reflejada en ninguno de los dos —porque ni he sido nunca la élite, ni me han perseguido por lo que no tengo— sí conecté profundamente con sus imperfecciones. Y eso lo cambia todo. Porque son personajes rotos, llenos de contradicciones, que a veces toman decisiones absurdas o dolorosas. Y esa humanidad, esa vulnerabilidad… duele. Pero también reconforta.

    La relación entre ambos se cuece a fuego lento. Es un enemy to lovers en toda regla, con sus momentos de tensión, sus miradas llenas de rabia (y de algo más), y esa sensación constante de que en cualquier momento alguien va a salir herido. ¿Me parece creíble? No. Nunca me ha parecido creíble ese trope. Pero me atrapó igual. Porque aunque no me convence cómo dos personas que se odian tan intensamente pueden acabar enamoradas, sí me fascina cómo se desarrolla el proceso. Aquí no hay giros forzados. Hay heridas. Desconfianza. Deseo reprimido. Dolor. Y una tensión romántica tan intensa que casi se puede cortar con un cuchillo.


    💢 Leer con el corazón en un puño

    Leer Powerless fue una montaña rusa emocional. Sentí rabia. De la de verdad. De querer lanzar el libro contra la pared mientras le gritaba a los personajes por ser tan estúpidos, tan ciegos. Sentí ternura, de esa que te hace querer abrazar a alguien que no existe y prometerle que todo irá bien. Sentí impotencia ante la crueldad de un sistema que margina y aplasta. Y sentí mariposas. Muchas. De esas que se instalan en el pecho y se niegan a irse.

    El estilo narrativo de Lauren Roberts es otro de los grandes aciertos del libro. Escribe con agilidad, con fuerza, con emoción. No se recrea, no se pierde en florituras, pero tampoco es frío. Sabe perfectamente cuándo apretar y cuándo dejarte respirar. Y justo cuando crees que puedes relajarte, te lanza un golpe directo al corazón. Así construye la tensión. Así te destruye.

    Y lo mejor —o lo peor, según cómo se mire— es que lo hace sin piedad. Página a página, va rompiéndote un poco más. Hasta que ya no sabes si sigues leyendo por placer o por pura necesidad de entender cómo va a terminar todo esto.


    📚 ¿Deberías leerlo?

    Solo te haré tres preguntas:

    1. ¿Te gustan las historias tipo Los Juegos del Hambre?
    2. ¿Te pierde el romantasy y el enemy to lovers aunque no sea perfecto?
    3. ¿Estás preparada para que te destrocen emocionalmente sin contemplaciones?

    Si has respondido que sí, entonces Powerless también es para ti.


    🌊

    «Nunca había pensado cuál era mi color favorito. No parecía importante… hasta que te miré a los ojos y comprendí que quizás ahogarse era algo hermoso.»

  • Orgullo y Prejuicio

    Orgullo y Prejuicio

    — Jane Austen

    💌 Una recomendación que se volvió hogar

    Este libro me lo recomendó una de mis profesoras de inglés preferidas del instituto. Una de esas personas que dejan huella. En esa época leía muchísimo: entre operaciones, momentos duros, y muchas horas sola, los libros eran refugio.

    Me lo compré en español, pero perdí la copia. Lloré como si hubiera perdido algo más que papel. Y entonces, esa misma profesora me regaló su copia original, en inglés, del año 1996. No sé cuántas veces lo he releído desde entonces, en distintos idiomas, pero cada vez que lo hago, solo pienso: qué historia tan bonita y tan real.


    🧠 Una historia sencilla, pero profunda

    A diferencia de otros libros que me marcaron como Alicia o Percy Jackson, aquí no hay criaturas fantásticas ni realidades alteradas. Hay amor. Pero no de ese que arde en dos páginas. Es lento. Dulce. Real. Parece imposible al principio, pero acaba llegando de forma natural, sin forzar. Y eso me encantó. Porque yo también soñaba con un amor así.


    👒 Querer ser Elizabeth

    Siempre pensé que me veía reflejada en Elizabeth Bennet. Con los años, me di cuenta de que en realidad quería ser como ella.

    La hija perfecta, la hermana perfecta, naturalmente dulce y reservada, con amor por los libros y los paseos. Pero yo era justo lo contrario: torpe, en el centro de atención por lo que no tocaba, nada delicada… aunque sí compartíamos el amor por los libros.

    La admiraba con todo mi corazón. Y sí, soñaba con tener una historia de amor como la suya.

    En esa época, también estaba empezando a descubrir mi sexualidad. Poco después entendí que era pansexual: me enamoro de almas, no de géneros. Por eso tantos crushes ficticios. Por eso tantas relecturas buscando matices que antes no había visto. Porque cada vez que leo este libro, descubro algo nuevo de él… y de mí.


    😤 No, no me enamoré de Mr. Darcy

    A diferencia de muchas lectoras, Mr. Darcy me cayó fatal. La primera vez que lo leí, tiré el libro al suelo de la frustración. No entendía qué veía Elizabeth en él. No creía que lo mereciera. Pero con las relecturas empecé a entenderlo, poco a poco, igual que ella.

    Lydia, una de las hermanas de Elizabeth, me sigue dando bastante asco. Pero bueno, en todas las historias grandes hay personajes que necesitas detestar. El que me sorprendió fue el padre de Elizabeth. Me encanta. Me recuerda muchísimo al mío.


    🖋️ Austen: directa, pero con rodeos

    Jane Austen escribe sin adornos innecesarios, pero con muchos rodeos. A veces no entiendes del todo lo que ha pasado hasta que ya ha pasado. Y creo que ahí está su magia.

    Sus libros son sorprendentemente actuales: los temas, los dilemas, las emociones. Da igual en qué época leas sus palabras: siguen resonando. Y eso también está guay.


    ❤️ Un libro que me salvó en más de un sentido

    Este libro no está aquí solo por su historia. Está aquí porque fue un refugio durante una época de bullying. Porque esa copia que atesoro me la dio una persona que creyó en mí cuando yo no podía. Porque mi corazón, que no es de piedra, siempre tendrá un rincón para los romances lentos, sinceros y valientes.

    Y porque Jane Austen me parece una mujer poderosa. Con influencia. Con algo que decir, incluso hoy.


    🏁 Y como dijo él…

    Me has hechizado en cuerpo y alma, te amo. – Mr. Darcy

  • Alicia en el País de las Maravillas

    Alicia en el País de las Maravillas

    — Lewis Carrol

    ✨Primer encuentro: una película, un flechazo

    Conocí a Alicia a través de la película de animación, esa que le regalaron a mi madre con alguna promoción. A ella le horrorizaba. A mí me atrapó desde el primer minuto. Había algo ahí —algo que no sabía explicar— que me hacía sentir en casa.

    Pasaron años hasta que los libros cayeron en mis manos. Un día cualquiera, con tiempo libre en la biblioteca del instituto, vi el título. Pensé: “¿Por qué no? Si la peli me gustó…”. Me lo llevé. Y lo devoré. Años más tarde me regalaron una edición con los poemas incluidos. Me lo releí entero. Y desde entonces, lo conservo como un pequeño tesoro.


    🧠 Alicia y yo: parecidas, aunque diferentes

    Lo que más me fascina de Alicia es su curiosidad insaciable, casi tan grande como la mía. También me veía reflejada en su valentía (aunque confieso que la he ido perdiendo con los años), y sobre todo, en su manera de fluir. Ella se adapta al caos. Yo, como persona autista, no tanto.

    Me impacta ver cómo Alicia atraviesa un mundo donde todo cambia sin avisar, donde nada tiene sentido. Yo me bloquearía. Ella no. Ella se deja llevar. Y la admiro profundamente por eso.

    Todo en el País de las Maravillas y en el mundo del Espejo me atrapa: las normas que se rompen, los diálogos absurdos, los juegos de lógica. Es un caos con sentido, un orden propio. Y en ese caos, encuentro algo que me resuena.


    🎩 Personajes que hablan como mis voces internas

    Mis favoritos: el Sombrerero y el Gato de Cheshire. Ambos parecen locos, pero dicen verdades envueltas en acertijos. Yo los escucho como si fueran mis propias vocecillas internas.

    También le tengo cariño a la Oruga, aunque su humo no me entusiasma. Y si pudiera meterme en la historia, sin duda me sentaría a tomar el té con el Sombrerero, o a tener conversaciones absurdas con el gato. Aunque lo de saber la hora sería otra historia…

    Alicia no es plana. Es un reflejo: Caótica. Divertida. Torpe. Brillante. Curiosa. Así es Alicia. Así soy yo. Tiene una evolución. No es la misma al principio que al final. Y eso me encanta. Porque pocas veces se representa tan bien el cambio interior de una niña que explora sin miedo (o con él, pero lo atraviesa igual).


    😠 Personajes que no soporto, y por eso los admiro

    La Reina de Corazones me parece una exageración de personas reales que no soporto. Gritona, autoritaria, absurda. Y Humpty Dumpty… le cogí manía de pequeña, y así se ha quedado. Pero justo por eso sé que el libro es brillante: provoca. Te hace sentir.


    📚 Sobre Carroll, la narración y lo que me enseñó

    Sé que hay rumores e historias sobre Lewis Carroll. No sé qué es verdad o no, pero he aprendido a separar arte y artista.

    Su estilo me flipa: cómo cambia de escena sin avisar, cómo juega con el lenguaje, cómo te arrastra sin darte tiempo a pensar. Me di cuenta de que esa forma de narrar me ha influido profundamente. Escribo como pienso: a saltos. Y eso, en parte, es culpa suya.


    ❤️ Un clásico que me atraviesa

    Cada vez que alguien habla mal de estos libros, mi primera reacción es: “¿Pero te los has leído de verdad? Nadie en su sano juicio diría tal cosa”. Luego sonrío. Porque recuerdo que yo tampoco estoy del todo cuerda. Y quizás por eso, los amo tanto.


    🏁 Y como dijo el gato…

    “Si no sabes a dónde vas, cualquier camino te llevará allí.»

  • Percy Jackson y los dioses del Olimpo

    Percy Jackson y los dioses del Olimpo

    — Rick Riordan

    ✨ Compañeros de vida (no solo libros)

    Hay libros que no se leen, se atraviesan. Que no te cambian de golpe, pero se te quedan pegados al alma y aparecen cuando más los necesitas. Esta sección no va de grandes obras maestras, va de compañeros de vida. De esos que te salvan un verano, una tarde, una etapa.

    Hoy empiezo con uno muy especial.

    No recuerdo cuándo fue la primera vez que este libro cayó en mis manos. Ni cómo. Seguramente lo escogí por la portada, como tantos otros. Lo que sí sé es que lo leí —y releí— más de diez veces. Lo devoré por primera vez durante un verano, con once o doce años, esperando una operación de rodilla (ya van cuatro). Lo leí en una tarde. Y estuve dándole guerra a mis padres durante días hasta que me compraron los siguientes libros. De golpe, claro. No podía esperar.


    🌀 Una voz que se parecía a la mía

    Había algo en la forma de escribir de Rick Riordan —tan natural, tan caótica, tan viva— que resonaba con los diálogos que tenía en mi cabeza. En ese entonces, no entendía muy bien lo de que los semidioses eran disléxicos y con TDAH. No sabía ni qué significaba tener TDAH. Pero ahora, al mirar atrás, lo entiendo. Yo estaba atada a Percy porque yo era como él. Me veía reflejada.

    No es de esos libros que dices: “me marcó de por vida” por una escena, o una frase. Fue todo: el estilo, el humor, la historia, la mitología griega —que se volvió mi obsesión—. Y sobre todo, fue el refugio. Cuando la realidad me decía que no podría ser una adolescente “normal”, yo me escapaba con Percy al Campamento Mestizo.

    Yo quería ser como Annabeth. La lista, la valiente, la que tenía respuestas. Pero no podía evitar que mi parte “Percy” se escapara. Impulsiva. Despistada. Torpe. Con buen fondo. Percy se convirtió en un salvavidas emocional. Me daba permiso para ser yo. Si él podía hacerlo, yo también.

    Desde la primera vez que hice el test oficial de Rick Riordan, hasta esta misma mañana que lo he repetido, siempre me ha salido el mismo resultado: hija de Poseidón. Y sí, lo siento como un lugar al que pertenezco.


    ⏳ Una saga que crece contigo

    La saga de Percy Jackson y los dioses del Olimpo me ha acompañado toda la vida. La he leído en la infancia, la adolescencia, la adultez. Cada vez la veo con otros ojos, y cada vez me recuerda que está bien no encajar del todo. Que está bien ser diferente.

    Hay muchas escenas que llevo grabadas a fuego. Pero esta sección es spoiler-free, así que si queréis saber a qué me refiero… ya sabéis qué tenéis que hacer 😉


    🫶 Uncle Rick y su manera de contar

    Sigo leyendo las aventuras de Percy. Sigo esperando que “Uncle Rick” dé noticias del próximo libro. Me parece un autor generoso, inclusivo, que escribe desde el respeto, el cariño, y la experiencia real. Al fin y al cabo, Percy nació inspirado en su hijo, que también es neurodivergente.

    No sé si este fue mi primer contacto con personajes como yo. Porque cuando lo leí por primera vez, yo no sabía lo que era el TDAH. Solo eran palabras. Etiquetas. Nada más.

    Si algún día pudiera conocer a Rick Riordan, probablemente me trabaría y no sabría ni qué decir. Pero le daría las gracias. Porque Percy fue mi mejor acompañante durante los años más difíciles de mi vida.


    🎯 ¿Para quién es esta saga?

    No sé si esta saga es para todo el mundo. No a todo el mundo le gusta la mitología, ni la fantasía, ni los personajes “raros”. Pero si estás dispuesto a dejar los prejuicios fuera, y te gusta la aventura, la magia, la acción… y un poco de dolor: te aseguro que Percy Jackson te espera con los brazos abiertos.

    A mí me dejó con una necesidad: seguir luchando. Solo para ver cómo le iba a él.

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  • Una Corte de Rosas y Espinas

    Una Corte de Rosas y Espinas

    — Sarah J. Maas

    ✨ Sinopsis

    Feyre, una humana de diecinueve años, sobrevive como puede en un mundo dividido por un muro invisible entre humanos y feéricos. Un día mata a un lobo en el bosque, sin saber que era una criatura inmortal. Como castigo, un fae aparece en su puerta y la obliga a cruzar el muro para vivir con él. Lo que al principio parece un castigo, se convierte en un viaje lleno de peligro, magia, secretos… y una historia de amor nada sencilla.

    Cuando empecé a leerlo, me esperaba un retelling romántico y algo oscuro de La Bella y la Bestia, y aunque esa base está, el tono es mucho más sombrío y sensual de lo que me imaginaba. Y sí, también más incómodo en ciertos aspectos.

    💜 Lo que me ha gustado

    • El universo feérico que plantea Maas me fascinó. Está lleno de peligro, jerarquía, belleza y brutalidad. Se nota que es solo la punta del iceberg.
    • Feyre no es la típica heroína fuerte sin grietas: comete errores, actúa por rabia, por miedo, por amor… y eso la hace muy real.
    • El contraste entre lo visualmente hermoso y lo emocionalmente retorcido me pareció muy bien manejado.
    • El estilo narrativo es ágil pero atmosférico. Me atrapó con escenas sensoriales que parecen sacadas de un sueño… o una pesadilla.
    • Aparece un personaje llamado Rhysand que… en fin. Volveremos a hablar de él.

    🤨 Lo que no tanto

    • La historia de amor central (con Tamlin) me pareció artificial y, por momentos, perturbadora. Y no solo por la rapidez: había detalles que me ponían incómoda, aunque no sabía exactamente por qué.
    • Algunas partes de la trama están demasiado resumidas, sobre todo hacia el final, donde se resuelven conflictos con poca emoción para todo lo que está en juego.
    • El worldbuilding se siente limitado aún, aunque promete mucho más en siguientes entregas.

    🔍 Reflexión personal

    Tengo que decirlo: Tamlin me dio mala espina desde el principio.
    Hay una forma de controlar disfrazada de protección que me resulta demasiado familiar. Hace unos años estuve en una relación que, aunque no parecía abusiva a ojos de los demás, lo era en detalles sutiles: decisiones tomadas por mí «por mi bien», aislamiento encubierto en forma de «necesito tiempo contigo», disculpas vacías tras explosiones de mal humor.

    Leer a Tamlin fue como tener un eco de todo eso. Me incomodaba sin poder explicarlo del todo, y cuando leí el segundo libro, comprendí que esa incomodidad tenía base. Y no, no creo que Sarah J. Maas lo hiciera por casualidad.

    Me pareció importante decirlo porque no todas las lectoras van a sentir lo mismo, y está bien, pero si tú también lo sentiste raro… no estás sola. A veces lo que parece romántico no lo es, y tu instinto no te miente.

    📌 Frase destacada

    “Podía sobrevivir sola en el bosque, pero no sabía cómo sobrevivir a la oscuridad dentro de mí.”

    🎯 ¿Lo recomiendo?

    Sí, pero con matices.
    Te va a gustar si buscas:

    • Una historia romántica y oscura con toques sensuales.
    • Mundos mágicos con criaturas poderosas y ambiguas.
    • Una protagonista con luces y sombras.

    No te va a cambiar la vida, pero te puede hacer pensar más de lo que esperas. Y si llegas al segundo libro… prepárate para que todo se desmonte.