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  • Fearless – Lauren Roberts

    Fearless – Lauren Roberts


    Para escribir esta reseña (y las que vengan por delante) he cambiado un poco mi forma habitual de hacerlo. En lugar de dejarlo todo para el final y arriesgarme a olvidar la mayoría de pensamientos, he ido parando a lo largo de la novela para anotarlos. Así, la reseña es más extensa, entra en mucho más detalle y, sobre todo, suena más auténtica. Suena más a mí.


    Fearless ha sido mi primera lectura de este 2026. Le tenía muchísimas ganas y la espera ha sido larga, así que llegar a sus páginas tenía algo de reencuentro… aunque no ha sido del todo limpio. Ha pasado tanto tiempo desde Reckless que he tenido que releer parte del final para recuperar el hilo, y aun así empecé la novela con cierta sensación de desorientación.

    Ahora, os tengo que dar un aviso: Hay mucho, mucho SPOILER y no todo es tan positivo como podríais esperar.


    fearless de lauren roberts

    Al principio, hay decisiones que no terminan de convencerme. Entiendo la intención de suavizar a Kitt, de evitar que se perciba como un rey completamente fuera de control, pero la forma en la que se hace me resulta forzada. Desde mi punto de vista, no es creíble que perdone tan rápido la muerte de su padre, la persona que más admiraba, escudándose en que “es bueno” y debe hacer lo correcto. Dentro de mí sigue viva la esperanza de un plot twist en el que todo sea una mentira y, en realidad, Kitt se haya vuelto oscuro. Eso, sinceramente, lo compraría mucho más.

    Tampoco me termina de encajar el supuesto amor de Kai por Pae. Me resulta obsesivo, excesivamente carnal, más cercano a la lujuria que a algo romántico. Kai es presentado como un hombre rudo, una máquina de matar, y sin embargo actúa de maneras que siento muy fuera de personaje. No sé si más adelante se justificará o evolucionará, pero por ahora me deja fría.

    Llegamos ya a la primera prueba y aquí vuelve a surgir otra duda: el tiempo. Se me hace difícil creer que pueda cumplir con el timing de esta prueba teniendo en cuenta lo que le costó la anterior, especialmente la de las brasas. Es como si, de repente, el tiempo dejara de tener el peso que tenía antes, y eso me rompe un poco la suspensión de la incredulidad.

    Tras la segunda prueba, la historia empieza a ponerse interesante… pero también extraña. Sabemos que han intentado matar a Paedyn y que, casualmente, solo mueren los tres más “culpables”. Hasta aquí, bien. El problema llega cuando se deja entrever que Torri, el capitán, lo vio y escuchó todo. Y aun así… ¿sale impune? ¿No hay juicio, ni consecuencias, ni conversación con Kitt o con nadie? Me dejó completamente descolocada. Es uno de esos momentos en los que solo puedo pensar: ¿en serio nadie va a hablar de esto?.

    Entramos de lleno en la tercera prueba y, desde el instante en que Kitt aparece en la habitación de Kai para hablarle de ella, estoy convencidísima de que el contrincante va a ser Kai. Lo sabía. Lo sentía. Hasta que dejo de saberlo porque, de repente… boom, plot twist: no es Kai, es Mak. Convenientemente, Mak.

    Mi primera reacción fue preguntarme qué demonios hacía alguien tan poderoso viviendo en los barrios bajos. La duda dura poco cuando se revela que el antiguo rey daba caza a los vulgares, así que esconderse tenía todo el sentido del mundo. Esa parte, al menos, me encajó bastante.

    Luego está lo de la noche de bodas. Y aquí tengo sentimientos encontrados. Si no fuera porque detesto profundamente la relación entre Kai y Paedyn en esta entrega, probablemente me habría parecido una de las decisiones más sensatas dentro de todo el caos: compartir, aunque sea una noche, un amor verdadero con la persona a la que amas. Pero como ese “amor” se me ha atragantado durante todo el libro, el gesto me parece estúpido, impulsivo y muy reckless (nunca mejor dicho).

    Los capítulos con los recuerdos de Edric me han parecido necesarios y, de hecho, muy efectivos. Cada uno me ponía un poco más la piel de gallina, especialmente al ir intuyendo que la antigua reina le había sido infiel al rey. Lo que no esperaba —y sí, aquí me explotó la cabeza— es la revelación de que Calum es el verdadero padre de Paedyn.

    Y tachán. Kitt es, oficialmente, mi villano favorito. Esto es exactamente lo que llevaba esperando durante todo el libro. GRACIAS, en mayúsculas y sin ironía.

    De repente, todo encaja. Esa bondad forzada, ese comportamiento que no terminaba de cuadrar… no era un fallo de personaje: era una farsa. Y, sinceramente, así sí. Kitt como villano tiene sentido, peso y coherencia. Kitt fingiendo ser bueno no.

    Me encanta darme cuenta de que no estaba loca por no comprar su actitud desde el principio. No era yo: era el texto preparándome el golpe. Y cuando llega, funciona.

    Lo que sí me sorprende es que Kitt supiera todo lo relacionado con la plaga, pero no que Paedyn sea, en realidad, su media hermana. Ese detalle me descoloca más por lo que implica a nivel político y emocional que por la revelación en sí. Me deja con la sensación de que sabía muchísimo… pero no todo. Y eso abre una puerta interesante.

    En este punto, Fearless por fin se siente como el libro que necesitaba ser.

    Al terminar el libro —especialmente en las últimas setenta páginas— muchas piezas empiezan a encajar. De pronto, lo de Torri cobra sentido. Que el capitán no fuera juzgado deja de parecer un error cuando entiendes que Kitt, en su máxima locura, seguía siendo una mente brillante. Brillantemente malvada y caótica, sí, pero brillante al fin y al cabo.

    Aun así, me apena su final. Durante un momento llegué a pensar que compartiría destino con la madre de Kai. Y hablando de ella… sabemos que estaba en su lecho de muerte, pero ¿muere realmente? El epílogo se sitúa cinco años después de la muerte de Kitt, pero sobre ella no se dice nada. Se sobreentiende que ya no está, pero queda en ese limbo incómodo donde nadie lo confirma.

    El plot twist de la doble plaga y el intento de “contagiar” a Izram con las rosas me pareció astuto, brillante y, sinceramente, demoledor. De esos giros que funcionan y te obligan a recalcularlo todo. Muy bien jugado.

    Ahora bien, hay decisiones que me siguen chirriando. ¿Cómo va a aceptar el reino que su reina, la Salvadora de Plata, se case con los dos herederos al trono? ¿De verdad eso va a pasar sin más, sin oposición ni consecuencias? Me cuesta muchísimo creerlo.

    Que no se me malinterprete: el final me gusta. No le deseaba ese desenlace a Kitt, pero lo entiendo. Lo que me falta es entramado. Todo sucede muy deprisa. Tengo la sensación de que, con cien páginas más, esta historia habría respirado mucho mejor. Tal y como está, resulta precipitada.

    El cierre de Paedyn y Kai, con su hija Kit, me parece bonito. No tengo problema con el destino que se les da, sino con las formas. Hay algo raro en cómo se llega hasta ahí.

    Y ahora sí: el mayor plot hole de toda la historia. Blair. Se dice explícitamente que está muerta. Textualmente. ¿Y ahora resulta que está viva? Si es una encubierta, que lo expliquen. Pero no puede reaparecer como si nada. No lo compro.

    Y lo del fuego… no, no fue una vela. No me lo creo. Todo parecía intencionado, como si alguien quisiera que Paedyn matara a Blair para demostrar algo. ¿Y no hay investigación? ¿Ni una sola pregunta? ¿Y luego aparece viva? No. Ahí la historia pierde toda mi confianza.

    Mi valoración final es clara: es una saga que prometía muchísimo en Powerless, que me mantuvo enganchada en la segunda (Reckless)novela, pero que en esta tercera entrega pincha un poco. Entre el cambio repentino de Kai, varios plot holes importantes y decisiones apresuradas, Fearless se convierte en la novela más floja que he leído de Lauren Roberts.

    Aun así, como historia global, me ha gustado mucho. Y pese a todo, siempre ocupará un lugar privilegiado en mi corazón.


    ¿Tú también crees que Fearless necesitaba cien páginas más… o soy yo siendo demasiado exigente?

  • Powerless – Lauren Roberts

    Powerless – Lauren Roberts

    Powerless es uno de esos libros que te venden como romantasy explosivo… y cumple a medias.

    La premisa engancha mucho: un mundo donde tener poderes lo es todo y la protagonista, Paedyn, no tiene ninguno. O eso parece. El arranque es potente, la ambientación funciona y el conflicto social está bien planteado: privilegio, miedo y supervivencia. Hasta aquí, bien.

    El problema llega cuando la historia empieza a apoyarse demasiado en fórmulas conocidas. El romance es intenso, sí, pero también muy predecible. El interés amoroso cumple el checklist completo del romantasy actual: misterioso, poderoso, moralmente gris y con miradas que lo dicen todo. Funciona… pero no sorprende.

    Paedyn como protagonista es interesante, aunque a ratos cae en contradicciones típicas del género: fuerte e ingeniosa cuando conviene, ingenua cuando la trama lo necesita. No es mala protagonista, pero tampoco rompe moldes.

    Lo que más destaca es el ritmo. Se lee rápido, engancha y tiene capítulos pensados para “uno más y paro” (mentira, no paras). Eso sí, el worldbuilding se queda un poco corto y algunas reglas del sistema de poderes no están tan claras como deberían.

    Este libro, además, llegó a mis manos en un momento muy concreto de mi vida. Lo empecé la noche antes de que operaran a mi madre de cáncer y lo terminé el mismo día de la operación, pocas horas después de que nos dijeran que había salido de quirófano, aunque todavía no podíamos verla. Powerless me acompañó en la espera, en los nervios y en ese limbo emocional tan extraño. Por eso lo atesoro con un cariño especial.

    Creo que ese contexto lo cambia todo. No es solo lo que el libro es, sino cuándo fue. Fue refugio, distracción y ancla. Y es, en gran parte, lo que hizo que siguiera leyendo la saga. Aunque sea consciente de sus carencias, es una historia que a mí me gusta mucho, porque está ligada a un momento en el que necesitaba agarrarme a algo.


    Al final, los libros no siempre se quedan con nosotros por ser perfectos, sino por estar ahí cuando más los necesitamos. Powerless no será impecable, pero fue compañía, refugio y pausa en un momento muy difícil. Y por eso, para mí, siempre tendrá un lugar especial en la estantería.

    Y ahora te pregunto:
    ¿Hay algún libro que no sea perfecto, pero que atesores por el momento en el que llegó a tu vida?

  • Reseña: Humo y Espejos de Neil Gaiman (Parte 2)

    Reseña: Humo y Espejos de Neil Gaiman (Parte 2)

    Después de la primera parte de mi reseña de Humo y Espejos de Neil Gaiman, continúo con la segunda mitad del libro. Si algo caracteriza a este autor es su capacidad para incomodar, sorprender y atrapar con giros inesperados. Estos relatos van desde lo poético hasta lo grotesco, y aunque no todos me han gustado de la misma manera, lo cierto es que ninguno me ha dejado indiferente.

    Si todavía no lo has hecho, lee la primera parte haciendo clic en este enlace.


    Aquí volvemos a encontrarnos con Talbot, el mismo protagonista del relato anterior. En este punto ya sabemos que no es un licántropo clásico, sino un cambiaformas que decide cuándo transformarse. Y para rematar, descubrimos que es inmortal.

    Un personaje invencible, poderoso, pero que a mí me transmite más tristeza que admiración: una vida eterna que parece condenada al aburrimiento y a la soledad.

    Me quedo con ganas de que Gaiman nos contara más sobre él: ¿nació así?, ¿se convirtió en algún punto? ¿Qué precio paga por esa inmortalidad?

    Este relato me pareció un ejemplo claro de justicia poética.

    Desde el principio sospechaba cuál iba a ser el destino del protagonista, tan egoísta y obsesionado con conseguir más y más. Cuando surge la idea de que matar “puede hacerse gratis”, ya estaba cantado que él mismo sería la primera víctima.

    Un cuento macabro que demuestra que la codicia siempre pasa factura.

    O, como la conocía yo: Una vida decorada con Moorcock temprano.

    Aquí prefiero no entrar en detalle. Contiene escenas muy explícitas con menores que me parecieron de pésimo gusto. Intenté leerlo, pero tuve que abandonarlo antes de llegar a la mitad.

    Solo diré que no pienso incluir una opinión extensa porque creo que este relato ni siquiera debería haber sido publicado.

    Un poema breve, extraño y a la vez cautivador.

    Me sorprendió la combinación de lo moderno (ordenadores, tecnología) con algo tan antiguo y simbólico como las palomas. Esa mezcla rara es, precisamente, lo que le da encanto.

    Me dejó con la sensación de estar leyendo algo fuera del tiempo.

    Este texto, aunque corto, me fascinó. Oscuro, ominoso y lleno de potencial.

    La idea de alguien que se encarga de “barrer” los sueños me parece tan sugerente que podría dar para una novela entera.

    Me encantaría ver este concepto desarrollado en mayor profundidad, quizá incluso en un universo propio.

    Crudo, explícito y muy incómodo de leer, pero también brillante.

    Es una representación dura de las enfermedades venéreas, que empieza como una historia y termina siendo otra completamente distinta.

    Este es otro gran ejemplo de un buen plot twist. Neil Gaiman te atrapa en una historia, para luego resultar ser otra completamente distinta, y ahí está su magia.

    El giro final es impactante, y aunque no disfruto de los detalles gráficos, me gustó cómo trata el tema del tabú, la pérdida de identidad y la posibilidad de una humanidad controlada por bacterias.

    Una obra maestra, aunque difícil de digerir.

    Un poema romántico y melancólico, de esos que se leen en un suspiro pero dejan huella.

    Habla del amor imposible de un vampiro y de la tristeza de lo que no pudo ser.

    Me supo a poco, pero precisamente ahí reside su belleza.

    Un relato corto, pero complejo en lo que transmite.

    La historia personal del protagonista ya es desagradable (infidelidad, rechazo a su mujer tras un aborto), y a eso se suma el elemento fantástico: ratones que parecen ser personas, devorados por un misterioso gato gris.

    La metáfora me resultó inquietante y me dejó con más preguntas que respuestas.

    ¿Quién era el gato?

    Breve e intenso.

    Es un recordatorio brutal de lo impredecible del mar: por mucho que te creas el mejor marinero, basta un instante para perderlo todo.

    Directo y sin adornos. El mar es indomable, como la vida misma.

    Este relato se me hizo cuesta arriba.

    Está narrado desde la perspectiva de una niña, lo cual le da un aire inocente y confuso a la vez. Tiene referencias interesantes (como el “Daisy, Daisy” de otra historia de la colección), pero en general me faltó chispa.

    La aparición de la mujer desnuda me hizo pensar en una bruja, pero el conjunto me pareció demasiado disperso.

    Un relato tétrico que me puso los pelos de punta.

    El beso a lo que parece un cadáver es de esas imágenes que se te quedan grabadas. Incómodo, repulsivo, pero eficaz: consigue que lo recuerdes.

    Aquí tengo sentimientos encontrados.

    La idea de poder robar pensamientos ajenos me parece absolutamente brillante, a pesar de ser a través del sexo.

    Sin embargo, el medio por el que ocurre y lo explícito de algunas escenas me resultaron demasiado desagradables.

    Como ya había comentado en otros posts, soy muy visual e imaginativa a consecuencia de mi autismo, y esas imágenes se me han quedado grabadas, a fuego, en lo más profundo de mi memoria.

    Aun así, reconozco que es un relato poderoso y bien construido.

    ⚠️TRIGGER: SEX ⚠️

    ¿Quién no se limpia la viscosidad del semen de su abdomen antes de vestirse? Asqueroso. Simplemente repugnante.

    Otra historia apocalíptica, y ya van unas cuantas en este libro.

    Es macabra y claramente influenciada por Sweeney Todd. El concepto de utilizar bebés como alimento es tan salvaje que me cuesta procesarlo, pero como relato funciona: te atrapa, te incomoda y te hace pensar.

    Lo que no entendí del todo es por qué los bebés han desaparecido. Es decir… ¿no se pueden «crear» más? ¿Aunque se tarde 9 meses?

    Aquí Gaiman juega con el recurso de historias dentro de historias. A nivel creativo no me pareció de sus obras más brillantes: sujeto A mata a sujeto B, y sujeto C tiene que averiguar quién es el sujeto A, y porqué y cómo mató a sujeto B.

    Aún así, tiene su encanto como relato detectivesco.

    Lo que sí me gustó fue cómo plantea la jerarquía celestial y la posibilidad de que esta historia sea el germen de la caída de Lucifer, ya que, como siempre se ha dicho, Lucifer no fue siempre un demonio, si no que fue un ángel caído del cielo.

    Una reinterpretación oscura de Blancanieves. No sé si la protagonista es un vampiro o algo distinto, pero me fascinó la manera en que transforma un cuento clásico en algo retorcido y perturbador. Me dejó con la sensación de estar leyendo una pesadilla disfrazada de cuento de hadas.

    Sin embargo, hay una imagen que me va a perseguir y atormentar para siempre: la marca de los colmillos en el miembro viril de su padre. Ew.


    Conclusión

    La segunda parte de Humo y Espejos confirma lo que ya intuía con la primera: Neil Gaiman es un maestro en llevar al lector a terrenos incómodos, turbios y, a veces, brillantes. Algunos relatos me resultaron fascinantes, otros repulsivos, y alguno preferí ni terminarlo. Pero todos me provocaron algo, y eso ya es mucho decir.


    💭 ¿Has leído este libro? ¿Cuál de estos relatos te impactó más, para bien o para mal? Te leo en comentarios.

    Puedes leer otras reseñas haciendo clic en este enlace.


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